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8/1/11

Erasmus en Estambul (38)

No escribo aquí desde el año pasado, así que ya iba siendo hora. Aunque, dicho así, suena exagerado, lo cierto es que la expresión no falta a la verdad. Lo primero, pues es lo primero: feliz año (aunque sea a 8 de Enero, cuando ya hasta los Reyes han pasado y se han olvidado de traerme ese poquito de decencia que me haría falta para escribir aquí, tal vez más breve, pero más seguido).
Desde que no escribo han pasado muchas cosas: visita a Izmir en Navidad, Año Nuevo en Estambul, final de las clases... y ahora estoy metido en pleno período de exámenes y evaluaciones. Del domingo pasado por la tarde hasta ayer por la noche me dediqué, con oportunos descansos aunque no demasiado frecuentes, a escribir tres trabajos. He visto la calle durante los cinco minutos de rigor que son necesarios para comprar el pan (y no bajo a diario porque las barras se conservan bien y puedo comprar cada dos días).
Desde ahora y hasta el viernes, preparar y hacer los exámenes: Teoría sociológica el miércoles, Historia de la República de Turquía el jueves y Filosofía islámica el viernes. No está siendo fácil, pero tampoco parece imposible...
¿Y después de lo exámenes? Pues, el domingo 16 por la mañana, viaje a Madrid, que ya es hora. Un mesecito fuera de Estambul antes de volver. Es divertido comparar este viaje con el que hice en Agosto de 2009: entonces pasé un mes en Estambul y después volví a casa; ahora tengo la sensación de ir a pasar un mes en Madrid para volver después aquí. Como si esto fuera "casa". Que lo es y no lo es, "que no es lo mismo, pero es igual", como diría Silvio. Y con él me despido (por ahora).


15/12/10

Erasmus en Estambul (37)

¡La madre del cordero! (the mother of the lamb!/kuzunun annesi!). ¿Tan rápido se han esfumado un par de semanas sin escribir? No debería jugar así con la fidelidad de mis lectores, que son pocos, pero caros (a la italiana, que yo no pago a nadie por leerme). De todas formas, el mal ya está hecho, así que desfacer el entuerto es lo único que me queda:

En fin, el mal tiempo ha llegado, los exámenes están al caer, y la verdad es que ahora mismo me arrepiento de no estar un poco más cerca de "casa" si la situación lo requiere... Ahora sólo espero que, si en Madrid se va a montar un pifostio (y no se me ocurre mejor expresión) como el de Londres o el de Roma (y debería, porque me parece que estamos como en Weimar pero sin república), no me pille de exámenes aquí, porque una cosa así no me la puedo perder y coger un avión es imprescindible.
Aquí, sin embargo, y se trata de una prueba interesante de que esto no es exactamente "el mismo continente", el terremoto político que sacude (o eso me parece desde la distancia) Europa es como si no existiera:
Wikileaks es una treta de la CIA. De Italia o Irlanda no hablemos. Si alguien sabe lo del "alarmante estado" en que se encuentra España es sólo porque el Barça no pudo jugar contra el Mallorca (aunque, claro, me gustaría saber si el cafre español medio sabría a través del fútbol de la existencia de un golpe militar en estas tierras -si fuese el caso, que, por suerte o por desgracia, no lo es-).
Los conflictos son otros: el AKP haciendo estragos allí donde pisa, los estudiantes especialmente cabreados porque el gobierno no está cumpliendo la promesa de retirar el YÖK* sino que lo ha convertido en una herramienta más, la izquierda turca intentando encontrarse perdida entre un maremoto de problemas (kurdos-turcos, kemalismo-comunismo, estalinismo-nueva izquierda...). Esto último no es que sea muy distinto a lo que tenemos en casa, pero los problemas son distintos (y el activismo se practica de otra manera).

Aparte de eso, me temo, poca cosa. Mi vida social está bastante reducida por la cantidad de trabajo que tengo que llevar adelante en unas pocas semanas y porque Fares, que era mi contacto con "la realidad" se ha quedado fuera del país por no salir a tiempo para renovar su visado de turista. La policía turca "le pilló" en la frontera y ahora tiene una sanción de un año... Aun así, no voy a dar la impresión de que me quejo: la semana pasada fui a casa de Sercan a tomar un café y ayer fui a casa de Necat porque me invitó al cumpleaños de su hija (una turquita encantadora de 4 añitos). Cumpleaños curioso, por cierto, porque ningún "amiguito" de la nena pudo venir (parece que hay gripe entre los niños y no quieren que se contagie), pero amigos del papá fuimos unos cuantos, de manera que la nena jugaba en su cuarto (con algún invitado caritativo -o su mamá- que jugaba con ella), y "los mayores" hacíamos la fiesta: el que menos (yo) se bebió tres whiskeys (chiquititos -no se asusten- que yo hoy tenía clase). Hay fotos del evento, así que, si todo va bien (es decir, si Necat me las envía), podré subirlas pronto.

Finalmente, notas sobre Émilie: como Fares, tiene que salir del país para renovar su visado de turista (aunque ella ha contado bien los días). Su idea era salir desde Izmir a Grecia, cosa que no es muy difícil porque hay barcos baratos que van y vienen y tardan un par de horas como mucho (hay islas griegas muy cerca de la costa turca). Problema: ha llegado el mal tiempo, así que hay menos turistas, menos barcos, y los que deberían salir a veces no lo hacen porque hay temporal. Total, que después de "panicar" (neologismo bien apropiado) unas cuantas veces, hablar con medio instituto y explicar tres mil veces cuál es el problema, ha conseguido un permiso para poder salir a Sofía (Bulgaria) y arreglar así los papeles. Resultado: esta noche a las 12 Émilie llega a Estambul, viene a casa, se queda aquí mañana todo el día y el viernes sale para Sofía; la noche del viernes la pasa en Sofía y el sábado vuelve a Estambul; el domingo por la tarde se vuelve a Izmir...
Aunque parezca mentira, era la opción más simple y la más barata.

En fin, tengo que irme a clase. Espero volver a escribir en un tiempo razonable.

*Nota: El YÖK es un organismo creado después del último golpe militar (1980) como una especie de institución cuya función es controlar el funcionamiento de las universidades y garantizar la vigencia de los valores y discursos kemalistas. De alguna forma, de hecho, termina controlando incluso la promoción del profesorado, de manera que aquél que se cree (creía) suficientemente listo como para decir tal o cual cosa acerca del kemalismo, de los kurdos, de Atatürk, etc., es automáticamente incluído en la lista negra y se puede olvidar (supongo que con matices y dependiendo de la gravedad de su atrevimiento) de su carrera académica. El AKP, liberal hasta la médula y defensor de la libertad de expresión, el multiculturalismo, la europeización de Turquía y demás historias, prometió la desaparición de la institución; PERO, ¡qué casualidad! no lo ha hecho, sino que la ha transformado oportunamente para que ahora sean aquellos que se atrevan a criticar la conducta del AKP (sea -cuando y si se atreven- desde el kemalismo institucionalista, sea -y normalmente se atreven- desde la izquierda). Eso es lo que ahora mismo preocupa a mis compañeros y profesores, y contra lo que protestaban todos hace unas semanas cuando Erdogan vino a la Universidad y se trajo a medio cuerpo de policía de Estambul consigo.

28/11/10

Erasmus en Estambul (36)

Bueno, breves notas sobre un fin de semana muy casero...
El viernes no tenía clase de filosofía islámica, así que no salí de casa. Tenía (sigo teniendo) una cantidad considerable de trabajo universitario acumulado (leer textos, hacer resúmenes, escribir ensayitos relativamente breves sobre temas complicados...), así que era bien razonable prescindir de la calle el máximo posible y fundirme con mi pijama las 24 horas del día sumergido entre tacos de fotocopias que, seguro, son una bonita calva en mitad del Amazonas. El viernes por la tarde, además, hablé con Jacobo y con Carlos via Skype, y de hecho experimentamos con las famosas TIC e intentamos que yo siguiera on-line el seminario sobre Sociología del Poder que están llevando en los Madriles (segunda sesión sobre Maquiavelo; ideal para un viernes después de las 5).
Aunque la idea del seminario no llegó muy lejos, el encuentro informático fue productivo por dos motivos: en primer lugar, fue una forma rápida, barata y bonita de establecer contacto visual con gente a la que no tenía cara a cara desde hace ya casi tres meses; en segundo lugar, me llegó la buena nueva de que, aparentemente, he conseguido trabajo. Jacobo y yo tenemos encargado traducir (pagados -no sé cuánto, pero bien pagados- y con todas las consecuencias positivas de tal acción -un nuevo libro ve la luz, una nueva publicación en nuestros inmaculados currículos-) la versión inglesa del ensayo de un filósofo japonés marxista y kantiano (daré más detalles cuando proceda).

Así que el resto del fin de semana, y una vez que resolví mis asuntos pendientes (uno de esos ensayitos, concretamente, que me tuvo hasta las 5 de la mañana del sábado leyendo a Althusser), lo he dedicado a traducir "mi parte" del libro, y concretamente las páginas que vamos a presentar como prueba de que nuestra traducción es decente (aunque parece que esa supervisión va a ser un mero trámite y que el trabajo ya es nuestro).

Y hoy, para rematar, pues he preparado en el Caralibro el evento para mi maravillosa fiesta de cumpleaños en el exilio, que será, si Allah (y Atatürk) lo tienen a bien, el sábado que viene por la tarde.

