El fin de semana pasado estuve trabajando casi sin descanso para dejar hechas todas las tareas pendientes para estas vacaciones antes de que llegase Émilie (llegó a Estambul el lunes por la noche). A partir de ese momento, vacaciones con total tranquilidad, viendo capítulos de Rurouni Kenshin en streaming a través de Seriesyonkis, Les enfants du paradis (maravitupenda película francesa con guión de Jacques Prévert), la versión extendida de Starship Troopers y, tal vez lo más interesante, New York'ta beş minare.
La vimos ayer por la noche en uno de los cines que hay alrededor de Istiklal. Esta vez era una sala muy moderna (nada que ver con el pseudo-cinedebarrio donde vi Machete) y, aunque ganamos en calidad de imagen y de sonido, perdimos un elemento fundamental: toda la puñetera película estaba doblada al turco.
Como es una producción turco-yankee, yo esperaba ver una película con partes en turco pero suficientes diálogos en inglés (subtitulados al turco) como para entender el argumento. Cuando fui a ver Machete, toda la película estaba subtitulada, así que supuse que la industria del doblaje en Turquía estaría poco desarrollada y que nos daría igual qué cine escoger... Pues se ve que no. Pero como los personajes que hablan en inglés no aparecen hasta pasada media hora, pues tampoco pudimos hacer mucho para evitar ver la película en turco, y la verdad es que tampoco nos importó ni nos impidió entender, grosso modo, el argumento.
¿Y de qué va la cosa? Pues en Estambul hay un atentado. Y, de alguna forma que no sabemos porque está explicado en turco, la policía turca sospecha que el responsable del atentado es un hombre religioso que vive en Manhattan. El FBI entra en su casa, le arresta y le mete en la cárcel como si fuera un terrorista condenado. Entonces dos polis turcos son enviados a Estados Unidos para recoger al religioso, pero cuando van en convoy camino del aeropuerto son asaltados y el religioso es "rescatado". Entonces comienza una investigación policial (FBI por un lado y estos dos turcos por el otro) que servirá para poner en evidencia la paranoia antiislámica en EE.UU. . Hasta aquí, como véis, es una película bastante convencional y esta trama se sigue perfectamente porque cumple (casi) todos los tópicos del género polis-terroristas y en eso el idioma no importa.
Lo que, sin embargo, la hace interesante es la otra trama, paralela a la que ya os he contado e intimista, que nos va desvelando poco a poco el secreto nexo personal que existe entre uno de los dos policías y el hombre religioso acusado de terrorismo.
Diría que lo que finalmente transmite la película es una moraleja: mientras en "Occidente" nos montamos paranoias y convertimos a todo musulmán en terrorista, lo que sucede finalmente es que la mayor parte de los musulmanes tienen vidas tan corrientes como las nuestras en las que se mata y se muere no por motivos "divinos" sino por otros mucho más humanos.
Un punto adicional a estos es que de vez en cuando aprovechan y, ya que tienen que grabar (por ejemplo) en la Mezquita Azul o en Santa Sofía, pues la vacían de gente y hacen la escena un poquito más larga para poder enseñar estos sitios como es debido (eso se aprecia ya bien en el anuncio de la peli).
Ahora bien, tres prevenciones:
[1] La película no es una obra maestra.
[2] La película denuncia, sí, algunas actitudes prejuiciosas frente al Islam, pero al mismo tiempo legitima otras sin ningún tipo de problema: violencia policial gratuita e incomprensible en más de un caso, asunción de que todo afroamericano de Nueva York que se precie tiene (o conoce a alguien que tiene) un AK-47 en casa y explosivos C4, etc. etc. etc.
[3] La película no es de acción aunque lo parezca. Pasados los primeros tres cuartos de hora, acaban las persecuciones y los disparos y la segunda trama adquiere importancia frente a la primera.
En fin, creo que con esta breve glosa cinematográfica he cumplido mi deber de escribir un poquitillo. Como "anécdota" (también por si acaso mañana sale en la prensa y os tengo preocupados), eso sí, os cuento que, cuando volvía del aeropuerto a casa (hace ahora una hora), he visto que a unos 300 o 400 metros de mi casa estaba ardiendo entero un bloque de viviendas [o.O]. No he visto ambulancias, o sea que o bien no había heridos o ya se los habían llevado a todos. Los bomberos estaban controlando el fuego y supongo que a estas horas ya está apagado.
