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3/12/09

Estrasburgo

Bueno... Hace siglos que no escribo aquí y los motivos son los mismos que la última vez (o sea, que estoy todos los días fuera de casa de 10 a 10), así que de nuevo tengo que aprovechar una ocasión extraordinaria para dejar claro que sigo vivo (aunque no sabría decir si en buen estado). En cualquier caso, mañana comienza para mí un puente-acueducto que además coincide con mi cumpleaños, y lo voy a aprovechar para marcharme con toda tranquilidad a Estrasburgo unos días a visitar a Emilie (ver las entradas de mi viaje a Turquía para entender los antecedentes) y a conocer la ciudad. No sé si viajar al Norte de Francia para hacer turismo es la mejor forma de descansar, pero ese es el plan...
Como siempre, este blog sirve de diario de viaje disponible para aquellos que quieran seguirme durante los próximos días (vuelvo el miércoles).

Día I

Poca cosa y bien sencilla: me levanto a las 5 de la mañana y a las 5:30 estoy camino de Barajas. Carrerita en el aeropuerto y subo al avión sin problemas. Llego a París (aeropuerto Charles de Gaulle) y recorro la Terminal 2 para llegar a la estación de tren. 3 horas en la estación con un frío de pelotas y cojo el tren de alta velocidad para venir a Estrasburgo. Emilie me recoge y vamos a su casa.
Tarde tranquila (pastelitos caseros hechos por ella y regalo de cumpleaños) y vamos a cenar a un restaurante vegetariano (comida deliciosa, por cierto). Luego, fruto de pura improvisación, damos un paseo por los alrededores; Estrasburgo se ha convertido por autodesignación en "Capital de la navidad" y cuando uno camina por el centro puede imaginarse a un esqueleto bailando en la calle y diciendo "¿Qué es?¿Qué es?". Para los "odia-navidades" como yo, la decoración no es precisamente la mejor, pero lo cierto es que independientemente de eso esta ciudad es realmente preciosa (me recuerda un poco a Amsterdam). Próximamente habrá fotos (prometido).
*Nota: el vecino friki de Emilie tiene una foto de Juan Pablo II con efecto 3D en la puerta.

Día II

Son las 15:02 y de momento poca cosa hay que contar. Estamos aún en el piso de Emilie, porque nos hemos levantado tarde, hemos desayunado tardísimo y lo cierto es que pensamos tomarnos el día con calma. Por culpa de los puestos de Navidad, y ya que esta ciudad es uno de los pocos reductos de beatos que es posible encontrar en Francia (debido a que Alsacia era alemana cuando se determinó la separación de Iglesia y Estado francés), visitar las iglesias del centro durante el fin de semana es prácticamente una tortura (por la cantidad de gente que hay en los puestos y la que va a la iglesia). Por eso, hoy visitaremos el "Barrio Europeo" (donde están los edificios institucionales) y un parque cercano; esta noche, en teoría, iremos a tomar unas cervezas con los amigos de Emilie y parece que mañana veremos a Daniel (no sé si comeremos juntos).
Aquí lo dejo de momento.

Día III

Son las tres menos diez de la tarde y estamos a punto de salir de casa para ir al museo sobre Nôtre-Dame que hay en la ciudad. Por lo que me ha dicho Emilie, es enooorme y el edificio es precioso, así que intentaré sacar algunas fotografías para que el blog no quede TAN vacío.
Luego cenaremos con Daniel (el otro "turcólogo") y su mujer en un restaurante típico alsaciano, así que tal vez pueda acompañar esta entrada de alguna información gastronómica (de momento, como Emilie es vegetariana, he tomado una pizza hawaiana-vegetal con naranja, piña, zanahoria y quesos; y un "pastel" de calabacín con queso de cabra -ambos platos deliciosos-).
Por lo demás, nada más.
À bientôt!

Día IV

Breves notas sobre el final del dia de ayer y lo interesante de hoy: cenamos con Daniel y Jacqueline (su mujer) en un restaurante típico alsaciano después de tomar un aperitif en su casa. Yo pedí (igual que Daniel) un estofado de carne de jabalí que estaba muy muy muy rico (por dar envidia a los buenos comedores). Luego tomamos una CocaCola en un bar-barco pequeño y agradable que además tiene siempre música rock clásica. Volvemos a casa tarde, relativamente alcoholizados y rodando como canicas.
Cabe decir que, a pesar de que con Emilie hablo básicamente en castellano, y aunque Daniel es un políglota increíble (ya conté en las entradas de Turquía que habla, además de francés, inglés, español, turco, ruso, italiano, árabe, chino y un etcétera indeterminado), ayer la conversación de tres o cuatro horas fue en francés porque Jacqueline tiene con los idiomas la relación opuesta que su marido. La buena noticia es que aún soy capaz de crear una frase coherente y de pronunciarla con acento, sí, pero indeterminado y no español (y lo dice Emilie, que de idiomas y acentos sabe un huevo).

¿Hoy? Hemos visitado la catedral de Estrasburgo (incluso hemos subido la torre, con sus pesadísimos escalones -prefiero la Giralda-), la petite-France y hemos dado un laaaargo paseo por el centro (aprovechando la vuelta para ir a un supermercado). Ahora mismo son las 18:35 y, como respetamos en cierta forma los "horarios europeos" supongo que no cenaremos muy tarde. Tal vez salgamos después a dar otro paseo, pero hoy está lloviendo un poco y tal vez la lluvia sea más intensa a lo largo de la tarde y/o noche.
He sacado fotos, sí, pero creo que subiré algunas cuando vuelva.

Día V

Último día en la France. Mañana estaré levantado a la misma hora que el viernes (alrededor de las 5) para coger un tren a las 6, estar en París a las 8:00 y salir hacia Madrid a las 9:20.
Pero dejo a un lado mi regreso y os hablo de hoy, aunque hemos hecho poca cosa; de hecho, sólo una: ir a Alemania.
Emilie necesitaba recoger algunas películas y libros de turcos-alemanes que analizará para su tesis, así que hemos cogido un autobús que ha cruzado el Rhin como quien se da un paseo por el barrio y, de repente, nos hemos visto en un país distinto con una lengua totalmente diferente. Posiblemente sea una sensación similar a la de aquellos que viven, por ejemplo, en la provincia de Huelva y visitan a diario Portugal, pero también es cierto que el castellano y el portugués se parecen más que el francés y el alemán (dejando aparte que los alsacianos de aquí y los alemanes del otro lado hablan un mismo dialecto del alemán con pequeñas diferencias debidas a la política lingüística de los Estados francés y alemán).
Después de sacar algunas fotos y dar un paseo por Kehl (el pueblo alemán de la frontera), y tras huir de un cisne que me quería morder (o.O), hemos comprado las películas y los libros y hemos vuelto a Francia.
Luego hemos pasado por el supermercado porque hemos decicido que la última cena de mis vacaciones serán crêpes (hoy me he enterado de que en francés es femenino y, por tanto, nosotros masculinizamos la palabra), y hemos vuelto a casa.
Son las 17:26 y estoy en el piso de Emilie. Mañana a la misma hora estaré en un aula escuchando a Jorge Verstrynge; es raro cambiar de país durante el día y seguir como si nada...

Las fotos, por fin, aquí.

3/9/09

Turquía (2009) *26*

Buenas noches. Son casi las dos de la mañana (!) y acabo de llegar a casa después de un larguísimo día en el que he hecho casi de todo.
Me he levantado, para empezar, ligeramente más temprano de lo normal (digamos 11:30). He desayunado hummus con pan, y he estado haciendo el ganso (que si lee, que si mira el mail, que si lee más...) hasta la 1. Entonces he ido a buscar algo de comer; mi idea era degustar un durum de çiğ köfte, pero el sitio estaba cerrado y me he contentado con un döner kebap de lo más normalito (aunque los españoles no tienen nada que hacer contra estos). Entonces he vuelto a Taksim, donde me he encontrado con Funda y los dos hemos ido juntos a Kabatas; no entiendo por qué ha venido, porque sé perfectamente cómo ir hasta allí (de hecho, ella pretendía ir en autobús y es mucho más rápido y sencillo en metro) y porque hemos tenido que esperar allí cerca de una hora hasta que Rümeysa ha llegado, para entonces coger el barquito que va a las Islas Príncipe.
Si leísteis el link a la wiki que dejé ayer, ya sabéis que los coches tienen prohibido circular por allí, de forma que los medios de transporte habituales son las bicicletas y los carros de caballos. La bicicleta es un invento cojonudo, pero advierto que hay que tener buenas piernas porque las rutas están llenas de subidas y bajadas. ¿Qué hemos visto? Básicamente la casa de Trotsky y la Iglesia de San Jorge, aunque también hemos pasado junto a un par de monasterios arquitectónicamente nada vistosos, alguna capilla y varias mansionazas de verano que pertenecen a pijos muy pijos. Desde luego es un sitio ideal para cuando uno quiere huir de la gran ciudad, pero no sé yo cómo andará el metro cuadrado...
Después, con la caída del sol, por fin mis dos acompañantes han podido beber y comer; así que después de un caluroso día de bicicleta necesitaban reponer fuerzas como nunca. Nos hemos sentado en una terracilla cerca del puerto a comer algo y luego hemos tomado un helado. Como siempre, la eterna pelea por ver quien paga y, una vez más, he salido perdiendo en el 90% de las ocasiones (dos contra uno, y ellas son turcas...).
Ha sido en este momento cuando Olga me ha llamado para ofrecerme tomar algo en Sultanahmet. Así que he vuelto a Kabatas y desde allí he cogido el tranvía para ir a verla. Hemos estado hablando y tomando té durante un par de horitas y luego, como de nuevo no había tranvía que coger, de nuevo he recurrido al taxi. Esta vez ni se me ha ocurrido preguntar por el precio, sino que simplemente he dado la indicación "A Taksim", y lo demás lo ha hecho el taxímetro.

¿Y mañana?, diréis. Pues mañana pienso dormir todo lo que pueda y un poco más, pelearme con la maleta gran parte del día, leer durante la otra parte, y, si Olga me llama, que supongo que lo hará, simplemente se repetirá más o menos lo que ha sucedido hoy: un par de horas de agradable conversación.
De nuevo, donde siempre y si Allah lo quiere, algunas fotos nuevas.