En fin, me despido con la mala noticia de que en Estambul seguimos teniendo magníficos incendios (esta vez en la estación de tren, y parece claro que el incendio ha sido provocado -otra cosa es que busquen a los culpables- por rollos de especulación inmobiliaria), y con una canción de Barón Rojo que ilustra muy bien el día de hoy (mentira, me lo paso teta traduciendo a este tipo, pero es aburridísimo de contar):


12/11/10

Erasmus en Estambul (35)

Bueno... Ha sido largo, pesado, aburrido, mortalmente aburrido incluso, he querido matar al tipo gordo y calvo que se ha cargado (y he visto cómo lo hacía, así, como quien se coloca un cojín detrás de la espalda) el respaldo de su silla (que, a partir de entonces, se caía oportunamente sobre mi brazo... Los detalles:
Por un error de cálculo de tiempo, he llegado a las 12:30 aunque mi cita era a las 13:00. Me he puesto a leer fuera, sentado en unas escaleritas. Cuando ha llegado la hora, he entrado: control de seguridad, control de identidad, llegar al edificio, reimprimir (por precaución) los documentos, subir y... ESPERAR. Mi hora de cita eran las 13:00. Me han atendido a las 16:00. Entre medias, he visto a la mitad de los Erasmus de Bogaziçi y casi he terminado la novela ("texto con personajes", dice el autor) para pedantes que me regaló Rodrigo antes de subirse a París a vivir la vida. No os doy más detalles, que pienso dedicarle una entrada cuando la termine (creo que durante este fin de semana podré liquidar las cuarenta páginas que deben quedarme).
Una vez que ha llegado mi turno, todo ha sido muy sencillo: los burócratas son bastante más agradables de lo que esperaba, y además algunos de ellos hablan inglés. Total, que a las 16:30 ya estaba fuera, con los documentos en regla, teniendo que volver a finales de mes, y con la ligera sensación de que he perdido maravillosas horas de mi vida (y de mis vacaciones, no olvidéis, que esta semana son las "Navidades" de aquí) en hacer un trámite que me dará un permiso de residencia válido hasta... Febrero de 2011. Espero que mi turco sea peor de lo que pienso y que no haya entendido bien lo que decían los documentos que he estado moviendo de un lado a otro durante 20 minutos, porque me da algo... De todas formas, que no cunda el pánico: si estoy en lo correcto, y en Febrero de 2011 me caduca el permiso de residencia, no tengo más que cogerme un par de días de vacaciones, salir a Grecia, y volver a entrar con visado de turista (válido para tres meses). Cuatro horas en Grecia posiblemente son mil veces más interesantes que cuatro horas en la estación de policía...
Después, de vuelta al centro de la ciudad, he parado en Eminönü para darme el gustazo de pagar 4TL y comerme un bocadillo de caballa a la plancha recién pescadita con su cebollita y tal (riquísimo, claro), y luego he pasado por una librería/editorial que está cerquita de casa para hacerme con un libro que llevaba queriendo comprar desde que llegué; la traducción aproximada (desde el turco) sería "Los encuentros de Atatürk con los soviéticos", un buen monstruito de libro, pero no ha sido caro (y además me han hecho descuento :P ).
Y eso es todo por ahora.

¿Planes para este fin de semana? Leer, escribir el pequeño ensayo para teoría sociológica, y, una vez que Émilie esté aquí (llega el lunes por la tarde/noche), llegar a un perfecto equilibrio entre descanso, vacaciones, turismo ocasional (si se tercia) y ver y hacer el análisis de Les enfants du Paradis para la clase de Historia de Francia.

Como ayer, pensando en los trámites de hoy, me salió la vena hortera (yo también la tengo), pues os dejo con una horterada musical (nota adicional: nunca sé decir si esta mujer canta o grita)...




Me parece injusto dejaros sólo esta, porque es de ayer... La combino con la horterada de hoy (aunque no sé si funcionará porque el YouTube va y viene): versión greco-turca de una canción turca de fue a Eurovisión no sé cuándo... "Amor", es el título, aunque de la letra ni idea (y el video es un poco cutre, aunque sus voces son impresionantes).


6/11/10

La visita de Erdogan

Como añadido a mi entrada de esta mañana, os puedo contar una no-historia. La no-historia cuenta la no-parte del viernes (ayer), aquello que no vi y que, ni yo ni nadie, puede entender. Se nos envió un e-mail el jueves por la tarde anunciando que Recep Tayyip Erdogan, Primer Ministro, venía a la Universidad. En el e-mail no se especificaba el motivo, así que debió haber informaciones en turco que pasaron desapercibidas para mí.
El viaje en autobús, a las dos de la tarde del viernes, desde Taksim a la Universidad fue todo un espectáculo. A mitad del trayecto, cada 20 o 30 metros había una pareja de policías en la calle. Después, cerca del campus, 8 policías con moto esperando en un pequeño ensanche de la calzada. En la puerta del campus, unos 60 policías distribuidos en dos grupos de 25 (protegidos como antidisturbios, con escudo y todo) y uno más de cinco, bloqueando la entrada peatonal. Carnet de estudiante (nunca necesario) para entrar, inspección del contenido de la mochila y detector de metales manual.
Tenía clase de filosofía y después sesión de seminario, así que no pude dedicarle mucho más tiempo al asunto... Luego pregunté a todos mis amigos turcos. NADIE sabía a qué o por qué había venido Erdogan al campus, pero todo el mundo estaba bastante divertido con el despliegue policial (tal vez por innecesario).
En principio no iba ni a contar esto (total, no pasó nada), pero acabo de ver en Facebook un vídeo de la "modesta escolta" de Erdogan cuando entró en el edificio de la Facultad de Letras y Ciencias puras. Lo podéis ver aquí (se me olvidó deciros: YouTube vuelve a estar censurado; la página fue accesible sólo entre el domingo y el miércoles).

Todo parece Normal (?)...



PS. Subí al album dos fotos mías del sábado pasado, cuando Émilie, David y yo fuimos a dar un paseo.

Erasmus en Estambul (34)

Buenos días. Es la una y media en Estambul, hace un tiempo estupendo (fresquito, sí, pero no mucho y con un sol espléndido) y voy a desayunar en abundancia para luego ponerme a trabajar, que tengo mucho que leer.
Parece que he conseguido alcanzar un equilibrio entre la frecuencia con la que publico (que, lo sé, no es mucha) y la extensión de las entradas. Resulta mucho más productivo si espero a que pasen dos o tres cosas relevantes antes de escribir, pero el problema de hacer eso es que siempre corremos el riesgo de que se me olvide algo...
En cualquier caso, y como todo sigue funcionando con la habitual normalidad, lo único que puedo hacer es contaros ahora, para no tener que hacerlo la semana que viene, el infierno burocrático que me espera el viernes próximo cuando tenga que hacer los papeleos para mi permiso de residencia... Os traduzco lo que dice el blog de ayuda a estudiantes erasmus de mi universidad:

Paso I. La Estación de Policía el día señalado:
1. Encuentra a un amigo que hable turco para que te acompañe. Puede serte de mucha ayuda, pero sé honesto y adviértele que no se lo pasará bien porque el día va a ser terriblemente largo. Puedes invitarle después a cenar.
2. Ve a la Estación de policía en el día y la hora establecitos en la cita que conseguiste por internet. No importa la hora a la que llegues. No te atenderán antes de la hora señalada en tu cita y, además, posiblemente te atenderán mucho más tarde porque siempre hay mucha gente esperando antes que tú. Llévate un libro, va a haber que esperar mucho tiempo. Llega puntual o un poco más tarde, NO antes de la hora.
3. Indicaciones para llegar al sitio. Las resumo: dos horas de tranvía y metro.
4. Cuando llegues: sé agresivo, insistente, y pregunta a cualquier persona de uniforme dónde tienes que ir (por eso es importante llevar contigo a un hablante de turco). Sabrás que has llegado al sitio adecuado cuando veas a mucha gente apelotonada en el mismo sitio y con cara de aburridos, cansados, enfadados, sucios etc.
5. Ahora que estás en el sitio adecuado, necesitas encontrar a la persona que asigna el número de ventanilla. Ve a la sala de espera y busca un sitio donde esperar; allí habrá una persona que irá y vendrá cada 15-30 minutos tomando los documentos de la gente y devolviéndolos con un número de ventanilla. No importa a qué hora sea tu cita. Esperararás en la sala, darás el papel a esa persona, esperarás a que el papel vuelva con el número de ventanilla y entonces podrás ir hasta esa ventanilla, ponerte en la cola y entonces hablar con la persona correcta.
6. Ahora que tienes el número, ve a las ventanillas. En cada una de esas ventanillas hay un "secretario" o "secretaria". ¡Ellos dan los permisos de residencia! Cuando sea tu turno, dale todos los documentos necesarios. Normalmente, el secretario o secretaria te dirá que la copia del formulario no está bien y que tienes que reimprimirla. Si esto sucede, ve a la planta baja y paga 8 liras para que te reimpriman el documento. La nueva copia parecerá posiblemente idéntica, y efectivamente no hay razón para este estrés, pero lo hacen para contribuir a que te sientas miserable. Una vez que tienes la nueva copia: vuelve a la misma ventanilla, empuja a todo el mundo y haz lo que puedas para llamar su atención. Dale de nuevo todos los documentos.
7.Toma el recibo que te dará con todos tus documentos. Te señalará otra ventanilla a tu izquierda, y esto significa: "ahora paga allí".
8.Ve a esa nueva ventanilla, espera en la cola, paga 138TL, toma el recibo y vete a casa.

Paso II. Volver unos días después:
Efectivamente, esto no se ha terminado. El día de la cita lo único que haces es pagar por el documento de residencia y coger un recibo. Ellos te darán una nueva cita para unos 7 días después y entonces podrás recoger el documento.
Ignora la nueva fecha, sea la escrita en el recibo o la que te dé el/la secretario/secretaria. Vuelve bastante después de la fecha señalada. Lleva tu pasaporte, el recibo y todos los otros documentos POR SI ACASO.
1. Vuelve a la estación de policiía 10-20 días después de la primera cita.
2. Vuelve a la sala de espera. Cada media hora un tipo sale de su despacho y la gente se agolpa a su alrededor. Encuentra un asiento cerca de la puerta. Cuando salga, corre sobre él y peléate con las otras 40 personas para coger uno de los papeles que reparte y darle tu recibo. Dará unos 30 papeles cada vez, así que tienes que ser rápido.
3. Espera a que te llame. Tomará unos 5-15 minutos. Cuando te llamen, pasas a la oficina, muestras tu pasaporte y te dan el permiso. Es realmente fácil y no tendrás problemas.


Visto lo visto, a Atatürk se le olvidó reformar el funcionamiento administrativo, que sigue siendo otomano y estando basado en los mismos principios que fundamentaban la ley de sucesión en el Sultanato (los hermanos se matan entre sí y el que sobrevive es Sultán). La pregunta es: ¿a quién encuentro yo, en víspera de que empiece la Fiesta del Cordero (aquí, como allí, se "vuelve a casa por Navidad"), para que pase conmigo por ese suplicio?
Empiezo a pensar que hubiera sido más fácil renovar el visado de turista saliendo a Bulgaria cada tres meses...

