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23/2/09

Muerte en Venecia

Me regalaron por Navidad un librillo con los dos relatos de Thomas Mann que suelen editarse juntos (Muerte en Venecia y Mario y el Mago), y por fin he tenido oportunidad de descansar de lecturas académicas unos días para hincarle el diente.
Dejando aparte que me pone francamente nervioso estar continuamente viendo el mundo desde los ojos de un dandy filosóficamente obstuso y sexualmente pedófilo, es indudable el preciosismo de la descripción y la calidad literaria del texto. Hoy he encontrado una frase particularmente ejemplificadora del asunto y con una carga metafórica maravillosa en múltiples aspectos; dice así:

Día tras día, el dios de las mejillas de fuego guiaba desnudo su ignívoma cuadriga por los espacios del cielo, agitando sus rubias guedejas al soplo del impetuoso euro

Primero, demos un repaso al diccionario por si acaso están tan perdidos como yo con determinados palabros: "ingívoma" significa "que vomita fuego", "guedejas" quiere decir (y no estaba en el DRAE) "cabello suelto que se deja caer sobre los hombros", y "euro" en este caso hace referencia a un tipo de viento.
Vamos, que todo ese alarde poético quiere decir simplemente que pasaron días de buen tiempo en los que además cambió el tipo de viento (hasta ese momento Mann habla del siroco).

Ahora bien, ¿podríamos emplear la metáfora para hablar de la circulación dineraria?¿No es el dinero, simbolizado por el oro, un "dios de mejillas de fuego"?¿No es poderoso en el mundo como para vomitar fuego y llevar agitados sus cabellos?¿No es el euro el soplido monetario que lo empuja por los cielos de esta zona del mundo?
Digna referencia literaria del Marx de nuestros días. Yo me la guardo, claro.

11/2/09

Intentando explicar la crisis (III)

RESUMEN DE LO ANTERIOR
Anteriormente, vista la crisis cosustancial del capitalismo y el partido que éste saca a los elementos extraeconómicos para garantizar su propia supervivencia, expuse cómo funcionó y por qué fracasó el acuerdo que podemos llamar "keynesiano". En esta ocasión daré las claves de comprensión del acuerdo neoliberal a través de lo que nuestro amigo Jessop llama el ECS (Estado Competitivo Schumpeteriano).

-III-
EL ECS Y LA CRISIS

1) ¿Qué es el ECS?
Si lo importante dentro del ENBK era que se veía el empleo y la inversión estatal en servicios públicos como algo positivo, ahora (en el Estado Competitivo Schumpeteriano, compañero de juergas de la economía neoliberal) la tesis defendida es la contraria: una prestación pública es siempre un gasto innecesario del Estado porque lo "beneficioso" es privatizar y mercantilizar para obtener más plusvalor.
Se flexibiliza el despido, se reducen las prestaciones sociales y la nación como territorio fundamental de articulación económica se disuelve. El Estado cede voluntariamente competencias a ámbitos supra y subnacionales y el objetivo no es, efectivamente, el "Bienestar" sino la "Competencia". Lo fundamental es que Castilla La Mancha compita con Madrid en la atracción de inversiones empresariales, y que España compita con Francia, y que la Unión Europea compita con EE.UU., y que la universidad española compita con la alemana y con la estadounidense. Todo ha sido siempre cuestión de competir en la tendencia del capitalismo al monopolio, pero antes se disimulaba y suavizaba, y en este período es desenfrenado.
Donde antes había producción fabril, ahora hay servicios. Donde había "formas materiales de riqueza" (con el patrón oro) ahora hay flujos de dinero internacional que se mueven a velocidades de vértigo y que funcionan únicamente porque hay confianza y sin garantías de que esa riqueza sea convertible en algo más que numeritos digitales.
En fin, todo lo que hemos vivido de forma escandalosa al menos durante los últimos 10 años (si no más) con el giro evidentemente neoliberal de una Unión Europea que se había mantenido más o menos keynesiana hasta la firma del Tratado de Maastricht. ¿Qué os voy a contar de esto que no sepáis?