2/9/09

Turquía (2009) *25*

Hogar, dulce hogar. Es la una menos veinte de la mañana en la ciudad de los gatos y hace apenas quince minutos que he llegado a casa. Aunque la mañana ha sido poco productiva (ya sabéis... levantarme tarde, comer, leer un rato, ver The Big Bang Theory...), la tarde ha tenido su interés.
Como dije ayer, he quedado con dos de las chicas que conocí en Sultanahmet. A partir de ahora, y por la gracia del blog, ya tienen nombre: Rümeysa y Funda. Las dos estudian (mejor dicho comienzan a estudiar) Física en la Universidad del Bósforo (que, si todo va como debe, será la mía dentro de un año).
Os cuento cómo ha ido la cosa... He quedado con Rümeysa a las 6 en el puerto para coger el vapur (vamos, el barquito) para ir a Asia. Allí nos hemos encontrado con Funda y, puesto que las dos están ayunando, hemos dado un paseito para hacer tiempo hasta que el sol se pusiera completamente. Eso nos ha permitido acercarnos a la Torre de Leandro (aunque no hemos podido visitarla porque justo acababa de volver al muelle el último barco del día) y sacarle una fotillo. Luego hemos deshecho el camino y hemos cogido un autobús para adentrarnos en el lado asiático de la ciudad y visitar un parque gigantesco, situado en una enorme colina, desde donde se tiene una vista maravillosa de la ciudad desde "el otro lado". Allí también hay varios cafés/restaurantes, y hemos ido a uno (escogido por estas muchachas) donde había música tradicional turca en directo.
Durante este rato, ha habido comentarios de lo más graciosos, como... "Cuando te dimos el primer papel, pensamos que eras turco". O... "Sabes decir en turco mantequilla, conoces el çiğ köfte, el durum... ¡eres turco!". O... "Esta torre, en inglés, es la Torre de la Doncella, aunque..."; "Aunque también se la llama Torre de Leandro, ese es el nombre que yo conocía"; "Sí... ¿Conoces la historia?"; "Sí, claro, la versión de la chica y la serpiente y también la del pobre muchacho ahogándose en el mar..."; "Claro... se me olvidaba que eres turco...". Y también... "Es que... bueno... tienes nuestra edad y... sabes mucho..."; "¡Qué va!"; "Bueno, vale, a lo mejor no más que nosotras, pero sabes mucho...".
También tengo que decir que he confirmado algo que ya intuía: ellas dos son, posiblemente, las dos chicas menos "conservadoras" y/o "musulmanas" (por decirlo así) del grupo... Funda es una chica turca de lo más normal: ni pañuelito, ni tapar los brazos, ni nada por el estilo; por otra parte, lo que sí es cierto es que ayuna (aunque más bien lo raro aquí es no hacerlo, incluso si por lo demás tienes de musulmán lo que yo de carpintero) y que no bebe alcohol. Rümeysa, sin embargo, tiene un aspecto mucho más conservador: usa pañuelo, y emplea prendas de manga larga; sin embargo, durante la conversación de hoy me ha explicado que es algo que sorprendió mucho a su familia y a sus amigos porque durante gran parte de su vida ha sido una "chica alocada" experta en hacer piruetas con monopatín y patines y a la que la religión le preocupaba más bien poco. No tengo el derecho ni la necesidad de dar más detalles (tampoco es que los conozca todos), pero lo cierto es que la religión no deja de ser una forma de afrontar aquello que uno no entiende, y es posible que la Universidad altere su perspectiva en cuanto a eso...
Después de eso, yendo hacia el "metrobus" (un autobús con carril propio y exclusivo), hemos planeado que mañana, a una hora aún por determinar, iremos a las Islas Príncipe para montar en bicicleta. Como ellas viven en Asia, me han dejado montado en el cacharro ese confiando (puesto que les he dicho que sería capaz) en que podría seguir sus indicaciones y llegar bien a casa. Sin embargo, he debido distraerme en algún momento crucial y no me he dado cuenta de que he perdido mi parada; así que en la última estación he decidido que era un buen momento para volver a recurrir al taxi.
Sigo el procedimiento de la otra vez...
"¿Cuánto cuesta ir a Taksim?" (en turco).
¡ALERTA!¡ALERTA!¡Taxista "legal"!
"¿Cómo que cuánto cuesta?¡Y yo qué sé cuánto cuesta!¡Yo le llevo a Taksim y lo que diga este cacharro, hombre!" (o algo así, claro).
"Vale, vale" (pues eso).
Ahora, que luego el tipo ha fumado en el coche mientras conducía (después de pedirme permiso, claro), también me ha ofrecido un cigarrillo que yo he rechazado educadamente, se ha saltado unos cinco semáforos en rojo y varias reglas de tráfico, me ha dicho que le gustaba una canción de la radio y me ha preguntado de dónde soy.
Con una burger de Taksim en mano (de esas que os dije) y una CocaCola he amenizado el camino desde la plaza hasta casa.
En fin, si el puñetero Picasa me deja, ahora subiré las fotos de hoy...

1/9/09

Turquía (2009) *24*

Buenas tardesnoches desde la ciudad de los gatos. Son las ocho y veinte y yo saboreo una tabletita de chocolate con leche mientras escribo mi primera entrada de Septiembre (¡qué poco me queda ya!... u.u').

En fin, hoy ha sido también un día tranquilito. En gran parte, debido a la lluvia; aunque luego a media tarde ha escampado pero yo no tenía motivos para salir (!?), así que me he quedado en casita...
No, lo cierto es que, con el cambio de mes, por fin me he dado cuenta de que no voy a estar aquí infinitamente viviendo como un dandy; y me he acordado de que no tengo trabajo (!?); y me he dedicado un par de horitas a perderme entre las webs de anuncios porque empieza a ser momento de buscar curro y también de ofrecerlo. He mandado un par de currículos, pero ni siquiera tengo un mísero "ya te llamaremos"...
Cambiando de tema, y por contar algo gracioso, en turco "llueve" se dice, literalmente, "llueve lluvia" (yağmur yağıyor). Supongo que es porque yağmak tiene el significado genérico de "caer del cielo", de forma que hay que especificar que lo que cae del cielo es lluvia (yağmur).

Lo interesante de hoy, más allá de las tontunas del turco, es que después me he animado a salir y he ido en busca del sitio donde el otro día compramos el çiğ köfte para poder indicar de forma más precisa cómo llegar (lo voy a añadir en la entrada correspondiente, para no desperdigar los contenidos). Estoy sorprendido porque lo he encontrado a la primera (!?).
Así que, ya que he ido, me he comprado un durum de "albóndiga cruda" y me lo he comido agradablemente mientras volvía al piso. Después, desviándome ligeramente de la ruta, he ido al supermercado y he comprado esa tabletilla de chocholate de la que ahora sólo queda el envoltorio (llevaba un mes sin cacao en el cuerpo, ¿eh?).

Poco más se puede decir de hoy, aunque sí parece claro que mañana por la tarde veré a dos de las chicas que conocí en Sultanahmet. Su plan es, efectivamente, cruzar a Asia y buscar un sitio con buenas vistas para, según ellas mismas han propuesto, disfrutar de un narguile (!).

Shit happens, but also this happens (Necat dixit).

31/8/09

Turquía (2009) *23*

Buenas noches desde Istanbul. Son las ocho y veinte de la tarde y estoy tranquilito en casa leyendo y esperando a mi cena...

Hoy ha sido un día de lo más relajado teniendo en cuenta que ayer, aunque finalmente no me quedé en casa de Haydar, no me acosté hasta las 4 y media de la mañana. ¿Por qué? Pues resulta que mi compañero de piso (el artista) volvió de darse un paseo de tres días (de esos que le encantan) y se trajo compañía. Así que cuando yo llegué de casa de Haydar estaban escuchando música, tocando la guitarra, hablando en turco acerca de mil cosas y bebiendo té como salvajes.
Me ofrecieron unirme a la velada y, con un par de plátanos fritos como aportación personal, eso hice.
Lo mejor de la noche fue hablar con el artista acerca de sus esculturas (ya que todavía no habíamos tenido ocasión). Resulta que el año pasado el colega decidió marcharse a un bosque para vivir allí un mes. Y yo no sé qué bebió, fumó o tomó, pero el caso es que se las apañó para encontrar cientos de miles de palitos de una madera con aspecto óseo y decidió que tenía que hacer esculturas con eso, así que recogió todo lo que encontró y empezó a unir palitos para hacer cosas. Además, mezcló aleatoriamente (así me lo ha explicado) resinas de varios tipos de árbol (vete a saber cuáles) con "unos productos químicos", y creó un pegamento seminatural que hace las figuritas bastante resistentes.
El problema es que, aunque aún tiene cientos y cientos de ramitas que puede usar, se le está acabando el pegamento, y se teme que la colección de esculturas quedará limitada por ese motivo...
La "buena noticia" es que le he ofrecido poner a su servicio mis contactos "gafapasta" para intentar conseguirle alguna exposición en Madrid. Contando este tipo de historias, debería ser facil encontrar a una buena panda de "modernos" dispuestos a matarse por conseguir una de las esculturas (que además son realmente bonitas).

¿Y hoy? Bueno... lo interesante de hoy es que de repente se me ha ocurrido que podría hacer un pastel de arroz. Pero me he acordado demasiado tarde (cuando ya lo estaba preparando) de que el pastelito requiere un puñado de horas enfriándose en el frigorífico. Así que he terminado apañándome una comida cutre con un par de filetes y ahora para la cena le hincaré el diente al pastel (a ver si queda como debe...).

Nada más por hoy, creo. Es lo que tienen los "días de resaca" (y de té, porque de otra cosa...).