No es lo mismo, claro, y tiene poquito que ver, pero me he acordado de esta canción...


31/10/10

Erasmus en Estambul (33)

20:43 de la noche. Hoy más noche que ayer, puesto que aquí también nos han cambiado la hora... Estoy (de nuevo) solito en casa, tranquilo, recién cenado, algo cansado, y dispuesto a irme a dormir en cuanto Émilie, que en estos momentos debe estar en un avión que aterriza en Izmir, dé señales de haber llegado sana y salva a ese macro-Benidorm donde, por otra parte, debe hacer bastante mejor tiempo que aquí (sol, sí, pero más frío que nunca; aunque eso significa mínimas de 5-10 grados y máximas de 15-17, lo cual parece ser el pico mínimo habitual en la parte más cruda del invierno).

Esta ha sido una semana "corta en deberes" (tuve clases sólo hasta el miércoles) pero "larga en actividades", con la visita del bueno de David y después, y en paralelo, la de Émilie. La verdad es que el mal tiempo, el hecho de que David ya hizo con el grupo de turcólogos todo el turismo importante de Estambul, y que él vino aquí más para recoger fuentes para su tesis que para hacer de turista español, nos han permitido tener una semana mucho más tranquila de lo que podría haber sido si la cosa hubiera ido de museos, mezquitas, iglesias y demás (eso, por otra parte, le hubiera permitido a David tener una vida más autónoma esta semana y no perder prácticamente los dos primeros días en la sala de estudio de mi Universidad).
El jueves, cuando llegó Émilie, tuvimos (nosotros, es decir, David, Émilie y yo) un entrañable encuentro de turcólogos en el Sanat con Daniel, Olga y Necat. Fue gracioso encontrarnos de nuevo, en Estambul, durante unas horas, una parte tan "grande" del peculiar grupo que se formó hace algo más de un año gracias a la cortés invitación del Ministerio de Cultura y Turismo turco. Algunos de nosotros nos hemos visto más durante el año (Émilie y yo, por supuesto, y ambos con Daniel, pero también, aunque no mucho, Necat y Olga), pero para otros fue la primera ocasión de reencuentro (en mi caso, con Necat y, el resto de la semana aparte, con David). Nos pusimos, claro, oportunamente al día, bebimos cervezas (algunos más que otros) y, por supuesto, nos sacamos fotos (aunque yo, de momento, no las tengo).

El viernes, Día de la República, salimos también a dar un paseo, aunque por desgracia no vimos nada especialmente llamativo a pesar de ser la festividad nacional por excelencia (muchas banderitas, sí, pero nada más). Ayer, finalmente, un paseo más largo (fuimos a la zona de la Mezquita Azul, no queríamos que David se volviera a España sin verla de nuevo), un tecito en casa con Olga y Aycan (su marido) y velada tranquila (que quiso ser fiesta pero no fue porque avisé esa misma mañana y nadie pudo venir) con música turca y conversación agradable hasta que acompañamos, pasada la medianoche, a David hasta su autobús. Hoy, finalmente, día tranquilito en casa, desayunando en abundancia, viendo Ciudad K y disfrutando de nuestra mutua compañía (primeras horas solos de verdad desde hace más de un mes), hasta que nos hemos ido al aeropuerto.

En cuanto al atentado, la verdad es que las informaciones al respecto son más bien crípticas... Parece claro que la explosión se ha producido en la Plaza de Taksim cerca del rinconcito de la plaza donde están los dos autobuses de policía (autobuses, sí, y no lecheras, que a los policías turcos les gustan los juguetes grandes). Hay policías heridos (casi la mitad) pero también civiles. Esta mañana, aunque las agencias anunciaban alboroto que se trataba de un atentado, parece que en realidad eso sólo era hipótesis de la prensa turca y no de la policía. A estas alturas del día, sin embargo, todavía no he visto en ningún sitio que una organización reclame la autoría del atentado, y la verdad es que eso no deja de chocarme. Como dice siempre el bueno de Verstrynge, un atentado se hace para reclamarlo, esa es la idea; que nadie lo reclame, por tanto, es sospechoso.
Yo además he pasado por el lugar esta tarde (el cerco policial seguía, aunque a las cinco de la tarde no ocupaba ya toda la plaza, y era aún menor cuando he vuelto a las ocho) y puedo asegurar que la calle estaba intacta (también las imágenes grabadas justo después del atentado muestran que los autobuses están prácticamente intactos y sólo un cuerpo, en mi opinión más pequeño que el de un adulto, ensangrentado en el suelo -¿tal vez de un perro?-). Treinta y dos heridos, además, me parecen muchos heridos, y esta mañana las informaciones hablaban de quince; aunque suene bruto, no sé yo si este duplicarse del número de víctimas es razonable (cuando hay treinta y dos personas heridas, de verdad lo ves y hay sangre y se nota)... Y, además, digo yo: si un tipo lleva consigo una carga explosiva tal que puede herir a 32 personas en un espacio tan grande como el de la Plaza de Taksim a las diez de la mañana, entonces (y perdonad que sea tan gráfico) todavía a estas horas debería haber cachitos de terrorista esparcidos por la plaza. Y no había cachitos.

Total: [1] nadie reclama (nadie parece haberlo hecho) la autoría del atentado, [2] se cuentan primero dieciséis y luego treinta y dos heridos como si de cada persona herida se pudiera hacer dos sin tener que aumentar la fuerza de la explosión y la visibilidad del atentado, [3] no son visibles los daños materiales de la explosión.
No quiero ponerme conspiranoico (y menos con estas cosas, porque igual -es más que posible- me equivoco), pero tengo que decir que yo he visto a policías turcos pasearse por la plaza de Taksim armados con ametralladoras (MP5A5, para los pofesionales) y llevándolas como si fueran una bolsa de supermercado (os juro que si el tipo se hubiera rascado la cabeza con aquel cacharro no me hubiera sorprendido). Partiendo de esa experiencia, me parece plausible que uno de estos garrulos armados haya decidido traerse esta mañana a Taksim, para su turno de patrulla del domingo, un juguete explosivo; evidentemente es un juguete totalmente innecesario cuando tu cometido es vigilar una plaza y una calle peatonal llena de comercios donde los crímenes más graves cometidos son la venta ambulante ilegal y el carterismo. Pero también es innecesario llevar una ametralladora y lo hacen.
Y, si esto es plausible, ¿no lo es que a este mismo garrulo se le escape el cohetito y hiera gravemente a dos o tres compañeros? Claro, si eso pasa, es mucho mejor decir que ha habido un atentado: ningún político reconocerá jamás que el cuerpo de policía que actúa bajo su responsabilidad está formado por garrulos sin graduado escolar que juegan a vestirse como Rambo cuando sólo tienen que sacar fotos a los turistas, espantar a los vendedores y disuadir a los carteristas.
Tal vez (incluso posiblemente) no sea cierto en esta ocasión, pero que sepáis que no me sorprenderé si un día sucede...

Me despido con una "buena noticia": YouTube vuelve a funcionar (al menos de momento), así que me aprovecharé a partir de ahora.

24/10/10

Erasmus en Estambul (32)

Notas breves:

Acabo de volver con David de cenar fuera de casa. Ahora vamos a mimir, que ya es hora.

¿Sobre Izmir? Puesss... después de un viaje de avión que, en el aire, no llega a los 25 minutos, al lado de un turco jovencito y con traje que bebía tequila de una botella de agua mineral, vi a Émilie y fuimos a su piso.
Dos días tranquilitos haciendo un poco de "turismo", aunque Izmir es como un Benidorm lleno de lineas y lineas de apartamentos clónicos pero sin playas. La zona del centro antiguo, eso sí, es un poco más mona, aunque siempre llena de gente porque es un mercado perpetuo...
Total, estancia breve, con buen tiempo, tranquilidad, buenos alimentos (baklavaaaa...) y una preciosa gatita chiquitina (Mishka) que, en principio, y a pesar de alergias ocasionales, parece que se queda.

Os dejo fotos y con eso me despido.

20/10/10

Erasmus en Estambul (31)

Son las 22:30 de la noche y, como es lógico y normal, no hay novedades (no muchas) dignas del nombre. Ahora bien, como mañana a estas horas estaré en Izmir, me parece respetable escribir una vez más antes del nuevo parón (no sé si tendré tiempo para escribir en los próximos días estando allí, aunque prometo que habrá fotos y algo de diario para la vuelta).

El único acontecimiento interesante de estos días ocurrió ayer, cuando volvía en el autobús a casa desde la Universidad. Estaba hablando con Émilie (en castellano) en el autobús y, al terminar de hablar y guardar el teléfono, el chico que estaba sentado a mi lado (unos minutos más tarde me daría cuenta de que es ciego) me habla: "¿Eres español?" (así, preguntado literalmente, con muy poco acento), "Sí, de Madrid", "¿Y estudas en Bogaziçi?", "Sí", "¿Eres Erasmus?", "Sí, hasta junio", "Ah... Yo estudié Historia en Bogaziçi, ahora hago un máster en Cienca política en otra universidad", "Hablas muy bien castellano", "Sí, lo estudié en la Universidad"...
Total, que seguimos hablando, también acordamos buscar algún momento para hacer práctica de conversación (aunque no le hace mucha falta) y, en un momento dado, me dice que hace unos años conoció en la Facultad a una chica española Erasmus de Madrid que se llamaba Cristina. Imaginad la sorpresa de ambos al descubrir que los dos conocemos a esa Cristina, que ha sido compañera mía en todos los seminarios que sigo desde que estoy en la Universidad y que ahora escribe conmigo ese libro que tenemos en danza ella, otros y yo. Que incluso una ciudad como Estambul, con sus once millones de habitantes, sea un pañuelo, es algo impresionante...