De Masacre y Resistencia
Da la casualidad que recientemente me regalaron la película Masacre (ven y mira) de Elem Klimov, editada hace poco en DVD. Trata de la invasión nazi de Bielorrusia con una mirada magistral que no hace distingos entre judíos y población ortodoxa, ya que la invasión nazi fue especialmente brutal en Bielorrusia, concluyendo con la destrucción completa de 900 pueblos y ciudades pequeñas, el mayor salvajismo posible sobre Minsk, el saqueo completo y absoluto de todo cultivo, oca, vaca, patata o verdura allí producida. La película narra a través de los ojos de un adolescente que sobrevive a la masacre de su pueblo y se alista en la guerrilla, una de las más eficaces de la Segunda Guerra Mundial.
Y ayer, tras la manifestación, fui a ver Resistencia de Edward Zweick, sin tener noticias previas del tema, excepto que se trataba de una película sobre la Segunda Guerra Mundial. Pues bien, qué sorpresa más desagradable me llevé. Básicamente es un burdo plagio plagado de topicazos sionistas de la película de Klimov -supongo que Zweick es consciente de que no es película de masas como la suya-. Aparte de lo absurdo de personajes y guión, calca escenas literalmente de Masacre, pero lo más interesante y a la vez indignante es que se pretende que la Segunda Guerra Mundial fue solamente “Holocausto”, que los bielorrusos eran todos colaboracionistas, que el ejército Rojo era tan antisemita como los nazis, que éstos no saqueaban y masacraban aldeas, sino que los ponían a trabajar como nazis de pacotilla al servicio del III Reich cazando judíos y que, atención, la “Resistencia” fue un invento judío ya que el Ejército Rojo se dedicaba a pasear por el bosque a caballo, a acampar para beber vodka hasta caer en coma y tocar el acordeón formando gran algarabía.
Nótese que se llama “Resistencia”, cuando lo entendido por tal es tirotear bielorrusos, matar nazis que no se defienden y saquear a los vecinos para dar de comer a un grupo escondido de más de mil personas con un cántaro de leche, aunque llegan a tener armas para las mujeres, los niños, munición para malgastar y vacas sin que se sepa cómo se consiguen tales cosas.
La cosa llega al delirio cuando entran en un ghetto como Pedro por su casa James Bond-Tuvia y su hermano tras mostrar cientos de nazis con focos, perros adiestrados, etc, etc, y ¡¡hacen que se fugue el ghetto entero sin que se enteren los nazis!!
En el Ejército Rojo no había mujeres, ya que la idea de hacer combatientes a las damas es judía. En una zona rural todos son intelectuales y burgueses y a los veinte minutos de película ya no sabes si reir, llorar o pedir que te devuelvan el dinero por estafa.
Por cierto, en Masacre el protagonista es un adolescente-hombre que lo demuestra al no poder disparar a la imagen de Hitler bebé en brazos de su madre. En Resistencia ni siquiera diciéndolo consiguen ser distintos de los verdugos que los acosan.
Y se llama Resistencia. No cabe duda de que el lobby sionista maneja el lenguaje y que su fiel escudero Hollywood nos dice cómo debemos entender la Historia. Ellos, de hecho, escriben la Historia aunque su parecido con la realidad sea mera coincidencia.
Viktor Klemperer hizo un magnífico análisis del lenguaje en el III Reich, Lingua Tertii Imperii. Pues bien, lo que vale para Goebbels vale para el estado de Israel. No se salen ni en una coma del guión que tan bien funcionara a los nazis en materia de propaganda. Y así Hamas es terrorista como antes lo fueron los partisanos rusos, judíos o no, franceses u holandeses para los nazis. Goering lo dijo muy claro. Olmert y Livni lo dicen igual de claro. Y quizás sea por cosas como ésta que anda el personal despistado y tibiamente se atreven a ser como muchos equisdistaníes.
Será que no han visto ni Masacre ni Resistencia y que no conocen la obra de Klemperer.