30/8/09

Turquía (2009) *22*

Notas breves, rápidas de esta tarde de agosto. Hoy es el Día de la Victoria. Las calles están llenas de banderas y los retratos del Padre de los Turcos cuelgan de todas partes.
"Es un festividad un poco estúpida, ¿sabes?", me dice el traductor. "Se conmemora una fecha importante pero nadie le presta demasiada atención porque es durante las vacaciones...". "Bueno...", le respondo, "finalmente parece que en Turquía hay más gente atenta en vacaciones a una fiesta nacional que en España el 12 de Octubre...".
Ayer me acosté temprano, muy cansado, y me levanté tarde esta mañana. Hice la compra, preparé un arroz a la cubana (le descubrí al traductor las maravillas del plátano frito) y hablé con él sobre el mítico "shit happens" y su bronca de ayer (de la que yo no me enteré) con su novia... Ahora se han arreglado (las flores lo arreglan todo).
Después he estado haciendo un mapa político de Turquía empleando una tablita de SPSS (la deformación profesional, me temo), y luego me he echado la siesta. Hace unos minutos que me he levantado (19:40 en mi reloj), y ahora iré a Taksim para coger el autobús que me llevará a casa de Haydar.
Parece improbable que pase la noche allí, pero ya no hago planes por si acaso...

Esto es todo de momento. Saludos desde la ciudad de los gatos.

29/8/09

Turquía (2009) *21*

Buenas noches a todos. Esta es ya la recta final antes de mi vuelta (los últimos siete días) y poco queda ya que pueda hacer/contar. No me malinterpretéis: esta ciudad es gigantesca y hay muchíiiiisimos rincones que no conozco, pero precisamente por eso lo que he visto me resulta (casi) más que suficiente, y me siento ligeramente agotado en términos turísticos. Las dos cosas que aún quiero hacer antes de marcharme son visitar la fortaleza de Rumeli y cruzar a Asia para, siguiendo el consejo de Emilie, ver la puesta de sol desde la orilla y cerca de la Torre de Leandro bebiéndome un té; la segunda es más factible, pero la fortaleza está a tomar por el ______ de absolutamente todo (pensad lo que eso supone en un sitio como este), y no hay demasiadas facilidades para llegar... Tal vez el lunes, teniendo en cuenta que mañana por la noche voy a casa de Haydar (ese es el plan), intente ir desde allí, porque digamos que la casa de mi amigo queda a medio camino entre Taksim y la fortaleza.

Vayamos con lo que he (hemos) hecho hoy. Después de comprobar que efectivamente ir a la fortaleza de Rumeli era un suicidio, mi compañero de piso y su novia me han ofrecido ir con ellos al museo de arte moderno (el muchacho quería aprovechar la visita de su hermana para ir a verlo, pero finalmente no hubo tiempo y él se quedó con las ganas). Yo en principio no quería ir porque el arte moderno y yo nos llevamos mal (todo eso de "hago una mierda, le pongo como título "Sin título" y la expongo en el Reina Sofía" me pone malo), pero mi compañero de piso me ha dicho que en el museo no sólo hay eso, sino también pintura turca de principios del siglo XX; y eso sí es interesante. Dejando a un lado la bazofia de ochentas y noventas (no muy abundante, al menos hoy), la verdad es que el museo (que por otra parte es chiquitito) no está nada mal.
Después hemos vuelto a Taksim, hemos comido un riquísimo çiğ köfte (ver los párrafos sobre gastronomía al final de esta entrada) y luego hemos ido a un baretillo a tomar unas cervezas. Pasado un rato de agradable conversación los he dejado en el bar y me he vuelto a casa, me he duchado, he comprobado los correos (había uno de Mehmet dándome las gracias por el regalo) y me he puesto a escribir.

En fin, tal y como he anunciado en el párrafo anterior, voy a dar algunas recomendaciones gastronómicas. No estoy pensando en abarcarlo todo, ni en citar sólo las mejores cosas, sino más bien mencionar algunas cosas que cualquier turista debería aprovechar para probar... (no existe un orden estricto, las sigo conforme van viniendo).

1. Çiğ köfte. Aunque sería complicado explicar cómo carajo se pronuncia eso, sí os puedo decir que la traducción es "albóndiga cruda". Se trata de un tipo de carne picada curada con multitud de especias y que podéis encontrar servida en algunos restaurantes como una especie de entrante. La presentan sobre hojas de lechuga, de forma que lo normal es poner sobre la hoja una cantidad apropiada de carne, hacer con la lechuga un rollo y comerlo. Hoy la hemos tomado de una forma un poco más elaborada (enrollada en pan de pita, con tomate, hojas de menta y un chorrito de limón) en un lugar cercano al bar Sanat (del que hablaré después), aunque no puedo daros indicaciones más precisas.
*Añadido posterior: como digo en la primera entrada de Septiembre, he vuelto al sitio y ya sé cómo indicaros el camino. De nuevo os situáis en Taksim y bajáis por Istiklal hasta llegar a un pequeño ensanchamiento de la calle, donde está el Instituto Galata (del que sale el equipo Galatasaray). Tomáis la primera calle que se abre a la derecha (reconocible porque al fondo de la calle podéis ver un característico muro de ladrillo), y volvéis a girar a la derecha por la primera calle que veáis (digamos que es una especie de paralela a Istiklal). Subiendo esa calle, a escasos diez metros, tenés el puesto. Sobre él hay un luminoso que dice "çiğ köfte" así que no tiene pérdida.

2. Adana y beyti kebap. Lo primero es dar una lección de turco... kebap significa "carne" y döner no significa bocadillo ni nada por el estilo, sino "vuelta"; de forma que "döner kebap" es en realidad cualquier tipo de carne asada en un torno de esos que vemos en los establecimientos en España. Ahora bien, la carne se puede preparar de muchas otras maneras que normalmente en España son más difíciles de encontrar (en Madrid sólo conozco por el momento un sitio donde sirven las dos que menciono). El adana se prepara ensartando una tira gruesa de carne en un pincho, se sirve sin él, y es una carne muy tierna (casi se deshace al cortarla) y especiada; sabrosísima. Lo interesante del beyti es que envuelven la carne con una masa de pseudo-pan y luego la sirven cortada en trozos; también especiado, sabroso, y se acompaña con salsa de yogurt.

3. Ayran y raki. Dos bebidas que no hay que dejar de probar. El ayran, aunque la mezcla suene rara, es yogurt con agua y sal; viene muy bien para suavizar el picante de las comidas y resulta refrescante en verano. El raki es una bebida alcohólica, podríamos decir que un tipo de anis, que se sirve mezclado al 50% con agua. Aunque se puede tomar solo, tampoco es raro pedirlo si vas a tomar pescado, porque lo acompaña bastante bien.

4. Maiz, roscos de pan, y burgers de Taksim. Aunque McDonalds, Burger Kings y Kentucky Fried Chickens podéis encontrar hasta en mitad de la selva amazónica, los turcos también tienen sus propios productos de "comida rápida" que están muy buenos, son baratos y no se pueden comer (no igual, al menos) en otras partes del mundo. El primer caso es el de los vendedores ambulantes de mazorcas de maiz (cocidas o asadas) y de los roscos de pan; el precio para los turistas es 1 lira (50 centimicos de euro), aunque alguna vez, al hablar en turco, me he encontrado con un descuento del 50% [o.O]. El otro, particular de Taksim es el de las hamburguesas; las sirven en algunos establecimientos de comida rápida donde también tienen döner, y, siguiendo a Olga, sólo hay un sitio donde realmente merece la pena comprar estas hamburguesas (que llevan carne picada un tanto picante y algo de queso) y probarlas (creo que cuestan lira y media o dos liras como mucho). El local está en la plaza de Taksim junto al inicio de la calle Istiklal y es el único que tiene un cartel de letras naranjas (en la galería tengo una foto con Necat delante del lugar).

5. La caballa (creo que es caballa) del Bósforo. Cerca de la estación de Eminönü hay un barco-restaurante donde te pescan la caballa, la hacen filete, te la pasan vuelta y vuelta a la parrilla y te la sirven en un bocadillo. Es también muy barato (1 lira), y está rico rico.

6. Sanat. Merece realmente la pena visitar este bar. Os doy las indicaciones para llegar:
a) Bajáis por la calle Istiklal hasta que en el lado derecho veáis una oficina de HalkBank que hace esquina.
b) Giráis a la derecha y después, en la primera ocasión que tengáis, a la izquierda. Veréis que entráis en una calle con un letrero en el que dice "Nevizde".
c) Avanzáis por la calle, que está llena de bares, y estad atentos a los cartelitos con los nombres porque no tarda mucho en aparecer.
Todos los bares tienen mesas en la calle, y muchos de ellos han convertido sus tejados en terrazas, pero Sanat es posiblemente el que tiene la mayor altura (y, por tanto, las mejores vistas). Hay que subir muchíiiisimas escaleras, pero el esfuerzo merece la pena y no es un bar demasiado caro (medio litro de la marca nacional de cerveza cuesta 5 liras).
También hay una terraza estupenda en la calle que está frente a la parada del tranvía en Sultanahmet; no sé cómo se llama el bar, pero tienen un cartelito en la puerta anunciando que su terraza mola un huevo. Estos sí tienen ascensor y son un poco más "careros" (nos cobraron a Edu y a mí 13 liras por la cerveza y un té).

Con esto lo dejo por hoy, aunque os vuelvo a decir, por si no lo leísteis en la entrada de ayer, que Olga también ha subido algunas fotografías.