Otras dos cosas, que no son acontecimientos exactamente, merecen ser contadas por lo que tienen de divertidas y, concretamente una de ellas, de retrato sociológico... Ambas me las contó, puesto que es protagonista, Feyza, la chica turca ninja que se coló en mi Facebook el fin de semana pasado (me las contó el domingo):

·La primera tiene que ver con sus clases de español. La profesora les puso como ejercicio de evaluación final grabar un corto en el que aparecieran empleadas todas las construcciones gramaticales que supuestamente debían conocer al terminar el curso. Lo primero que hicieron ella y sus dos compañeros de grupo fue elegir el título: "¡No me digas!". Luego, pensaron en el guión (si la creemos, y podemos creerla, éste es casi al completo idea suya): la idea es que se encuentran en Estambul el Che Guevara, Buda y Penélope Cruz. Los tres son jóvenes (aún no se han convertido en aquello que les hará pasar "a la historia" -¿también a Pe?-) y coinciden en Estambul buscando piso.
El Che es un estudiante Erasmus. Nótese que, para Feyza, todo Erasmus que se precie (yo soy una excepción) tiene una permanente expresión de "unaware happiness" (felicidad despreocupada), de manera que ella siempre tiene la sensación de que debe avisarnos de ese riesgo que no consideramos, incluso cuando ni ella misma sabe exactamente de qué riesgo se trata, pero alguno debe haber. Total, que tenemos al Ché, con su cara de unaware happiness, de Erasmus en Estambul y buscando piso.
Buda (que en el corto resulta ser una chica que en la vida real es budista), ha llegado a Turquía durante su viaje espiritual una vez que ha abandonado su casa y antes de ser "iluminado". Está "búscandose a sí mismo" y ha decidido pasar en Estambul una temporada.
Y Pe... pues Feyza (que es quien interpreta a nuestra internacional actriz) no me dijo qué hacía Pe en Estambul... pero parece que todavía no tiene muy claro si quiere ser o no actriz ni hasta qué punto quiere llevar su vocación.
Y los tres comparten piso. Y esa experiencia marca sus vidas y les hace convertirse en quienes son: el Che discute con el casero, que quiere subirles el alquiler, y tras esa discusión toma conciencia de los efectos perniciosos del capitalismo; Buda, harto(a) de que Penélope Cruz, que se ha enamorado de él(la), le(a) acose sexualmente, decide que sólo alcanzará la felicidad plena si se retira totalmente del mundo y se dedica a perfeccionar su alma; Pe, finalmente, profundamente herida tras el rechazo de Buda, decide vengarse de él convirtiéndose en una actriz famosa y deseada por todos los hombres, de manera que entonces Buda no podrá resistirse, pero ya será tarde para él.

·La otra historia está bastante más cerca de la realidad y no implica la combinación anacrónica de personajes. Feyza, aunque tiene a toda su familia en la región del Mar Negro (cerca de Trabzon), ha nacido y crecido en Estambul. Supongo que por ser la escuela que más cerca estaba de su casa, o tal vez por la calidad de la educación, pero desde luego no por motivos religiosos (no al menos los de ella), estudió sus años de instituto en un colegio/instituto privado turco de Estambul que desarrolla una práctica claramente ilegal: separación de géneros y posibilidad de llevar el pañuelo en clase. Los únicos hombres que entraban en el edificio de la niñas eran los conductores de los autobuses, que tenían que estar obligatoriamente casados y que no podían ir más allá del hall. En resumen: puro ejemplo Saudí en Turquía, aunque parezca increíble.
Totás, que todo esto puede estar muy bien (o sea, si los papás y las mamás quieren llevar a sus niños y niñas a un sitio como este en contra de lo dispuesto por el fundador de la patria, pues allá ellos), pero hay un problemita: existía (Feyza no sabe decirme si sigue existiendo, porque el AKP andaba intentando reformar estas cosas) una clase obligatoria en la secundaria llamada "Seguridad nacional" impartida por un militar. En semejante clase, delicia absoluta (lo podéis imaginar) de los adolescentes turcos, los niños aprenden cosas tan maravillosas como la organización jerárquica del ejército turco o la política nacional de seguridad interior y exterior. Vamos, que lo normal es que al milico no le haga nadie ni puto caso.
PERO, claro, ¿qué pasa cuando un milico entra en un instituto que desarrolla este tipo de prácticas ilegales? Una inspección formal del instituto (o sea, de sus documentos) no podría mostrar nada raro, puesto que formalmente en todas las clases de niñas había al menos inscritos (formalmente) dos o tres niños, y viceversa. Pero ¿qué pasa cuando el militar llega al instituto?¿No resulta muy evidente que no hay niños en ningún sitio?
El asunto era todavía más complicado, ya que las niñas, en clase, no siempre llevaban el pañuelo porque estaban siempre entre mujeres, de manera que si, el militar se paseaba por el pasillo equivocado en el momento equivocado, el conflicto podía ser doble: por un lado, el militar descubriría que en el centro sólo hay niñas; por otro, las niñas montarían en cólera al tener ante sí a un hombre que las ve con la cabeza descubierta.
El problema era solucionado a través de una divertida estrategia de organización espacial: la primera planta del edificio estaba en completo desuso; solamente era empleada para las clases con los militares. El resto de lecciones se impartían en las clases superiores. Era una misión fundamental de las niñas que los militares no subieran más allá de la primera planta bajo ningún concepto. ¿La forma de hacerlo? Prestar toda la atención del mundo al señor milico y a sus interesantísimas explicaciones.
Ahora bien: ¿qué hacían las niñas cuando se veían delante del milico? No podían llevar el pañuelo, claro; y tampoco podían mostrarle el pelo... Solución: ¡peluca al canto! Imaginad que sois militares turcos, que llegáis a un colegio en el que, increíblemente, sólo hay niñas (dice Feyza que los militares "tenían suficiente" con ver a alguna niña que parecía más bien un niño, y que en el instituto eran frecuentes), cada una vestida como quiere, pero TODAS con el mismo pelo. Mismo corte, mismo color, mismo volumen... Eso cuando no te sale una bien morena con una peluca rubia platino ("Para parecerse a Beyoncé", dicho literalmente) u otra de ojos verdes con una peluca roja fuego.
Es, a todas luces, un claro ejemplo de cómo hacer la vista gorda (tal vez los militares, tal vez las autoridades locales encargadas, bien amarradas por el AKP). Más allá de lo grave del asunto, en cualquier caso, la situación me parece extremadamente divertida.

Y complemento esta entrada con un brevísimo comentario (no merece más) acerca del cambio de gobierno: mucho cambiar de cartera, de ministro, de chaqueta, gabardina, de chándal... pero nunca de gayumbos (increíble -ver enlace- el origen del palabro...):



17/10/10

Erasmus en Estambul (30)

Bueno, los "huecos" entre entrada y entrada se mantienen, señal de que la vida cotidiana empieza a funcionar como es debido y yo puedo pasarme horas y horas haciendo el cafre con papeles desplegados por toda mi mesa...
Después de la muerte y destrucción de IKEA, el resto del fin de semana ha estado marcado por la tranquilidad y los buenos alimentos. Ayer salí sólo a comprar el pan y hoy he salido para comprar en el mercado un poco de verdura (lo que me haga falta para esta semana y un poco para la que viene, aunque David supongo que tendrá que hacer sus propias compras según lo que le apetezca comer mientras esté aquí).
Aparte de eso, tengo la buena noticia de la socialización: este fin de semana he tenido una "incursión ninja" en el Caralibro, porque de repente tenía una solicitud de amistad de una compañera turca de clase de Teoría sociológica con la que jamás había hablado (bueno, el jueves, en la sala de estudio, nos dijimos "adiós") y que no sabía ni mi nombre, ni mi país de procedencia ni nada de nada. Total, que después de una conversación breve en la que no conseguí resolver el misterio de cómo me encontró (parece que ella tampoco lo tiene muy claro... debió ir rebotando de perfil en perfil hasta llegar al mío), ayer estuvimos hablando alrededor de una hora.
Sé de ella que está en 3º de Sociología y que ha estudiado castellano, y esto último es una buena noticia porque significa que podemos organizar otros encuentros tándem (cosa que siempre me viene bien).

Total, que acabamos de hablar otra vez y me ha dicho que se aburre, que quiere salir un rato y que nadie de su residencia sale porque todo el mundo está estudiando. Yo le he dicho que llevo estudiando todo el día, que estoy cansado y que no me apetece ni siquiera cocinar. Solución: ahora a las 9:30 nos vemos en Taksim, vamos a cenar algo y nos echamos una cerveza. Concluyo: el Caralibro es más útil de lo que yo pensaba...

Lo de "la vida cotidiana", me ha recordado esta canción del grupo asturiano ochentero Stukas (tiene el primer verso más pedante de la historia musical española: "sueños ilusorios bloquean tu plano emocional"), pero en Goear no está... Aunque podáis ver (deberíais poder al menos) el vídeo en YouTube, no me parece decente dejar esto vacío, así que elijo otra más de los Stukas, bien bonita:


15/10/10

Erasmus en Estambul (29)

Estaba dudando si escribir ahora o dejarlo para mañana, pero creo que es mejor que deje ya una entrada hecha y así mañana podré dormir todo lo que me dé la gana...

Ayer por la tarde me di cuenta de que David viene a casa, sí, y que yo tengo sábanas, sí, pero no tengo mas mantas, no, y hace frío... (no mucho, pero hace). Así que hoy, después de una sesión más de locura filosófica ("el pensante que piensa que está pensando" -the thinking who is thinking that is thinking- es la frase de hoy), me he ido hasta el fin del mundo para encontrar el sitio turco donde uno puede encontrar la expresión más turca de la turquidad en Turquía... IKEA [u.u] Émilie me dijo que compró en Izmir un juego de almohada y edredón por 20TL, así que he ido allí con la idea de encontrar exactamente eso mismo. Después de pelearme durante 20 minutos con los pasillos y de buscar como un imbécil en las mismas estanterías, lo he encontrado, he pagado y he vuelto a Taksim.
Entre medias me he perdido un par de veces y he podido hablar en turco con cierta soltura... (a veces tengo la impresión de que no hago progresos y otras, de repente, me sorprendo de lo mucho que entiendo). He dejado en casa la mochila y el pack "edredón-almohada" y me he bajado al bar a ver a Fares y tomar una cerveza...