28/8/09

Turquía (2009) *20*

Buenas noches a todos. Son las nueve en la ciudad de los gatos y hace un calor brutal a pesar de que durante el resto del día ha soplado un viento fresco la mar de agradable.
Mi día de hoy ha seguido un horario un poco extraño y tampoco se caracteriza por una especial actividad, así que en rigor, de hoy, apenas voy a contar nada. Sin embargo, me he dejado cosas de otros días, así que os doy gato por liebre (o algo así) y escribo lo que me sale de las narices (si no os gusta, no tenéis más que dejar de leer; sois "libres").
Pues bien, lo que hay que decir de hoy es que, habiéndome acostado ayer a eso de las 2 y media de la mañana (que si lee, que si habla con el traductor, que si habla con su novia, que si tómate un té...), me he levantado relativamente pronto (diez y media/once). Pero lo cierto es que me he despertado con el impulso incontrolable de comprobar que puedo hacer mi equipaje sin dejarme nada fuera (habré soñado con ello...), así que me he puesto a jugar al tetris; "quita este libro de aquí..."/"pon eso en diagonal..."/"a ver si cambiando esto..."/"un poquito de presión..."/"préstame ese martillo..."/"¿y si revendo esta camisa?..."/etc. etc. etc.
Cuando estaba satisfecho con el resultado, el traductor me ha ofrecido compartir con él, con su hermana y con su novia el desayuno; "tamam", le digo (y entonces serían las doce y media o la una).
Después me he puesto a leer. Luego he hablado con Carmen dos horas y algo (san Skype bendito...). Y luego me he ido a dar una vuelta y a cenar algo por ahí, que ya iba teniendo gazuza. Estando en Taksim he visto que hoy había partido del Besiktas y, teniendo en cuenta que en mi calle cuelga una banderola del equipo, me ha parecido prudente volver a casa antes de que empezara el juego; estos tipos son tan futboleros que sólo los combaten dignamente los españoles de pro (esos que no son como yo), así que cuando llega el temporal es mejor quedarse refugiado.
El detalle de interés antropológico de hoy: acabo el desayuno y, como he dicho, me voy a leer. Pero esta gente (corrijo: la hermana del traductor) es muy ruidosa, así que me pongo los tapones para leer tranquilamente. El caso es que oigo un ruido fuerte que viene de la cocina (que está pegada a mi habitación), abro la puerta, veo al traductor en el ordenador haciendo el ganso y la novia y la hermana fregando lo que habíamos usado durante el desayuno. Total, que le digo en inglés a la novia del colega que qué carajo hacen, que todos hemos comido y que yo también friego. La chica me dice que ya están acabando y que no hace falta. Yo le digo que la próxima vez ni se le ocurra ponerse a limpiar todo como si estuviese trabajando para mí y que se lo traduzca a la hermana. Mientras me voy se lo traduce, y las dos comienzan a reír a carcajadas. Cinco minutos después la hermana se asoma a la habitación para servirme un café y veo a la otra moza fregando el cuarto de baño.
Lo gracioso de todo esto es que la tía está al mismo tiempo defendiendo a tope la onda feminista y afirmando con rotundidad "This is a men's world".

Corramos un tupido velo y vayamos con aquello que no he contado... Ayer, antes de ir a Sultanahmet, envié a Mehmet el ordenador a través de UPS. La tipa de la oficina no tenía ni papa de inglés y sabéis que mi turco es muy primitivo, pero con un poco de buena voluntad nos entendimos y el envío ya está hecho. No sé cuánto tardará en llegar, pero imagino que la conexión Istanbul-Ankara será decente.
La segunda cosa que tengo que decir es que Olga ayer me mandó algunas fotografías de los dos últimos días que pasamos juntos aquí después del viaje, así que voy a subir algunas de ellas a la galería, aunque el orden cronológico se vaya a hacer puñetas.
La tercera es que se supone que hoy llegan a Istanbul (si no han llegado ya) Spasiana (una compañera de clase) y su hermana desde Bulgaria, así que lo lógico será que mañana nos veamos (aunque por otra parte yo ya no me fío de que en esta ciudad algo sea lógico.

Con esto y un bizcocho...

*Nota posterior: Olga ha terminado su propio álbum en Picasa, así que dejo el link también.

27/8/09

Turquía (2009) *19*

Buenas tardes. Son las cinco menos veinte y acabo de volver a casa después de mi excursión matutina. Antes de contárosla, sin embargo, tengo que decir que al final la reunión de Haydar se alargó ayer más de lo normal, así que terminamos dejando nuestra cena para otro momento y yo me fui a dar un paseo por Istiklal armado con una mazorca de maiz. Después de dar un paseo calle abajo y calle arriba, entré en una de mis tiendas favoritas (Mephisto) y me puse a investigar en la sección de DVDs. Finalmente, encontré lo que buscaba: Kebab Connection. Es la primera película de Fatih Akin (las otras, que yo sepa y en orden cronológico, son Contra la pared, Cruzando el puente y Al otro lado), imposible de encontrar en España (aunque el trailer que os he dejado está en castellano o.O) y que he comprado por 10 liras (5€); la pega es que tanto el audio como los subtítulos están sólo en turco y en alemán, así que me parece que tendré que pedirle a Emilie que me haga el favor y me la traduzca (al francés o al castellano, eso me da igual).

Contado esto, vamos con lo de hoy: me he levantado tarde (para no variar), he ido a Sultanahmet (para no variar) y he visitado la Pequeña Santa Sofía (esto es lo nuevo). Actualmente funciona como mezquita y, puesto que era la hora de comer, he podido visitarla prácticamente a solas (había un viejete cantando versículos del Corán, un tipo leyendo en un rincón y dos gays muy gays venidos de algún lugar sin sol). Después he vuelto a Sultanahmet, he saludado a las chicas de la campaña que ya os he comentado y he comido en un restaurante de los que hay por allí. Luego tranvía y de vuelta a casita, que hoy el calor vuelve a pegar con fuerza y no hay valor para estar en la calle a estas horas.

Aún a estas horas no tengo plan para esta noche; tal vez aparezca alguno. De momento, pues, es una incógnita...

26/8/09

Turquía (2009) *18*

Hola a todos y buenas tardes. Son las siete en Istanbul y la luz del atardecer ilumina débilmente mi habitación. Como cada tarde, un perro bronquista monta un pollo cada vez que pasa un coche (y por aquí pasan muchos).
Escribo ahora y no esta noche porque Haydar me llamó hace un par de horas para invitarme a su casa hoy. Está en algún tipo de reunión cerca de Taksim así que hemos decidido quedar allí y coger el autobús que nos deja cerca de su casa (y de la que puede ser mi universidad dentro de un año). El caso es que, quedando con él a las 8 de la tarde en Taksim, no creo que lleguemos a su casa mucho antes de las 9, así que con semejantes horarios corro el riesgo de quedarme sin transporte y tener que pasar allí la noche... Puede que finalmente no sea así, pero por si acaso yo lo dejo dicho, escribo esto, y así soy libre.
En cuanto al resto del día, la verdad es que ha sido poco productivo (o mucho, según se mire): he dormido hasta tarde, he leído, he ido a comprar y luego me he peleado en la cocina con los cuatro cacharros que tienen este par de frikiturcos intentando preparar una tortilla de patata que ha quedado en revuelto mutante de patata y huevo. Creo que voy a tener que enseñarles a estos chicos que una sartén sin mango no es una sartén y que un wok tampoco...
Otra cosa importante es que Olga me comentó la semana pasada que tendría que venir a Istanbul por asuntos de trabajo. Según los cálculos que ella había hecho, no sería hasta la segunda semana de Septiembre, pero hoy me ha escrito diciendo que finalmente volverá el jueves que viene (!?) pero no sé por cuánto tiempo. En cualquier caso, es una buena noticia (muy buena incluso) y preveo un par de juergas de despedida, teniendo en cuenta que ella llegará el 3 de Septiembre y que yo vuelvo el 5 por la mañana...
[ O.o ]

¿Fiesta en el aeropuerto?¿Cena el último día?¿Brindis en Taksim antes de marcharme?

Bilmiyorum...

25/8/09

Turquía (2009) *17*

Selam aleykum. Son las siete y media de la tarde y llego a casa un tanto islamizado después de compartir unas cuantas horas con las chicas de la asociación que os mencionaba ayer. No ha sido en absoluto una visita premeditada, veréis...

Esta mañana, después de levantarme bastaaante tarde, he decidido probar de nuevo suerte con el museo de mosaicos. Esta vez sí está abierto, así que pago la entrada y durante un rato se me cae la baba con el material del museo; creo que jamás había visto mosaicos como estos. Después he cruzado la plaza de Sultanahmet (esa que separa la Mezquita Azul de Santa Sofía) en sentido opuesto y me he metido en uno de los varios restaurantes a comer algo. Ahora, con esto del ramadam, resulta todavía más evidente mi condición de turista/extranjero, porque la gran mayoría de los turcos no comen ni beben durante toooodo el día; si a eso le sumamos que me he pedido un plato difícil de pronunciar y me ha salido un acentazo de flipar, tenemos como resultado que el camarero ha optado por hablarme en inglés (aunque yo le respondiera en turco) e incluso empleando el poco español que el tipo conocía.
Su comentario: "en España, gente muy simpático. Porque país democrático; catalanes, vascos... pero todo bien, arreglado ; aquí... no".

Después de eso me he ido a buscar una sombrita y, en eso que estaba, me ha asaltado una de las chicas; luego han venido otras dos, y ya me han liado para que me fuera con ellas, así que hemos estado de palique en turkenglish toda la tarde y repartiendo panfletitos. El momento gracioso ha sido cuando, sin poder aguantar ya más tiempo, he decidido beber agua; entonces, una de las chicas me dice (en inglés): "¿Qué haces?¡El ayuno!". Yo, que no termino de entender lo que me dice, digo "¿Perdón?". "¿No ayunas?". "No". "¿En serio no ayunas?". "Mmm... Zeynep, no soy musulmán". "¿¡Quéeee!?". "¿Pensabas que lo era?". "Sí...", se pone roja como un tomate, "Perdona...".
Total, que durante la siguiente media hora hemos tenido tiempo de reirnos unas cuantas veces a cuento de la confusión porque posiblemente ella era la única que había pensado que yo era musulmán. ¡Qué cosas...!

Despues de pasar un par de horitas con ellas he decidido que iba siendo hora de levantar el campamento, así que me he despedido y me he marchado; eso sí, de nuevo cargado de cosas: un Corán en inglés, una camiseta del grupo, otros tantos folletos y cuadernos y lápices, y para colmo dos de ellas me han regalado (!?) un cacharrillo cuyo nombre islámico desconozco y que es el equivalente a nuestro rosario. La verdad es que es muy cuco y bastante mejor que el cutre que me dieron junto con el Corán en árabe que compré la última vez que vine.

Ahora tranquilidad en casa, supongo, ya que no aparecen nuevos planes. Hasta mañana.

*Nota: ayer subí una nueva foto a la galería, pero se me olvidó decirlo. Os dejo otra vez el enlace.

24/8/09

Turquía (2009) *16*

Buenas noches, son las nueve y escribo estas líneas después de haberme zampado, porque yo lo valgo, casi medio kilo de baklava como cena (qué bueno está el jodío...). Vayamos con las aventuras y desventuras de hoy, que han sido unas cuantas y de interés variable:

Esta mañana, como era de prever teniendo en cuenta lo cansado que me acosté ayer, me he levantado tardíiisimo, a una hora que no puedo precisar pero entre las 12 y la 1. Entre vístete, dúchate, comprueba los correos electrónicos y piensa qué vas a hacer hoy, se me han hecho casi las dos.
A esa hora he dejado el piso bajo la custodia de la hermana del traductor (si no había dicho que está aquí de visita, lo digo ahora). El escultor ha vuelto a desaparecer, el traductor ha debido irse a algún sitio esta mañana, y ella se ha convertido en una especie de ama de casa (!?) y la he dejado limpiando la cocina. Teniendo en cuenta esto, creo que empiezo a entender cuál es el mecanismo de funcionamiento de esta casa (y menos mal que me quedo sólo un mes): los platos los friega el que los quiere usar, como por la casa se va descalzo el suelo no se mancha y el resto de tareas de limpieza corren por cuenta de las mujeres que visitan periódicamente la casa (de momento, por lo que he visto, se turnan la novia del traductor y la hermana, así que todo queda en familia). Manda hueven la cosa, ¿eh?...
Bueno, como iba diciendo, he salido de casa, he parado en una tienda de componentes informáticos para comprarme unos cascos decentes para mi cacharrito musical (estoy hasta el gorro de utilizar los que tengo, que no son ni mono ni stereo sino todo lo contrario) y he ido hacia Taksim para hacer mi recorrido habitual: primero metro y después tranvía. ¿El destino? La zona de la Mezquita Azul y Santa Sofía para ver el museo de mosaicos bizantinos. En el metro me encuentro a un hippie medio rastoso con cara de despistado que mira el mapita de los medios de transporte; y, siguiendo la costumbre de estos días, voy a preguntarle si necesita ayuda (en inglés, claro). El tipo me contesta con un acentazo francés al que le faltaba sólo un "oui" y me dice que quiere llegar a la estación de autobús. Y yo me pongo chulo y se lo explico en francés, y tendríais que haber visto la cara que ha puesto el colega (a saber cuánto tiempo ha estado sin hablar su idioma, porque lo cierto es que en el Gran Bazar jamás he oído a nadie hablar en francés). Da la casualidad de que el camino para llegar a la estación de autobuses comparte un tramo importante de trayecto con el que tenía que seguir yo, así que el francés (o suizo, porque dijo algo sobre suiza que no entendí muy bien) y yo hemos compartido unos minutos de tranvía aunque lo cierto es que no hemos hablado mucho porque el chaval estaba calladito y meditabundo (supongo que pensando en cómo coño iba a hacer para, según me ha contado, llegar en autobús a la frontera con Bulgaria y desde ahí, haciendo autoestop, a Rumanía o.O).

Me despido del colega, me bajo del tranvía, y con la ayuda de mi mapa busco el museo. Lo encuentro, abro la puerta y un turco me dice (en turco, claro) que está cerrado y que vuelva mañana. Por fortuna, pienso entonces, me queda la segunda opción: el museo de caricaturas. Voy andando hasta allí (pongamos que tardo unos 20 minutos) y, como sé que está un poco escondido, le pregunto a un turco que pasa. Lo están reformando, está cerrado.
Pensaréis que soy idiota, que internet está para algo, y que debería comprobar esas cosas, pero lo cierto es que decidí escoger esos dos museos porque según la web que consulté estaban abiertos; ahora, lo que no comprobé fue la fecha de actualización de la información de la página.

Total, con semejante chasco doy media vuelta y desando el camino hasta la Mezquita Azul. Allí me asaltan dos jovencillas y me dan unos panfletos en inglés sobre una especie de organización que se dedica a la creación y difusión de materiales didácticos sobre el Islam. Aunque una parte importante del material está compuesta básicamente de panfletos "a-lo-Testigo-de-Jeovah", lo cierto es que la otra es bastante potable, y en cualquier caso me ha parecido una iniciativa interesante si su objetivo en el extranjero es (y eso parece) terminar con los prejuicios que tiene el personal e intentar que por lo menos sepan lo mínimo acerca de esta religión. Por eso me he ofrecido a colaborar con ellos en la traducción al castellano de los textos que tienen; no desde el turco, porque no sé lo suficiente, pero sí desde el inglés. Me han dado un correo electrónico de contacto, así que tal vez en los próximos días tenga nuevas cosas que contar sobre este asunto.

Después de disfrutar un ratito del aire fresco y del ambiente de la zona, he buscado una tienda donde comprar ese baklava tan rico, he cogido el tranvía y he vuelto a casa. Por hoy, pues, creo que puedo dar las buenas noches.

Mañana más, aunque no sé qué.

23/8/09

Turquía (2009) *15*

Buenas noches, es casi la una y media de la madrugada en Istanbul y llevo media hora peleándome con el internet para que me cargue el puñetero editor de entradas del blog... No sé si es del buscador, del servidor de google, de mi ordenador, o de la red, pero el caso es que todo lo que tiene que ver con google me carga lentíiisimo en esta casa; no lo entiendo...

En fin, dejando a un lado las peleas informáticas, vayamos con lo de hoy. Por la mañana, después de dormir hasta tarde (que ya tocaba), me he ido a comprar el regalo de Mehmet, con la agobiante-pero-instructiva-y-hasta-graciosa experiencia de comprar un miniportátil de estos hablando en turco. Independientemente de la fluidez de la conversación con uno de los dependientes de la tienda (hubo poca y en turkenglish), lo cierto es que la misión ha sido cumplida con éxito y sin bajas ni daños colaterales; mañana o pasado mandaré el paquete a Ankara, aunque siguiendo la recomendación de mi compañero el traductor emplearé un servicio de envío privado (UPS o similar) y no el correo normal, que parece menos fiable si quieres mandar algo más que postales.
Mientras ponían a punto el cacharro, me he ido a comer a un restaurante turco de Istiklal. Podría haber vuelto a casa y cocinar, pero lo cierto es que el gasto de supermercado no se diferencia finalmente mucho del que se hace en un restaurante (unas 10/11 liras; 5 euros al cambio), y no me apetecía comprar, volver al piso, fregar, cocinar, comer, fregar de nuevo y volver a la tienda.
Cuando he recogido el ordenador, y sin tener planes a la vista excepto esperar la llamada de Edu, me he ido al piso y me he echado una siestaca, interrumpida sólo por un sms del muchacho quedando conmigo frente a la Mezquita Azul a las 7. De 7 a 8 nos hemos tomado una cervecilla en una terraza y después han llegado sus padres, su hermano y unos parientes semilejanos a los que no veían desde hacía siglos (tío, tía y prima). El caso es que aunque en principio mi plan era marcharme a casa en cuanto ellos llegaran, finalmente me han liado y me he quedado a cenar con ellos; después, como hay cachondeo ramadanesco en la plaza que separa Santa Sofía de la Mezquita Azul, nos hemos quedado un ratito.
Precisamente por eso, y con la tontería, cuando me he querido dar cuenta me había quedado sin tranvía para volver a casa, así que me ha tocado caminar desde la Mezquita Azul hasta aproximadamente el final (para mí, principio) de la línea siguiendo los railes del tranvía y luego, sabiendo que aún me quedaba un trecho, he decidido que habia llegado la ocasión perfecta para probar a coger un taxi.
Y este es el momento perfecto para contar cómo funcionan los taxis en esta ciudad:
1. El taxímetro existe, pero no es necesario utilizarlo.
2. Como en casi todo, si eres extranjero te cobran más; así que mientras fijas el precio es mejor parecer turco, aunque después ya no importa.
3. Como en todas partes, los taxistas son generalmente los que menos respetan las normas de circulación, así que imaginad lo que sucede en una ciudad donde la tónica general es no respetarlas.

El primer paso, entonces, es preguntarle al taxista cuánto me va a cobrar por llevarme a Taksim; el precio, 10 liras/5 euros, que es más o menos lo que cobraría un taxista en Madrid por la misma distancia empleando taxímetro. Lo hago en turco para equilibrar mi cara de turista con un ligero conocimiento del idioma. Luego, subido en el taxi, me encuentro con la siguiente escena: el tipo coge una calle empinadísima que sube colina arriba (hasta el metro que lleva de la última estación de tranvía a Taksim sigue una pendiente) y, al final, la calle se corta y otra la cruza perpendicularmente. La señal es clara: prohibido girar a la izquierda. El tipo hace lo que yo me estaba temiendo: ignora la dirección prohibida, gira y avanza a todo trapo por una calle laberíntica. Tras una curva, aparece otro taxi que baja por la misma calle; su camino es legal y el nuestro no. Ahora viene lo más increíble: el otro taxi nos cede paso y mi taxista le hace al otro un gesto de agradecimiento.
Un minuto después estamos en la plaza de Taksim. Le pago y me bajo del coche pensando que ya tengo algo más que contar.

Por hoy, pues, nada más, que estoy un pelín cansado y me voy a ir a la cama enseguidita. Buenas noches desde la ciudad de los gatos.

22/8/09

Turquía (2009) *14*

Muy buenas tardes a todos. Son las 15:30 de la tarde y he decidido que era buena idea actualizar ahora en vez de esperar a la noche (no vaya ser que aparezca algún plan como el de ayer y llegue aquí de madrugada, cansado, y con ganas únicamente de dormir).

Esta mañana he quedado con Edu y su familia y nos hemos ido los cinco a la iglesia ortodoxa y preciosa de San Salvador de Chora. La iglesia se encuentra en lo que podríamos llamar el límite occidental del Estambul que aparece en los mapas turísticos, junto a la muralla; así que hemos avanzado en metro hasta donde nos ha sido posible y desde allí hemos decidido subir a pie siguiendo la línea de la muralla. El problema de ir a pie por esta ciudad es que los barrios deprimidos aparecen donde uno menos se lo espera, así que nos hemos visto de repente metidos en un barrio donde de nuevo lo raro era que las casas tuvieran algo que mereciera el nombre de techo, o vidrio en las ventanas. En un descampado lleno de basura había unos niños alrededor de una hoguera y, sinceramente, prefiero no pensar en qué estaban calentando; más adelante, dos chicas recogían de entre los escombros de una casa varias tablas de madera (no sé con qué propósito).
Luego, de repente, todo ha vuelto a la normalidad. Las casas volvían a estar en buen estado y la gente paseaba por allí como si no tuviera un estremecedor ejemplo de miseria a menos de una manzana de distancia...
Después de visitar la iglesia (que tiene frescos y mosaicos maravillosamente bien conservados), hemos vuelto andando al centro, hemos comido en un restaurante cercano al Gran Bazar y los he dejado haciendo sus compras para poder volver aquí, escribir esto y echarme una siestecilla. Esta noche tal vez volvamos a coincidir en Taksim, aunque no podría asegurarlo porque lo cierto es que ellos estaban un poco cansados y tal vez quieran dedicar la tarde/noche a descansar en el hotel.