Hoy el bar estaba llenito (había oferta de 2 cervecas de 30cl por 4TL), y sobre todo había una proporción inusitada de españoles (unos diez); son todos de Almería y están de Erasmus en una ciudad chiquitina a un par de horas de Estambul. Como allí no hay vida nocturna (y también os puedo asegurar que no son los diez almerienses más educados e inteligentes), se vienen a Estambul de juerga los fines de semana.
También había un grupo grande de uruguayos, franceses y turcos que están haciendo cosas de voluntariado en Rumanía y se han venido a Estambul de vacaciones.

Y... en realidad me temo que esto es todo lo nuevo que puedo contar acerca de estos días de silencio. Creo que es una buena señal, en cualquier caso, porque significa que empieza a haber algo de rutina y que mi vida aquí empieza a ser "normal"... Uno duerme más tranquilo, claro, cuando sabe que los crusos matriculados son los "definitivos".

Es muy tarde y no se me ocurre ninguna canción que represente bien estos días, así que hoy me despido en plan "soso" y punto...

12/10/10

Erasmus en Estambul (28)

Como no tenía puente de verdad porque aquí hoy ha sido un día tan nacional como cualquier otro (el Día de la República es el 29 de Octubre), pues he decidido (mentira, me ha salido así) tomármelo en el blog.
La verdad es que las novedades brillan por su ausencia (los cursos se repiten semana tras semana y la tónica general no cambia demasiado), así que sólo puedo contar que ya he sacado los billetes para Izmir, que finalmente voy en avión, que vuelo el jueves por la tarde/noche (llego al aeropuerto de Izmir a las 9) y que vuelvo el domingo por la tarde (a las 19:15 me aterrizo en Estambul). Además, el mismo domingo un par de horas antes David ha puesto los pies de nuevo en esta tierra, de manera que dentro de dos semanas estaré bien acompañado... Entre el lunes y el jueves, David y yo disfrutaremos de nuestra mutua compañía en la medida de nuestras posibilidades: yo tengo que ir a clase y mantener mi ritmo de estudio, él tiene que patearse la ciudad para seguir haciendo turismo (no vimos TODO lo que se puede ver durante el viaje del año pasado) y dedicar un poquito de tiempo a su investigación (porque no viene sólo de vacaciones, sino también para darle un empujoncito empírico a su tesis doctoral). Y, tal vez a partir de ese mismo jueves por la tarde/noche, Émilie también estará por aquí.
También es probable (no sé si os lo había dicho) que coincidamos esa semana con Daniel (el otro turcólogo), que viene a Estambul para un Congreso de Medicina (además de saber un porrón de idiomas, traducir al francés a un escritor turco y ser estudiante del máster de turcología, Daniel tiene tiempo para ganarse la vida y no vivir del aire: es médico anestesista en un hospital). Y en teoría Pablo Sánchez León (profesor mío durante el año pasado), que fue profesor en la Universidad de Sabanci (una privada de Estambul), también iba a dejarse caer... Si se cumple el pronóstico y toda esa gente está aquí durante el mismo lapso de tiempo, (cinco "turcólogos" -Émilie, David, Daniel, Olga y yo- más Pablo) podemos tener una combinación curiosa de elementos para una cena en algún sitio... [o.O]

Y, para celebrar el "día de la Hispanidad", pues me pongo insumiso... (el año pasado ya recurrí a Brassens y a Ibáñez, así que no puedo Y, como no me decido, pues os dejo dos: Ultramemia (Def Con Dos) y Killing in the name of (Rage Against the Machine):





*¡Por cierto! Fares me sacó el otro día una foto en el bar. Os la dejo aquí para que certifiquéis que sigo entero.

10/10/10

Erasmus en Estambul (27)

Son las seis de la tarde en la ciudad de los gatos y acabo de volver de comprar algo de verdura en el mercado y unos dulcecitos para felicitarme el domingo (me gusta felicitarme el domingo con dulces, es divertido).
La verdad es que no tengo ninguna buena excusa que justifique por qué no he escrito en todo el fin de semana, porque apenas he salido... Ha hecho muy mal tiempo y yo tenía bastantes cosas que leer, así que el viernes, bajo una tromba horrorosa de agua, volví a casa y me negué a salir de nuevo. Ayer, sábado, salí por la tarde en busca de uno de los libros que podemos seguir para las clases de filosofía islámica (además, resulta que el autor viene de visita a Bogaziçi dentro de una semana), frustrado al no tener éxito (mañana lo pediré en la librería de la Universidad), me pasé por el bar donde está trabajando Fares y me tomé un té con él.
Me regañó por no haber ido el día anterior (iba a pasarme, pero se me hizo tarde y seguía lloviendo muchísimo), me contó que había sido un exitazo (Fares había montado una oferta de sangría gratis) y que el bar estaba lleno, y poco más. Volví a casa, trabajé otro ratito, y a las 10 cumplí mi promesa y me bajé a tomar una cerveza, que en realidad fueron dos, y, aunque quería volver a las dos, pues llegué a casa a las tres. La verdad es que no entiendo cómo se me pudo ir tanto la hora, porque el bar estaba prácticamente vacío y casi todo el tiempo estuve charlando con un neoyorquino de familia panameña que anda "recorriendo mundo". El tipo ha crecido en Nueva York, así que los niveles de spanglish eran casi insoportables... Creo que aquí se me escapa un reflejo colonialista, porque cada vez que el panameño decía algo del tipo "¿Me entiendes, my friend? What I want to say es que quiero ir to Lebanon, pasar allí some days and then seguir con el viaje, maybe going to Egypt", yo pensaba "Tío, que no invadimos un continente y lo colonizamos durante siglos para nada... ya que tienes la ventaja de saber castellano, coño, úsalo BIEN".

Hoy, más de lo mismo, con la diferencia de que el tiempo ha mejorado un poquito (no llueve y el sol calienta más que los días anteriores). He leído los textos de sociología urbana de esta semana y he redactado el primero de los seis "reflection papers" que tenemos que escribir sobre las lecturas como parte de la evaluación del curso. Después, ir a comprar al mercado. Ahora, de vuelta en casita y más leer... (me gustaría dedicar las próximas horas a terminar el libro de Bouthoul...).

Otra buena noticia es que por fin conseguí registrarme en el programa de conversación y ya me han asignado un compañero turco. Se llama Gurkan, estudia ingeniería informática y tiene "nivel intermedio" de castellano; hemos quedado mañana para cenar, conocernos y planificar nuestros encuentros de conversación (¡bieeeeeeen!).

Aparte de de todo esto, y porque supongo que también estaréis pendientes del asunto, lo único que me queda por decir es que aún no he sacado los billetes de avión para Izmir. Estoy esperando a que David me confirme definitivamente cuándo y cómo viene, así que supongo que dentro de un par de días todo estará arreglado y podré deciros cuándo y cómo vuelo. Los precios, de todas formas, no han variado desde que los miré hasta hoy, así que esperar no tendrá (espero) consecuencias económicas...

En fin, me despido con Seemann en sus dos versiones: la primera de Rammstein, la segunda de Apocalyptica y Nina Hagen. Yo me quedo con la femenina, of course...




7/10/10

Erasmus en Estambul (26)

Son las 21:12 en la ciudad de los gatos y acabo de volver del seminario/curso de máster al que fui oficialmente invitado ayer. Sin embargo, antes de contaros lo que ha sido el seminario (aunque tampoco haya mucho que contar), hago un repasito del resto del día:

Lo primero, al llegar, es la clase de sociología urbana. Son tres horazas de clase, que en realidad son 170 minutos, 150 de clase y 20 de descanso en medio. La verdad es que esta primera sesión ha empezado muy suave. Sólo había que hacer una lectura, muy sencillita, y en realidad hemos dedicado la clase a la clasificación de los tipos de "Estado de bienestar" según Sping-Andersen que ya tuve hasta en la sopa hace dos años gracias a aquella lectura ordenada por Monedero, El Futuro del Estado Capitalista, de Robert Jessop (del que ya hablé aquí una vez). La otra mitad del curso ha sido un poquito de rollete en relación a la vivienda pública como excepción dentro de los efectos del Estado de bienestar, los rasgos económicos particulares de la vivienda como mercancía y la relación entre Estado y mercado. Una vez más, me puedo quejar de la falta de rigor del personal y del marxismo de andar por casa que tienen mis compañeros (y hasta cierto punto también el profesor), pero tampoco se trata de pedirle peras al olmo. Es un tema socialdemócrata (estudio de las políticas de vivienda pública), y el enfoque no va a ser otro que el socialdemócrata, claro.
Una cosa divertida que tiene el curso, sin embargo, es cómo funcionan los idiomas en clase. Como el curso tiene mucha menos gente que los otros, la proporción de extranjeros se reduce drásticamente (por ejemplo, en clase de PID debemos ser 35 en total y al menos 1o somos extranjeros; en esta clase, hoy, éramos 20 como mucho y 5 extranjeros), así que la tentación de hablar en turco es mucho mayor. Además, aunque el profesor es un tipo joven y recién doctorado en Seattle, a veces tiene problemas para recordar que, aunque está en Turquía, tiene que hablar en inglés en clase, y entonces sucede que muchas veces empieza las frases en turco y las acaba en inglés (o viceversa). Al mismo tiempo, cuando se da cuenta, traduce, así que parte de la clase ha resultado ser una charla con traducción consecutiva del turco al inglés.
En cualquier caso, me gusta que el turco esté presente en las clases. No podría seguir lecciones completas en turco, pero sí puedo entender palabras clave en frases más o menos cortas cuando ya estoy introducido en el tema. De alguna forma, estas confusiones lingüísticas me dan vocabulario, mejoran mi oído y me permiten acostumbrarme a escuchar y entender construcciones gramaticales.
También tiene efectos divertidos, porque hay veces que los alumnos también se confunden y pasan del inglés al turco (o al revés) en medio de una frase, de manera que hay veces que aparecen expresiones raras como la de hoy: daha ("más" en turco) expensive ("caro" en inglés).