21/8/09

Turquía (2009) *12+1*

¿Será porque correspondía a mi viaje la entrada número 13 o no tendrá nada que ver con la mala suerte? Independientemente de eso, el resultado es el mismo: he vuelto de Kayseri a Istanbul antes de lo previsto (he llegado a casa hace una media hora), y, por ser positivo, aceptemos que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Vayamos a los hechos...

Primer día

Son las cuatro y diez de la tarde y hace tiempo que me desperté de mi siesta. Creo, después de lo que he visto, que sabía de Mehmet menos de lo que pensaba; no vive en Kayseri actualmente, sino en un pequeño pueblo algo alejado, “muy conservador”, y donde apenas hay nada excepto la Turquía profunda donde ya no sólo resulta abusivo dar dos besos a una mujer cuando la conoces sino que no es siquiera recomendable estrechar su mano...

Vayamos brevemente con el viaje. Yo esperaba una estación de autobuses, pero sólo encontré una especie de finca-garaje perteneciente a la agencia de viajes donde sólo era posible ver un ballet constante de autobuses que entraban y salían y por poco no se estrellaban los unos contra los otros. El autobús llega tarde y sale con retraso, así que tengo tiempo de sobra para entender como funciona, encontrarlo divertido, saturarme y quererme suicidar.
Una cosa que no esperaba hasta que me lo dijeron: los autobuses turcos son buenos. Modernos, no se caen a cachos, y me atrevo a decir que, puesto que son del modelo patentado, están hechos en el País Vasco. Además, y esto no me lo habían dicho, los turcos han entendido que aquí el autobús se utiliza como alternativa barata (y más lenta) al avión, así que se cuenta con un azafato que durante el viaje sirve bebidas y algún aperitivo por cuenta de la casa.
Una cosa que de ninguna forma me esperaba: el trayecto Istanbul – Ankara se hace perfectamente siguiendo una modernísima autopista de 3 carriles por sentido, y es sólo pasada Ankara (y por un trecho más o menos largo) cuando empieza a ser necesario emplear alguna carretera secundaria (y la verdad es que en buen estado).
Como era de esperar, hoy he dormido entre poco y nada. A mi lado se ha sentado el único turco que para quedarse dormido se mueve constantemente. Izquierda, derecha, adelante, detrás... y hace la yenka en el asiento; nos ha dado el viaje al pobre chico de delante, a mí, y a los dos de atrás. La ventaja de haber dormido poco es que he podido disfrutar del paisaje (curiosamente parecido en la Anatolia central al castellano-manchego) desde el amanecer (05:30 aprox.) hasta que hemos llegado a Kayseri (10:00 aprox.); como podéis calcular, ha sido un viaje laaaaaaaargo de verdad, mucho más de lo que cabía esperar.

Y con esto a mis espaldas llego a Kayseri. Mehmet y su padre me recogen y, en coche (casi una hora más de trayecto), llegamos al pueblecito donde viven. Aunque es cierto que son una familia humilde, lo cierto es que tienen una casa enorme y preciosa con dos plantas (aunque la baja de momento no sé para que la usan) y varias habitaciones. Mehmet tiene tres hermanos (dos chicos y una chica); el mayor de ellos, por lo que he entendido (en turco, por cierto) no vive en la casa, de forma que comparto techo con un hermano de Mehmet algo mayor que él (y que se le parece mucho), su hermana pequeña (una chiquita encantadora de doce años) y sus padres. Nada más llegar hemos comido algo (con una sesión intensiva de tradicionalismo: comer sentados en el suelo, olvida la mano izquierda...) y, tras una conversación de sobremesa sobre El Laberinto del Fauno, el arte contemporáneo y Nietzsche, ha aparecido una sorprendente mímesis turca de la siesta española que me ha sentado cojonudamente (debo tener ahora mismo 4 horas de sueño; no más).

***

Tras la siesta, vamos rotando de lugar en la casa (el comedor, la sala de estar, la terraza...) en cada sitio sirven comida y bebida y las conversaciones se basan fundamentalmente en las preguntas que me hacen el padre de Mehmet y su hermano mayor. Ninguna de ellas es fácil de responder, y además en la medida de lo posible intento ahorrarle a Mehmet la labor de traducción balbuceando en turco mis respuestas.
Lo primero que tengo que explicar es que, para no desentonar más de lo normal, y aunque mi posición oficial es la de agnóstico, aquí me finjo cristiano. Si ya resultó difícil improvisar sobre la marcha una lectura cristiana de Nietzsche para justificar por qué se me iluminó la cara cuando el hermano de Mehmet lo mencionó (“Dios ha muerto” como frase metafórica/Nietzsche considera aceptable lo que da la vida y, por tanto, como Dios nos da la vida, Nietzsche no necesariamente rechaza a Dios... o.O), imaginad tener que explicar desde mi posición por qué Dios es uno y trino (porque sí), qué sucede con Darwin y la evolución (mientras haya ciencia, confiemos en la ciencia; lo inaccesible a ella es lo referente a Dios; hay, pues, un inicio de creación, pero después es todo cosa de la naturaleza y hay evolución), qué espero encontrar más allá de la muerte (con pequeñas diferencias, lo mismo que vosotros) o cuál es el último propósito de mi vida (el conocimiento, pues a través del conocimiento se descubre cuál es el camino de la virtud y, por tanto, se llega a Dios)...
Después de estas conversaciones (siempre con comida y bebida de por medio), hemos ido a dar un largo paseo por los alrededores del pueblo (que sinceramente son preciosos, aunque me temo que no he sacado fotografías porque hubiera sido incluso vergonzoso para Mehmet que me vieran sus vecinos haciendo de turista). Entre otras cosas hemos visitado la mezquita que está junto a la casa de Mehmet, construida antes de la ocupación otomana y custodiada por su padre (de esto se deduce, pues, que las conversaciones son tan teológicas porque casi me encuentro entre hombres santos).

A la vuelta, la cena y una nueva larga conversación de sobremesa que otra vez me ha puesto en más de un apuro.
En primer lugar, como por la tarde hemos concluido (cristiano y musulmanes) que las diferencias entre nuestras religiones son nimias y que el Islam posee en cualquier caso una forma más perfecta, tras la cena el padre me ha invitado a acompañarlos en su oración; imaginadme con las manos juntas, cóncavas como para beber agua, con los ojos cerrados, mientras el hermano mayor dice algo en árabe que me resulta totalmente incomprensible, e imaginadme inmediatamente después santiguándome (diciendo para mis adentros la regla mnemotécnica que he heredado gracias al cachondeo de mi abuelo “pensar con ésta, para llenar ésta, sin mover ni ésta ni ésta, y tragar por ésta”). ¿A que vuelvo converso?
En segundo lugar, la pregunta de Mehmet lanzada como un dardo: ¿piensas casarte?¡Toooma! La respuesta tiene que ser rápida y no dejar lugar a dudas o confusiones; aderezada con unas pocas mentiras piadosas, es la siguiente: “Por el momento no tengo pareja, así que no me lo he planteado. En cualquier caso en España la gente se casa muy tarde, digamos que la media puede estar en los 35 años”.

Creo que con esto quedan relatados todos los acontecimientos importantes de hoy. Tan sólo señalar (y es la explicación a por qué esto aparece en la red antes de lo previsto) que han surgido algunos asuntos que obligan a Mehmet a volver a Ankara pasado mañana, así que el miércoles por la noche cogeré un autobús de vuelta a Istanbul y el jueves por la mañana podréis leer esto y lo que sigue.

Únicamente una cosa más antes de despedirme: ¿se le ocurre a alguien cómo carajo habría salido bien parado de las conversaciones de esta tarde sin mi lectura veraniega sobre Kant? Buenas noches desde la otra punta del mundo y de mí mismo.

Segundo día

Buenas noches desde la Turquía profunda. Son las nueve y veinte de la noche y hace un rato que hemos terminado de cenar. En la televisión, hasta hace un momento, Jungla de cristal 4 (en turco, claro). Mehmet, su hermano y su padre, en la mezquita haciendo algo importante durante la próxima hora. La hermana pequeña controla el mando y detiene su zappeo en un programa de humor grabado en un teatro y reproducido en la televisión.
Mi última noche en este lugar, me temo, ya que mañana por la noche volveré a la ruidosa, inmensa y pobladísima Istanbul. Mientras tanto, disfruto de lo que me queda aquí.

Vayamos con lo que hemos hecho hoy... Por la mañana hemos ido a turistear por Capadocia. No muy lejos de Kayseri (aproximadamente a una hora de coche) hay varios “parques naturales” donde uno puede perderse entre las gigantescas chimeneas de hadas o en las cuevas laberínticas. Por desgracia, los dos que hemos visitado requerían pagar una entrada y, teniendo en cuenta que Mehmet y su familia ya están haciendo suficiente gasto extra, hemos preferido perdernos por los alrededores, ya que hay varios recorridos preparados para los posibles senderistas. También hemos entrado en un par de cuevecitas, que en algún momento de la historia de este mundo fueron casas, tiendas e iglesias de los habitantes cristianos de la zona; actualmente pocas siguen en uso, y siempre como almacenes de comida.

Después, pasado el mediodía, Mehmet y yo nos hemos quedado en el centro de Kayseri para hacer algunas compras. Él ha insistido en comprar algunos regalos para mi familia y yo he aprovechado para hacer lo propio y comprar algunos más; el de Mehmet finalmente lo compraré en Istanbul y se lo mandaré por correo. Tras todas estas cosas, que nos han ocupado el día completo, y habiendo picoteado algo durante el día pero nada serio, hemos vuelto a la casa y hemos cenado, como siempre, mucho y variado. Es curioso, porque Mehmet por algún motivo pensaba que a mí no me iban a gustar las comidas (tipiquísimamente turcas) que su madre prepara, pero lo cierto es que todo estaba delicioso, así que mis anfitriones están encantados con mi buen comer y Mehmet sorprendido de que un extranjero que viene de la otra punta del Mediterráneo disfrute con su comida.

Cuando vuelvan de la mezquita, supongo que hablaremos un rato y luego me iré a dormir, porque lo cierto es que estoy un poco cansado...

Mañana no creo que me dé tiempo a escribir, así que completaré la información sobre el tercer día pasado mañana, cuando llegue de nuevo al piso.

Tercer día
[redactado hoy]

Por la mañana, visitamos el museo arqueológico de Kayseri y el mausoleo del maestro de Mevlana. Luego tomamos un helado frente al Erciyes. Tras coger dos o tres autobuses para poder volver a la casa de Mehmet, comemos algo y pasamos la tarde en la casa jugando al ajedrez o a las cartas con su hermana.
Luego cogemos un autobús al centro de la ciudad para tomar allí otro (el de la agencia de viajes) para ir a la estación de autobuses. Allí espero una hora hasta que sale el autobús, y este viaje resulta completamente opuesto al otro: en vez de adultos secorros hay un huevo de niños, algunos de ellos muy sorprendidos de que yo sea español (y aún más de que pueda decir algo en su idioma). A mi lado y en los asientos del lado opuesto se sienta una familia al completo (padre, madre y dos críos), y parece que deciden adoptarme; compran dos cajas enormes de dulces turcos y las comparten conmigo. No sé muy bien por qué pero, una vez que termina el viaje, en la última parada del autobús, todo el mundo se despide de mí amigablemente. Si a esto le sumamos que he podido dormir (y eso a pesar del llanto insistente de una niña pequeña), el resultado es que ha sido un viaje igual de largo y cansado pero muchíiiisimo más agradable.
Desde la estación de autobuses he llegado al centro con un autobús de la agencia de viajes. Y allí, como he aparecido cerca del hotel donde se alojan Edu y su familia (un amigo que ha venido de turista), le he llamado y hemos compartido un viaje en tranvía. Esta noche posiblemente los veré en Istiklal para tomarnos unas cervecitas (e incluso algún raki).

Ahora una ducha y descanso, que es lo que me pide el cuerpo. Aunque también os dejo nuevas fotos.

16/8/09

Turquía (2009) *12*

Buenas noches, una noche más, desde lejos/muy lejos/¿tan lejos?/no sé cómo de lejos, pero lejos.
Son casi las 10 de la noche y os escribo desde casa y sudando como un pollo después del pedazo de paseo que me he dado hoy. Creo que no encuentro un mapa decente de la para que veáis el recorrido, así que tendréis que emplear vuestra imaginación. El resto del día, como siempre, relativamente carente de importancia si exceptuamos mi pelea (que he perdido) con el calentador de agua.

Vayamos con el paseo. Salgo de casa a eso de las 5, cámara en mano, y en Taksim cojo el metro [1 parada, 5 minutos]. Luego tranvia, hasta el puente más cercano (la parada, Eminönü) [4 paradas, 15 minutos]. Desde allí, camino siguiendo la línea del tranvía. Paso por la estación central de tren, y llego a la plaza en la que, frente a frente, se encuentran Santa Sofía y la Mezquita Azul [20 minutos]. Luego, sigo de nuevo la línea del tranvía hasta llegar al Gran Bazar, que como es domingo está cerrado; y desde ahí camino hasta la Mezquita de Sulymania [15 minutos]. Desde Sulymania, bajo al Bósforo perdiéndome en un barrio ultradeprimido donde las casas tienen gallinero y falta de ventanas. Unos cuantos cruces temerarios (¿dónde no los hay?), caminar siguiendo la orilla y llego de nuevo a mi punto de partida [25 minutos]. Vuelta a Taksim. Una cerveza en Istiklal. Vuelta a casa.

Aparte del paseo, el viaje me ha servido:
1. para sacar fotos (podéis verlas donde siempre).
2. para ayudar a tres grupos de españoles y a una pareja de italianos (ni que viviera aquí...).
3. para no hablar una puñetera palabra de inglés en toda la tarde; mi filosofía es: si no te enteras del turco es tu problema, pero es el único idioma que conoces.
4. para comprar algunos regalitos más (ya quedan menos...).

Ex cursus de hoy: los mendigos. En Istanbul hay muchísimos. Y la verdad es que uno no sabe muy bien qué hacer cuando cada 15 metros se encuentra a una señora tirada en la acera con dos críos durmiendo. Ahora bien, resulta que darles algo de dinero puede no ser siempre algo positivo.
Aunque Istanbul es una ciudad en la que se pueden observar terribles desigualdades (y de ahí la cantidad de mendigos) lo cierto es que también es un país musulmán, y ese factor hace de la mendicidad un buen negocio. ¿Por qué? Porque uno de los cinco "mandamientos" (cristianizando el asunto) que existen en el Islam es dar limosna.
El caso es (y Necat, que tiene un origen familiar de lo más humilde, es quien me lo explicó) que muchas veces la mendicidad se convierte en un negocio, de forma que, por ejemplo, si uno se encuentra a un mendigo tullido por la calle, no sería raro que éste fuera hijo de un mendigo que en su día (siendo el que vemos un bebé) le partió un brazo o una pierna para producir una imagen más lastimera.
El hecho es que, en semejantes circunstancias, la limosna puede convertirse en un incentivo para que este tipo de comportamientos se perpetúen. Filosofía de Necat: si tocan música o algo parecido, por supuesto; si son sinceros, también. Si no... bueno... tal vez lo más sensato sea helarse el corazón durante un rato.

En fin, esta tal vez sea mi última entrada hasta dentro de una semana porque no sé si en Kayseri tendré posibilidad de acceder a internet. A los muy cercanos os escribiré algún mensajito de móvil para que sepáis que he llegado, pero no nada más aparecer en Kayseri porque en España será entonces muuuyyyy temprano.
Buenas noches a todos.

15/8/09

Turquía (2009) *11*

Buenas noches, una noche más, desde Bizancio/Constantinopla/Istanbul/La ciudad de los gatos.
Son las nueve y media de la noche y acabo de entrar en casa con el corazón en un puño después de pensar que había tenido lugar alguna desgracia dentro porque no podía abrir la puerta.
Mis explicaciones eran:
1) El artista se ha quedado dormido, ha echado doble cierre y ha dejado la llave puesta.
2) El viento (que hoy ha sido fuerte) ha tirado algo sobre la puerta y la bloquea.
3) Han "descubierto" que soy un militar español de vacaciones y no me quieren dejar entrar en casa.
Mi reacción:
1) Llamar al timbre.
2) Intentar abrir la puerta cuatro o cinco millones de veces más.
3) Llamar al artista (varias veces) y combinar las llamadas con el punto anterior.
4) Salir a la calle y comprobar (aunque es evidente que sí) que estoy en mi barrio, en mi edificio y en mi piso.
5) Escribir un mensaje al otro compañero de piso (mi móvil turco deja de hacer llamadas).
6) Llamar al artista una última vez y, si no lo coge, contactar con Necat para que llame a un cerrajero.
Solución:
El artista coge el teléfono. Está de camino. Abre la puerta sin problemas. ¿Qué sucedía? Que estaba echado el doble cierre y resulta que la jodida puerta tiene truco... Ahora, eso sí, respiro más tranquilo.

En cuanto al resto del día, después de dormir hasta tarde, seguir leyendo los libritos sobre el genocidio armenio y hacerme una comida rica rica ahora que mi estómago funciona, me eché la siesta. Y después me fui al Gran Bazar. Los turcos muy sorprendidos de que les hablara en turco, los españoles por todas partes, los vendedores muy pesados y la compra bastante productiva (con regateo, precio especial y todo).
Técnicas y frases de los vendedores del Gran Bazar (los mejores son los de alfombras):
1) Where are you from?/Neredensiniz?/Vous êtez d'où?/¿De dónde eres?
2) ______ (ese país del que vienes) es muy bonito. _________ (nombre del equipo de fútbol que conocen).
3) Si te llevas dos, te hago un descuento.
4) Nosotros no somos vendedores de la calle, tenemos tiendas.
5) Precio muy muy especial, de amigo.
Y luego apreciaciones ad hoc; en mi caso, "tu turco es muy bueno, tienes acento incluso..."; "puesto que eres casi turco, te hago un descuento de...".
En fin, que he comprado algunas cosas para algunos de vosotros (otras aún tengo que buscarlas o las compraré en Kayseri, que sé que salen más baratas) y de paso he practicado un poco de turco, aunque parece que de momento lo único para lo que me sirve es para comprar.

Hoy, sintiéndolo mucho, ni ex cursus ni leches. Mañana, aprovechando que es domingo, tal vez me vaya con la cámara y el trípode a hacer el ganso por ahí; quiero fotografiar Taksim y algunos otros lugares bonicos del centro para que veáis por dónde paso y no tengáis sólo mis descripciones (que por otra parte son escasas).

Hasta mañana (si la puerta no me lo impide).