Luego, después de comer algo, me he metido en la sala de estudio del Campus Sur para leer un poco de filosofía islámica (tengo mi próxima clase mañana) y pasar el tiempo en un sitio calentito (hoy las temperaturas han bajado muchísimo aquí; hasta hace un par de días era posible todavía caminar en manga corta por la calle.
El resultado, claro, del mal tiempo, es que las decenas de gatos que normalmente están pululando por el campus (echándose la siesta debajo de un árbol, cazando moscas, "pescando" en las basuras...) ahora buscan refugio allí donde: 1) no haga frío, 2) pueda haber comida. Así que en la cafetería hoy no sólo estaban mis compañeros de almuerzo habituales (Pirata -porque tiene mellada una de las orejas, supongo que por peleas de infancia- y Plumero -tiene pelo casi medio de persa y el rabo siempre lo lleva agitado- básicamente), sino también otros nuevos... Y, claro, lo mismo sucedía en la sala de estudio.
Total, que estaba yo leyendo alegremente unas notas sobre la dichosa teoría de la emanación, cuando oigo un característico maullido de "dame de comer". Era un gatito (o gatita) muy muy chiquitín, intentando al mismo tiempo robarle a una chica su comida y convencerla de que le diera un poquito. Ella, sin embargo, ha optado por devolverle al suelo y mandarle a hacer puñetas; en su desorientación minina, se ha visto de repente sorprendido por mi mano, que le hacía monerías (tengo mono de gato, claro, sin mis mininos). Claro, un gato tan jovencito todavía no sabe ni lo que hace, así que primero se frota con mi mano, luego intenta jugar con ella, luego se enfada y quiere atacarme, luego pasa por debajo de la silla y se olvida, luego vuelve a querer jugar... todo esto en unos segundos.
De repente, para mi sorpresa, el gatito se me sube encima. Empieza a ronronear y se frota sistemáticamente contra mi camisa y mis piernas mientras amasa con las patas. Tiene pequeños episodios de jugueteo en los que intenta cogerme la mano. Cuando ve que los mimos no producen comida, salta de mi regazo de nuevo al suelo y se marcha en dirección a la siguiente mesa ocupada, se sube a una silla vacía sin que los estudiantes que están en la mesa se den cuenta y se cuela por el hueco de la silla para intentar repetir las monerías con una chica; ella, sin embargo, que estaba a su bola, se asusta cuando el gato la toca, se enfada, mueve la silla, y el gato vuelve al suelo.
Mi mano vuelve a salvarle de su desorientación. Viene de nuevo hacia mí y, de nuevo, sin pedir permiso ni nada, se me sube encima, y vuelven el ronroneo, el frotarse, el amasar... "Dame mimos, dame mimos...". Igual un minuto después de haber empezado con sus monerías (y durante el cual yo le explico que no tengo comida y que no espere nada más de mí), se cansa de insistir, se enrosca, se pone a limpiarse las patas y se me duerme en el regazo. No se ha movido de ahí en los 40 minutos que he seguido estudiando hasta que ha sido la hora de irme al seminario. Durante ese tiempo, un hombre de mantenimiento ha pasado, ha echado a otro gato que estaba tumbado debajo de una silla y luego me ha mirado con muy mala cara... supongo que los gatos tienen prohibido entrar en la sala de estudio, y que, como ellos son muy listos y lo saben, la mejor estrategía para resguardarse del frío es hacerse amigos de un estudiante amante de los gatos, subirse en su regazo, y utilizarlo de cama.
Cuando ha sido hora de levantarme de la silla, le he dejado sobre la mesa, de nuevo produciéndole una cierta desorientación. Cuando se ha dado cuenta del motivo (o sea, que yo me iba), ha vuelto a ponerse en la silla (ahora yo ya estaba de pie), se ha estirado, y se ha vuelto a enroscar para seguir durmiendo. Yo he movido la silla delicadamente hasta ponerla debajo de la mesa para que, oculto en las sombras, pudiera seguir durmiendo a salvo de los hombres de mantenimiento. ¡Más mono el gatitooo!

Después he tenido el seminario de máster. La verdad es que de nuevo el contenido (al menos de esta sesión) no me ha resultado para nada novedoso... El Leviatán de Hobbes lleva siendo libro de referencia (de verdad, y no como típica cosa que uno cita sin leer) desde hace dos años, así que de nuevo no me han contado nada que no supiera. Ahora bien, futuras lecturas del curso (cuando pasemos Carl Schmitt y Marx, claro) serán mucho más interesantes (porque son textos que no he leído): Gramsci, Foucault, Pashukanis, Derrida, Agamben... Lo mejor es que algunos de ellos son textos de referencia que paralelamente van a ir aparenciendo en el seminario sobre Poder que sigue su curso en Madrid, así que me va a permitir hacer aqui trabajo que luego me servirá allí.
Otra cosa buena en relación con el seminario hoy es que, al volver a clase después del descanso, me he encontrado con Tuna (el profesor de la clase de esta mañana). Esta ha sido (más o menos) la conversación:
"Hola" [me dice], "Hola", "¿Tienes clase ahora?", "Estoy en la clase de máster de Abbas Vali en el seminario", "Ahhh... ya veo... ¿algo de teoría política?", "Más o menos. Poder, ley y violencia", "Ajam... Oye, ¿por qué no haces un trabajo de investigación en vez del examen final?", "¿En tu clase?" [es una opción negociable que ofreció la semana pasada, pero me pareció que esperaba trabajo de campo, y no estoy en condiciones de hacer trabajo de campo aquí -y menos moviéndome por los barrios deprimidos...-], "Sí, sí. Bueno, si te interesa el tema, claro...", "No, no, claro que me interesa, pero como dijiste que no querías ponernos en peligro [lo digo así, en broma, "I don't want you to be in danger"] pensé que hacía falta trabajo de campo y, claro, yo no podría...", [se ríe] "No, no te preocupes. Puede ser trabajo de biblioteca. Tú piénsalo y lo hablas conmigo, ¿vale?".
Conclusión de la conversación: hay un cierto efecto en cadena y ahora ya son dos los profesores que no me toman por un alumno Erasmus habitual; poquito a poco voy deshaciéndome de los dichosos prejuicios...

Dos notitas para terminar:
[1] Parece que mi primer huésped oficial en casa será David (el otro español que vino al viaje de turcólogos el año pasado) a finales de este mes.
[2] También parece que a finales de mes, justo antes de que David venga, por aquello de que es el cumpleaños de Émilie y también el de los dos, haré mi primer viaje a Izmir. Hasta ahora, dábamos por supuesto que la mejor forma de bajar a Izmir desde Estambul sin pagar un riñón era chuparse 9 horas de autobús (40TL -20€- ida), pero allí sus compañeros de trabajo le han insistido en que lo mejor es volar con algunas compañías turcas "interiores"; el vuelo dura una hora y no es mucho más caro (50/60TL -25/30€- ida). Este fin de semana, cuando confirme con David y Émilie fechas, sacaré los billetes.

En fin, creo que esto es ya bastante para hoy. Me despido con la melancólica canción principal de la banda sonora de la fantástica película Donnie Darko:


6/10/10

Erasmus en Estambul (25)

Son las 20:05 en la ciudad de los gatos y ya he cenado. Ahora, después de escribir esta entrada, me pondré a leer porque mañana tengo clase con Danubio (sí, tengo un profesor que se llama "Danubio" -Tuna en turco-) y es condición necesaria llevar leído el primer texto del mamotreto de fotocopias...
Como ayer tuve que ir a hacer un poco de compra y luego dediqué el tiempo a avanzar lectura, lo primero que tengo que hacer es contaros las dos cosas "relevantes" (no sabría decir ni siquiera si son o no "interesantes") de ayer:
1) Ya tengo oficialmente matriculados todos los cursos y todo está bien. Finalmente son 6 cursos que se traducen en 31ECTS, 1 más de los que necesito para este semestre, pero más vale que zozobre que no que zofalte (sobre todo viendo cómo está el panorama en lo que se refiere a la selección de asignaturas...).
2) La asignatura de Historia de la República de Turquía (I) no comienza exactamente bien. Este martes el contenido de la clase fue más bien una larga discusión con mucho de "pues un amigo mío..." y muy poco de "ciencia" en la que sin embargo salió lo mejor de nosotros (europeos) en los tiempos que corren. Coge a alemanes, holandeses, belgas y austriacos (la mayor parte de los Erasmus son de esos países) y pregúntales por la población de Turquía y los migrantes... Resultado: ¡xenofobia! "Es que no se integran...", "Es que no hablan el idioma...", "Es que el Islam...", "Es que el atraso...", etc., etc., etc. Espero que en la próxima clase dejemos el aquelarre xenófobo a un ladito y nos dediquemos a temas más interesantes, como la Guerra de la Independencia, por ejemplo.

De hoy, por el contrario, puedo decir más cosas. Las primeras horas de clase (Teoría sociológica y Políticas, ideología y discurso -a partir de ahora PID, que estoy hasta las narices de escribir todo siempre-) han sido MORTALES... ¿Recordáis lo que decía en la última entrada acerca de todo lo que estamos viendo sobre Marx y lo pesado que me resulta porque "ya me lo sé"? Pues es incluso peor que eso, porque no sólo me sé lo que están diciendo sino que además sé que "está mal".
A ver, digamos que hay un margen más o menos amplio en el que se mueven las diferentes "interpretaciones" de Marx, siendo relativamente complicado decir qué está "bien" y qué está "mal" (aunque desde luego hay algunas interpretaciones mejor fundamentadas que otras). Pero cuando uno se sale de ese margen y comienza a decir/escuchar tontunas, pues ya es otro tema... Un ejemplo: "¿Qué es lo que diferencia al hombre de los animales según Marx?", dice la profesora de PID, "Pues que el hombre fabrica herramientas". ERROR.
Vamos a ver, en el fragmentito de La ideología alemana que estamos trabajando Marx dice eso. Sí. De acuerdo. Pero resulta que en La ideología alemana Marx todavía no sabía ni la mitad de las cosas que terminó sabiendo acerca de (por ejemplo) antropología y economía política; es más, ni siquiera había desarrollado en su cabecita (mucho menos en papel) una teorización clara del trabajo como realidad social. Donde esa teorización ha alcanzado su máxima madurez (si no su "perfección"), es en El Capital, concretamente en el Capítulo V. Allí Marx dirá:
Concebimos el trabajo bajo una forma en la cual pertenece exclusivamente al hombre. Una araña ejecuta operaciones que recuerdan a las del tejedor, y una abeja avergonzaría, por la construcción de las celdillas de su panal, a más de un maestro albañil. Pero lo que distingue ventajosamente al peor maestro albañil de la mejor abeja es que el primero ha modelado la celdilla en su cabeza antes de construirla en la cera. Al consumarse el proceso de trabajo surge un resultado que antes del comienzo de aquél ya existía en la imaginación del obrero, o sea idealmente [El Capital, Volumen 1, Siglo XXI, p. 216].

Y, claro, más allá del argumento marxiano hay una cuestión obvia: hay bichos que se fabrican herramientas y las utilizan. El caso más evidente: el de los grandes primates que preparan ramitas ad hoc para capturar hormigas y comérselas como si fueran trozos de carne de un pincho moruno.
Eso, claro, por no hablar de la recurrente explicación del mundo social como combinación de "base" y "superestructura", que es una patata. Marx también tiene derecho a escribir textos de mierda, y el Prólogo de la Contribución del 59 es uno de esos textos de mierda que Marx escribió, aunque sea al mismo tiempo la fuente de tanta gilipollez marxista a cuento de la relación entre base y superestructura. La prueba no es sólo que lo dicho en ese Prólogo no sea ni riguroso en el planteamiento ni totalmente acertado en las conclusiones que determinados lectores extraen de él, sino que el propio Marx, cuando debería aprovechar la oportunidad para desarrollar esa concepción de la sociedad (o sea, en El Capital), pues resulta que ni base ni superestructura aparecen por ningún lado.

Total, todo esto sirve para explicar que me frustro. Porque claro, podría interrumpir la clase y decirle al profesor (o a la profesora): "Mire, es que eso no es exactamente así" o "Eso podemos decirlo si no tenemos en cuenta lo que Marx dice en El Capital" o "Marx cambió después de idea" o... etc., etc., etc. Pero claro, eso tiene tres problemas: [1] me salgo del tema concreto que en realidad está siendo abordad, [2] puedo contribuir a despistar aún más a mis compañeros, que no están para nada interesados (al menos la mayoría) en debates marxológicos, [3] puedo ganarme la enemistad del propio profesor (o profesora) si me paso de listo (esto último es todavía más probable al ser un Erasmus, porque de mí se espera que me emborrache, que falte a clase y que saque malas notas, no que intente obtener calificaciones altas y que prepare un libro colectivo sobre Marx en mis ratos libres).

En fin, el caso es que estaba yo lamentándome de estas cosas vía e-mail (mis interlocutores eran los amigos marxianos y Émilie), cuando ha llegado la hora de ir a buscar al profesor de Teoría Sociológica a su despacho. Esta mañana concerté con el una cita con la intención de resolver dos cosas: [1] la elección del tema para el trabajo de mitad de semestre (mi idea era proponerle hacerlo sobre Marx y la tecnología, para avanzar trabajo de mi capítulo), [2] comentarle que estoy interesado en leer su libro sobre el Irán precapitalista y decirle que me ha sido imposible encontrarlo.
En cuanto a lo primero, el resultado ha sido nulo: antes de que pudiera decirle nada, me ha explicado que él nos dará una lista de temas dentro de unas semanas y que nosotros tendremos que escoger uno.
En cuanto a lo segundo, y una vez que le he dicho que quería leer el libro, el diálogo ha sido más o menos el siguiente: "Está descatalogado, es normal que no lo encuentres...", "Ya, eso me lo imaginé... Pero tampoco lo tienen aquí en la biblioteca, por eso se lo comento...", "¿Por qué te interesa el libro?", "Pues la razón más importante es que este verano estudié un poco de historia del período clásico del Islam, y claro, la importancia de la región del Khurasan para explicar la caída del Califato Omeya y el ascenso de la dinastía Abbasida es fundamental [el profesor asiente con cara de relativa sorpresa ante el argumento], así que me pareció que tal vez el libro me ayudase a complementar la visión histórica del período...", "Hmmm... Entiendo... Bueno, el libro es más bien una historia teorética; se trata de discutir planteamientos teóricos tradicionales (perspectivas marxistas o weberianas, por ejemplo) que intentan explicar qué tipo de sociedad era el Irán precapitalista... ¿Te interesa entonces?", "Sí, sí. Absolutamente", "Bueno... Yo mismo no tengo copia original, sino que tomé el ejemplar de un amigo y lo fotocopié" [se levanta y me lo da] "Puedes fotocopiarlo, o leerlo y luego devolvérmelo... Haz como quieras. Además me gustará saber tu opinión", "Muchas gracias" [un breve silencio, yo le echo un vistazo al libro]. "Dime, ¿qué te parece el curso de momento?", "Bueno... la verdad es que yo pensaba que el recorrido iba a ser más amplio, que íbamos a ver sociología contemporánea y...", "Eso es el próximo semestre; entonces daré Foucault, Althusser...", "Bueno saberlo, gracias. El caso es que a Marx lo conozco bastante bien, el libro I de El Capital me lo sé casi de memoria", "Oh, ¿de verdad?", "Sí, bueno... Llevo tres años siguiendo un seminario de lectura y, claro, si en tres años hemos leído sólo el primer libro, pues se puede imaginar... Vamos muy muy despacio, casi palabra por palabra" [de nuevo asiente con cara de sorpresa]. "Y luego también conozco algo de Weber porque he seguido dos cursos en Madrid con uno de los mejores traductores de Weber al castellano, pero sólo hemos trabajado su epistemología y los textos políticos. Y de Durkheim sí que no sé nada". "Bueno [dice el profesor], entonces creo que no tendrás problemas para seguir el curso, porque con esos conocimientos todo te será mucho más fácil... En cualquier caso espero que el curso pueda aportarte algo", "Sí, sí. Eso seguro. Hay muchos textos de Marx y de Weber incluidos en las lecturas y que yo no he trabajado". [De nuevo un silencio, el profesor vuelve a hablar] "Dime, ¿tienes muchas clases?", "No... bueno... Son seis cursos, pero en total 30 ECTS, que es lo que necesito hacer este semestre", "Verás, no sé si sabes que yo doy también un curso en el máster, 'Ley, poder y violencia' [creo que el nombre era así], donde trabajamos textos de Hobbes, Marx, Foucault, Carl Schmitt... Si te interesa y tienes tiempo, puedes venir y seguir el curso, porque en la asignatura a la que asistes hay muchas cosas sobre las que no se puede discutir, pero en el máster todo se trabaja con más profundidad... Es los jueves a partir de las 4" [se me ilumina la cara, claro], "Ah, pues sí, sí, me encantaría asistir. Además, tengo sólo una clase los jueves y es por la mañana, así que no tengo problemas de horario... ¿Qué textos de Carl Schmitt son parte del curso?", "La Teología Política", "Ah, sí, lo conozco. De Schmitt he leído El concepto de lo político, la Teología Política (I y II), La Dictadura, La teoría del partisano, La tiranía de los valores y los Fundamentos histórico-espirituales del parlamentarismo", "Bueno [el profesor sonríe], entonces has leído todo lo importante...".
La conversación dura poco más. Le vuelvo a agradecer que me preste el libro y que me invite al seminario y me despido hasta mañana (por supuesto pretendo seguir la clase de Máster si el trabajo universitario me lo permite -y de momento me lo permite-). Espero que esta grata sorpresa me sirva para superar mi "desencanto"...

En fin, eso es todo por hoy. Voy a leer lo que necesito para mañana... Me despido con un "clásico" del rock español que se me vino el otro día a la cabeza no sé muy bien cómo... Por cosas extrañas (y divertidas) de la educación "de progres" que recibí (en el caso de mis papis el adjetivo no es peyorativo), puedo considerarla casi una canción de mi infancia (aunque en mi infancia no entendiese casi nada del contenido):



4/10/10

Erasmus en Estambul (24)