14/8/09

Turquía (2009) *10*

Buenas noches, una vez más, desde los alrededores de Taksim. Acabo de volver a casa después de mantener una agradable conversación con Erdem, un amigo de Olga y de Mehmet (historiador) con el que me pusieron en contacto.
Ya que mi práctica del turco no pasa más allá de las puntuales visitas a las tiendas del barrio, por lo menos intento aprovechar estos días para aprender algo sobre este país, así que me siento como una especie de marciano que finge mantener inocentes conversaciones acerca de diversos temas pero que en realidad analiza al milímetro cada argumento intentando entender cómo funciona la cabeza de esta gente. La verdad es que es un asunto extraño, pero estoy aprendiendo muchísimo...
Por ese motivo, y también para reposar un poco mi lectura de Kant (que no es nada liviana), estoy leyendo los dos libros que Mehmet me dio sobre la cuestión armenia. Leo con una mezcla de escepticismo, sorpresa y ardiente interés, porque dejando aparte la engorrosa cuestión de si hubo o no un genocidio, lo cierto es que estoy descubriendo cosas sorprendentes acerca de la historia del fin del Imperio Otomano, del inicio de la actual República de Turquía, y también sobre la Unión Soviética. Es impresionante leer, como estoy haciendo, un texto hipotéticamente historiográfico pero básicamente propagandístico y proturco escrito por un armenio soviético en 1936.
Cualquiera diría que estoy disfrutando de unas extrañas vacaciones en Istanbul, pero lo cierto es que aún necesito reponerme de los 10 días destructivos del tour (y además tengo presente que la semana que viene me espera una nueva traca en Kayseri). Y, ya que sale el tema, os cuento que hoy, hablando con Erdem, he descubierto que el Ramadam empieza a finales de la semana que viene; teniendo en cuenta que Mehmet es un chico bastante religioso (y no dudo de que su familia también), me parece que voy a tener la fascinante posibilidad (y el honor) de compartir con ellos un par de días de Ramadam (y, lo que es mejor, los banquetes nocturnos). Ya os contaré, ya...

Finalmente, y para alargar un poco más el texto, de nuevo hoy presento un ex cursus; esta vez, mi barrio.
Se puede decir que vivo en el barrio de Taksim; teniendo en cuenta que Istanbul es una urbe gigantesca, se puede decir que vivo en el centro, pero es que ese territorio al que podemos llamar centro de la ciudad es enorme y además tiene un estrecho navegable que lo parte en dos. Así que os podéis imaginar que en el fondo vivo a tomar por el saco de absolutamente todo y que eso pasa en absolutamente cualquier sitio.
El caso es que la plaza de Taksim es algo así como un punto importante porque de allí parten (o por allí pasan) los autobuses interurbanos, hay metro, tranvía y Istiklal. De esta calle ya os hablé hace unos días porque es realmente un sitio representativo; es una larguísima calle rodeada de tiendas y, si uno se desvía a la derecha o a la izquierda (sabiendo bien por donde va, que si no puede girar donde no debe y llevarse una mala sorpresa), se encuentran bares y bares y bares atestados de gente.
Pues bien, si uno sube desde Istiklal hacia Taksim y cruza la plaza hasta el lado más o menos diametralmente opuesto (dejando a la derecha un lujosísimo hotel llamado Mármara), encuentra una avenida en la que hay bancos y hoteles. Y, digamos que a unos 300 metros, se gira a la izquierda y se encuentra una calle estrecha, mal asfaltada, que baja con bastante inclinación, y bajando bastante, descendiendo del Istanbul turístico de los comercios y los hoteles al Istanbul real donde vive la gente, se encuentra mi casa.
La acera es estrecha (muy estrecha) y pertenece a los gatos callejeros. Siempre hay cinco o seis rondando la puerta del edificio porque alguien les deja comida muy cerca. Puede que respeten a los estambuleños, pero saben de sobra que yo soy extranjero y no les importa que mi lugar de tránsito natural sea la acera; ésta, ya lo he dicho, es suya. Ellos lo saben de sobra, yo lo sé, y ellos saben que lo sé, así que no se molestan ni en decírmelo; simplemente me miran con una mezcla de inseguridad y desafío pero sin moverse un milímetro.
Gatos aparte, la gente vive allí como en un pueblo. Los zapatos se quedan fuera de las casas, en el rellano. Por la noche un grupo de señoras y algunos niños disfrutan del aire fresco en la calle con unas sillas de plástico. Los tenderos del barrio, en su mayoría algo mayores, matan las horas juando al ajedrez y al blackgammon...
En semejante ambiente, es normal que me miren raro, pero creo que se me está poniendo cara de turco (o algo así) porque cada vez es menos frecuente que me hablen en inglés o que se extrañen al oírme hablar en turco. Como no confío demasiado en mis habilidades camaleónicas, creo que es porque ya conozco la zona y no tengo cara de palurdo despistado; ya veremos qué pasa cuando coja de nuevo el tranvía o cuando aparezca en Kayseri un despistado de la gran ciudad (y de otro país, por cierto).

Nada más por hoy, creo, salvo añadir que creo que mi salud está recuperada. Hasta mañana.

13/8/09

Turquía (2009) *9*

¡Miaaaaau! [Bienvenidos]. Son casi las 9 de la noche y acabo de llegar a casa después de haber estado hablando con Haydar un larguísimo rato. A veces tengo la sensación de que queda conmigo sólo para oírme hablar, porque lo cierto es que paso muchísimo rato intentando explicarle lo que pienso acerca de los asuntos políticos españoles que le interesan (fundamentalmente la cuestión del País Vasco, claro).
Pero vayamos con el resto del día, que la verdad es que no ha sido muy movido: esta mañana fui a comprar agua para cocinar, me hice la comida, dormí la siesta, dediqué horas a internet y a los correos electrónicos y dormí la siesta. Luego quedé con Haydar, pero eso ya lo he contado.
Ahora bien, mientras esperaba a Haydar me ha ocurrido algo gracioso. Estaba sentado en Taksim junto a un célebre monumento que conmemora la Revolución de 1923 cuando un tipo turco que estaba sentado junto a la que parecía su novia habla en turco y parece que me mira. "¿Es a mí?", pregunto en turco. "Sí, a ti", responde en turco. Me pongo de pie y me acerco a donde están. Con la cámara de fotos en la mano el tipo me da una charla larguísima de la que entiendo palabras sueltas como "nosotros", "tú", "ahí", "desde aquí" y "foto"; y claro, con eso es bastante. Así que les saco la foto, me dan las gracias, les digo que de nada, y me vuelvo a mi sitio convencido de que he hablado turco (y lo cierto es que he hecho algo así).

En otro orden de cosas, información sobre mis compañeros de piso:
Esta madrugada mi compañero el traductor y su novia se marcharon de vacaciones a una isla hippie en alguna parte cerca de Antalya; parece que se conocieron allí hace diez años bañándose en pelotas o algo (no hay nada como un buen grupo de comeflores -guiñoguiño- para que el amor surja). En cuanto al otro, el artista, vino a coger no sé qué a mediodía y me dijo que se marchaba hasta mañana, así que esta noche estaré solo en casa (un momento cojonudo para hacer una fiesssshta pero me temo que no tengo contactos para ello).

Por contar algo más, puedo decir que he descubierto algunas cosas interesantes acerca de la izquierda turca en este país (la deformación profesional es lo que tiene). Aunque podría aburriros con un largo texto contándoos las conversaciones que he mantenido y las conclusiones que he extraído de ellas, sólo os daré mi percepción general:
Por una parte, tiene un posicionamiento real mucho más serio y comprometido en relación a sus convicciones declaradas (hippies, pacifistas, comunistas... lo son hasta sus últimas consecuencias), pero al mismo tiempo parece caer en una especie de trampa posmoderna donde todo se confunde muchísimo hasta anular la capacidad de juzgar las cosas con la cabeza fría. Es asombroso. Por ejemplo se puede desconfiar del trasfondo político de la película Babel y al mismo tiempo tragar con la propaganda acerca del Tíbet; o se puede ser radicalmente pacifista y por ello no entender las ventajas que tiene un ejército popular frente a uno profesional.

En fin, después de esta reflexión "en voz alta" que tal vez no tiene el más mínimo interés, tengo dos buenas noticias:
·La primera es que creo que mi estómago se está recuperando.
·La segunda es que hoy he visto las obras de arte de mi compañero de piso y las he fotografiado clandestinamente para que podáis verlas [para la mujer de muy lejos: haz click sobre las letras verdes].

Creo que no tengo nada más que contar por hoy. Así pues, hasta mañana.

12/8/09

Turquía (2009) *8*

Buenas noches, noches. Pasan de las once y media en la ciudad de los gatos y hace poco tiempo que he llegado a casa después de estar con Necat y algunos amigos suyos tomando algo (en mi caso agua, que sigo con el estómago jodido).
Puesto que no ha sido un día especialemente activo (llevo una vida de gato consistente en comer-dormir-comer-dormir-... y ver G.I. JOE, aunque esto no lo hacen los gatos), voy a aprovechar esta entrada para impartir dos lecciones sencillas relacionadas con la vida en Istanbul y que son extrapolables (la primera más que la segunda) al resto de países extranjeros que uno pueda visitar.

(A) Comprar medicamentos
1. Recordar cuál es el nombre del medicamento en castellano. Si no se está seguro, mejor comprobarlo en internet.
2. Los nombres de los medicamentos cambian según los países, así que hay que buscar el nombre genérico; de nuevo internet es la clave.
3. Incluso el nombre genérico en castellano puede resultar un poco inútil; hace falta hallar la versión inglesa, que seguro que se parece más a la turca.
4. Saber cómo se dice farmacia en el idioma del país (en este caso, eczane -se pronuncia /edgdsane/-).
5. Localizar una e ir a comprar el medicamento (aquí hay casi en cada esquina, así que es fácil).

B) Cruzar la calle
Este puede parecer un problema estúpido sacado de la manga para rellenar hueco, pero en realidad es un problema grave. En Istanbul, y más en Taksim (donde yo vivo) hay muchos, muchos, muchos coches. Y la filosofía de esta ciudad es que las normas de circulación están para saltárselas; por eso:
1. Un paso de cebra no es importante, el coche va primero.
2. Un semáforo es relativamente importante, pero el coche va primero.
3. En esta ciudad no hay demasiados pasos de cebra ni semáforos.
4. Por todo lo anterior, los peatones cruzamos por donde nos parece bien.
5. En el enfrentamiento coche/peatón, se da un equilibrio de fuerzas que hay que conocer: un peatón es arrollable, dos son insultables y tres respetables.
6. Se deduce de los puntos anteriores que para cruzar la calle hay que pegarse al primer nativo que vaya a hacerlo (si es viejo mejor, porque anda más lento y su camino es EL camino).

Nada más, pues, por hoy. Espero que mañana mi estómago vuelva a funcionar como debe, porque la verdad es que tengo ganas de comer algo más que arroz. Hasta mañana a todos.