Bueeeno... Pues otro lunes más que pasa y parece que las situaciones se van normalizando... Las clases van cogiendo ritmo y empiezo a ser más un estudiante haciendo de estudiante que un Erasmus haciendo de desorientado... De todas formas, todo es muy irregular: en la clase de Teoría Sociológica tengo la sensación de que me da clase la Rana Gustavo; el profesor va TAN lento. Al mismo tiempo se agradece, porque es muy pedagógico y lo deja todo clarísimo ("todo" quiere decir la Fenomenología del Espíritu, que es más o menos lo que nos ha explicado hoy mostrándolo como fundamento epistemológico de la Sociología).
Luego, en filosofía, casi se me queman las neuronas con la explicación de la teoría de la emanación de Plotino... En realidad, entender la dichosa teoría es fundamental para acercarse después a la falsafa, porque son textos de este tipo, tomados como obras de Aristóteles, las que los filósofos musulmanes toman como muestra fundamental del pensamiento aristotélico, cuando en realidad lo que hace Plotino es intentar "tapar los huecos" de la ontología de Platón (esos huecos son, básicamente, la relación entre el mundo de las ideas, el alma y el mundo sensible). Total, para que os hagáis a la idea del asunto, comentario de la profesora: "Siempre pasa lo mismo cuando uno tiene que explicar estas ontologías, y es que el lenguaje es insuficiente; lo que voy a hacer es intentar poner ejemplos, decir las cosas de varias maneras y, de esa forma, en algún momento, acabaremos metidos en la ontología de Plotino aunque hayamos sido incapaces de explicarla totalmente". Eso por no hablar de cuando hemos llegado a la "materia residual", último estadio de la emanación, que "no es parte del mundo natural, pero claro, otra cosa es que no exista y eso no está claro..." y entonces sigue la pobre mujer: "porque es como cuando preparas un café; el café deja posos, que no forman parte de la cafeidad (coffeeness, dijo ella), pero que siguen existiendo y siendo parte necesaria para que la cafeidad exista".
Y, luego, por si me quedaba alguna neurona, mi plan del lunes termina con Política, ideología y discurso. Estas primeras sesiones la verdad es que me resultan un poco agobiantes, porque estamos viendo como Marx trata el concepto de ideología, desde cuando es "ideología" y punto a cuando se convierte definitivamente en "fetichismo" y alcanza, por decirlo así, "la perfección". El asunto es que me siento como si estuviera viendo una película muy muy muy larga de la que ya me sé el final, que es lo que "mola" y lo que quiero ver (por ejemplo Matrix Revolutions, que es relativamente coñazo hasta que Smith y Neo se pelean en Matrix con la lluvia y bla bla bla). Al mismo tiempo, el desarrollo de Marx de la noción de ideología es muy problemático hasta El Capital, de forma que para entender bien lo que dice en obras anteriores hay que contar con lo que dijo al final, y claro, yo juego con ventaja en relación con mis compañeros (y sospecho que la profesora ya se ha dado cuenta).
De todas formas, la profesora es absolutamente genial (posiblemente la mejor que tengo), sobre todo porque se ve que le encanta lo que hace (al menos lo que hace en esa asignatura). Además es una mujer muy graciosa, y el ejemplo perfecto es el de la clase de hoy, cuando hemos tenido un invitado sorpresa: un gato. Él entró bastante antes que la profesora y se sentó en una silla para limpiarse hasta que la propietaria de la silla (una compañera de clase) le dejó de nuevo en el suelo. Sin embargo, el animalico decidió que no quería marcharse y se quedó dando vueltas hasta que entró la profesora y comenzó la clase. Tras darnos las buenas tardes y recordar lo dicho en la clase anterior, empieza:
"Así que lo que tenemos es una inversión de la realidad que...", "¡Miaaaaaauuuu!" (desde el fondo de la clase, paseándose bajo las sillas, llega el gato), "A él sólo le interesa la comida" (dice la profesora sonriendo, el gato se sienta y la mira), "...Como decía, lo que tenemos es una inversión de la realidad. Pero Marx también nos dice que...", "¡Miaaaaaauuuuuuu!", "¡Ay pero qué bonito eres!¿Qué quieres chiquitín?" (dice la profesora, agachándose y acariciando al minino), "...Marx también nos dice que 'la realidad' también está invertida y...", "¡Miau!¡Miau!¡Miaaaauuu!" (la profesora se desplaza hacia la pizarra para coger el rotulador y escribir, el gato se pone de nuevo "en pie" y la persigue)... etc, etc, etc. El gato se ha marchado al final de la clase, aunque no ha tenido más intervenciones (por lo que he visto, un compañero le ha entretenido jugando con un bolígrafo).

Para acabar, una nota bibliográfica: las lecturas de la asignatura de sociología urbana son TANTAS que el taco de fotocopias me lo han dado metido en una bolsa de plástico porque es INENCUADERNABLE. Es, él solito, tan grueso como Teoría sociológica y Política, ideología y discurso juntos...
En fin, como estuvieron aquí la semana pasada dando un concierto, y puesto que la canción me viene al pelo (guiño-guiño), me despido con No pain no gain (que podríamos traducir libremente, como en Spawn -vaya referencia- por "si no sangras no hay gloria") de Scorpions.


3/10/10

Notas marginales sobre "Chicho"

Pues sí, la tejana me confirma en el Caralibro lo que yo le he dicho a Émilie en un correo hace poquito... Acabo de vivir esta noche mi primer terremoto en Estambul. Mi silla ha vibrado y después el edificio entero se ha balanceado unos segundos. No ha habido más desperfectos ni problemas.

Mientras sean así, problem yok.

***

Más información (no mucha) aquí gracias a la tejana y el Caralibro. Ha sido un 4'4 en la escala de Richter. Dice Wikipedia que un "4" es equivalente a una bomba atómica de baja intensidad...


Erasmus en Estambul (23)

Son las 18:25 en la ciudad de los gatos y hace un ratito que he vuelto después de un laaaargo paseo con Fares, que "me ha liado" para que me fuera con él a buscar un ordenador portátil (¡en domingo!, aunque no muchas tiendas cierran aquí ALGUNA VEZ). O sea, yo, que hablo el turco necesario para comprar pimientos o saber dónde esta una calle pero NO MÁS, hablándole a un fulano que se dedica a reparar ordenadores del problema que tiene Fares con su pantalla y las características del ordenador que está buscando... [o.O]. Lo sorprendente es que el tipo y yo hayamos conseguido entendernos, aunque luego Fares haya decidido que no le interesaba lo que el tipo podía ofrecernos [u.u] .

Después de desandar con él toooodo el camino andado, he subido con él al hostal y allí nos hemos encontrado con un tipo español al que conocí en los primeros días (aunque no sé si os hablé de él). El tipo es de Lugo, acaba de terminar de estudiar Económicas y ahora ha decidido "tomarse un descanso" dando LA VUELTA AL MUNDO. Estudió como Erasmus aquí en Turquía, así que ha querido comenzar su recorrido desde aquí para luego ir a India y Nepal (pasando por Jordania; Fares ya le ha dado una lista de consejos) y luego a no-sé-dónde... Es un tipo simpático, y me cae aunque cada vez que le oigo hablar inglés una neurona mía se muere: "¿An jau meni auers teiks tu gou tu Petra?", "Ai estadid in Eskishejir", etc. etc.

Luego Fares tenía que bajar a trabajar y yo he vuelto a casa, pasando antes por el mercado dominguero para comprar un poco de verdura, una macetita y un poco de tierra (la semana pasada sembré un garbanzo en algodón y ya está crecido como para plantarlo).

Como ayer hice todo el trabajo necesario para este fin de semana (el oficial y universitario, porque del capítulo del libro no he vuelto a hacer nada), no tengo ninguna tarea más pendiente y puedo dedicar el resto del día a descansar... La verdad es que imaginar que mañana saldré de casa a las 9 y no volveré hasta las 18:00 no me consuela en absoluto (hablando de eso, aquí podéis ver mi "nuevo horario", después de las diversas tontunas administrativas de la semana; no es muy distinto ni está demasiado mal, pero lo de los viernes me sigue doliendo...).

Como despedida, un poquito de música. Es la versión de La Marsellesa que hizo Serge Gainsbourg (ese magnífico "aux armes et caetera"):


1/10/10

Erasmus en Estambul (22)

Noticias breves desde la cafetería del "Campus Sur" (los gatos piden o roban comida y ofrecen actitudes mimosas como retribución):

·Esta mañana me fui a ver al profesor de sociología urbana para convencerle de que tiene que aceptarme en la asignatura. Después de explicarle una vez más el lío en el que he estado metido y de venderme muy bien ("¿Eres un buen estudiante? Sólo puedo aceptar buenos estudianes porque la clase está muy llena", "Muy buen estudiante, se lo aseguro"), ¡he entrado en el curso!

·Después recibí un correo de respuesta de la profesora de Historia de la República de Turquía. Puedo entrar en el grupo pero en la secretaría del Instituto Atatürk de Historia Contemporánea tienen que darme el "consentimiento". He ido, me han tomado los datos y durante la semana que viene podré sumarme al curso oficialmente (youpi!!).

Parece que, de nuevo, todo vuelve a la normalidad... Empiezo a entender cómo se siente un hámster metido en una jaulota llena de tubos, toboganes, ruedas... El asunto es que el bicho no juega, sino que está mareado en un mundo de plástico y colores horrorosos (si es que un hámster percibe colores...).

En fin, me voy a clase de Filosofía y os dejo con un poco de música (traaaaanquilita, puesto que parece que vuelve la calma)...

30/9/10

Erasmus en Estambul (21)

Bueno... unas breves notas antes de irme a dormir, porque tengo sueñito:

Resulta que en esta Universidad siguen empeñados en hacerme la puñeta, así que me quedo "fuera" del curso sobre Oriente Medio y además la de Filosofía decide, porque somos "demasiados" para el aula de los jueves, cambiar el horario de la segunda sesión a los viernes de 15 a 17. Además, acabo de darme cuenta de que dos asignaturas de las que ya tenía (Historia de Francia y Teoría Sociológica) son de 5 ECTS y no de 6 (no sé si es que lo han cambiado ahora porque sí o si lo que pasa es que veo tan mal que ya no distingo entre cincos y seises cuando son tan chiquitines como en la web), así que en cualquier caso estoy matriculado en menos créditos de los que debería.

Solución: como me cambian Filosofía de día (aunque tener dos horas de clase los viernes no me hace ninguna gracia), puedo coger una asignatura que hay los jueves por la mañana, tres horas seguidas, sobre sociología urbana. He ido hoy a la primera sesión, pero el profesor, que por otra parte ha sido agradable y simpático (lo que empiezo a ver como inusual en estos casos), se ha puesto también estupendo con los números: tenemos que ser 25 como máximo. La buena noticia: hoy éramos 23. Otra buena noticia: parece que mi caso le ha convencido de que tiene que aceptarme por simple buena educación con un "invitado".
Y luego, para arreglar lo de los créditos de menos, he descubierto que hay una Historia de la República de Turquía I para estudiantes extranjeros que es dos horas seguidas los martes y no me coincide con nada. Le he enviado un correo a la profesora y el martes me presento en su clase independientemente de lo que pase en estos días.
Entre el lunes y el miércoles tenemos el famoso período para añadirnos nuevas asignaturas o quitarnos las que no nos gustan, así que de nuevo me esperan problemas informáticos, caídas de la red, emails de súplica y bla bla bla...

La verdad es que, a día de hoy, lo único que puedo decir acerca de mi experiencia como alumno de "una de las mejores universidades de Turquía" es que estoy decepcionado. Muy buen nivel, sí, pero el precio que se paga es tener un sistema que sigue criterios completamente arbitrarios para la selección de los alumnos, que hace prácticamente imposible el desarrollo de una vida académica autónoma (no seleccionas el curso que quieres, sino el que puedes), y que además está marcado por un total desprecio hacia nosotros o nuestra selección de asignaturas; es decir, cualquier profesor o profesora puede cambiarnos de aula o de hora la clase sin consultar, de manera que uno se puede ver, de repente, con el horario patas arriba y dentro de un sistema en el que, además, las segundas oportunidades para subsanar errores brillan por su ausencia. Demasiado ruido (competitividad) para muy pocas nueces.

En fin, me despido hasta mañana con esta canción, que llevo siglos intentando localizar (la escuché en un capítulo de Los Simpsons hace años) y hoy por fin he dado con ella.