2) Sobre la crisis actual
La crisis económica que vivimos hoy en día estalla con el tema de las hipotecas subprime en EE.UU. pero tiene un trasfondo mucho más oscuro y difícil que es el que hace que las cosas estén tan mal. El tema es que ha fallado absolutamente todo: la competitividad, la flexibilidad, las maravillosas tecnologías de la información que nos iban a dar a todos de comer... Todo eso funcionó de los 70 hasta acá, pero hasta Microsoft ha tenido que hacer ajustes de plantilla; nadie se libra de esto.
Ahora bien, ¿es esto un pequeño bache dentro de la dinámica neoliberal o es el propio esquema neoliberal el que se está rompiendo? Vamos a ver qué podemos clarificar del tema.
Un "bache" del neoliberalismo fue la crisis de las puntocom; hubo un período de inestabilidad y pérdidas, una reestructuración dentro del sector afectado y todo siguió con normalidad. Pero esto se parece más a la Crisis del Petróleo que a la de las puntocom, y más a la del 29 que a la del Petróleo.
"Tampoco es tan grave.", podrá decir alguno, "Habrá unos años malos, pero encontraremos la forma de salir del trance". Vale, pero con dos matices: a) Del trance de 1929 se salió con la Segunda Guerra Mundial; no creo que pudiéramos sobrevivir a la Tercera. b) Tanto en 1929 como en 1970 estaba más o menos claro cuál era la forma de salir de este asunto (en un caso producción fabril con aplicación radical del fordismo para producir mucho y barato; en otro, nuevas tecnologias, sector servicios y mucho morro), pero actualmente nadie tiene demasiado claro qué sector es ese.
Veamos eso con más detenimiento a través de las dos posiciones básicas que se barajan en el panorama político nacional e internacional:

(A) Neokeynesianismo. Desde luego de momento es lo único que se puede hacer. Es necesario que el Estado haga una inversión pública (una inversión de verdad, no "inyectar dinero en bolsa" para salvar las pocas pérdidas de los cuatro hijos de puta que se han llevado todos los beneficios) para cubrir la tasa de paro y poner en marcha, en la medida de lo posible, la economía. Ahora bien, no se puede pretender que el retorno al ENBK por dos motivos. Primero, porque eso llevaría demasiado tiempo y de lo que se trata es de que no sea necesaria una guerra para salir del agujero; segundo, porque, aunque se intentara, no tenemos que olvidar que el acuerdo neoliberal no fue más que la forma que encontró el capitalismo de salvar el desmoronamiento interno del ENBK. Esto significa que un retorno al ENBK no sólo supodría dar marcha atrás a procesos de globalización y desnacionalización de la economía y la política (cosa que parece imposible), sino que además en el mejor de los casos aguantaría unos cuantos años y se volvería a romper por sí mismo.

(B) Más neoliberalismo. Esto tiene, si cabe, más peligro y menos sentido todavía que lo anterior. La idea de estos sonaos es que lo mejor que se puede hacer es dejar que el mercado sanee y ahondar en esos procesos de flexibilización, competitividad, mercantilización y crecimiento abusivo porque es lo que toca. Tienen a su favor el argumento de que el keynesianismo ya falló (y tienen razón), tienen en contra que son esas mismas dinámicas las que han provocado la crisis y que eso sólo puede provocar una situación social más tensa. Hacer caso a estos dementes aceleraría bastante el proceso de descomposición y posiblemente nos llevaría a la guerra y a la autodestrucción (cosa de la que en ningún caso estamos completamente a salvo).

En realidad, lo que está en el fondo de la cuestión es que actualmente no hay un sector económico que se señale como salvador de la situación; y esto es lo que pone muy nerviosos tanto a los defensores del parche keynesiano que esperan ver la luz al final del túnel como a los neoliberales que no quieren perder sus posiciones de poder ni los pocos beneficios que puedan trincar. El tejido industrial en el primer mundo ha quedado tan absolutamente abandonado con el fortalecimiento del sector servicios que su recomposición es simplemente impensable cuando se trata de salvar una situación de emergencia como la que tenemos; por otra parte, las nuevas tecnologías eran precisamente el sector que había sostenido el arreglo económico hasta la crisis y también se están viendo seriamente afectadas (además todas ellas se fundamentan en dos materiales cada vez más escasos: coltán y plástico -es decir, petróleo refinado-. Esto pone de relevancia el serio problema de la sostenibilidad de aquello que tenga que salvar al sistema).
Sólo veo una solución que serviría de esperanza para ambos; ésta es resumible en la frase "limpiar el planeta puede ser un buen negocio". Coches híbridos, energías renovables y cosas similares pueden ser los únicos ámbitos con futuro económico pero no lo veo nada fácil: todo es, de momento, demasiado caro, demasiado incipiente y demasiado lento. De nuevo el tiempo apremia, y su marcha de momento no es la que neoliberales ni keynesianos podrían esperar (aunque habrá que estar atentos).

3) Conclusión de todo esto
El ECS es exactamente el funcionamiento político, social y económico que hemos vivido en el mundo desde los 70 para acá, y es ese funcionamiento el que está experimentando ahora una crisis gravísima que tiene a todo el mundo acojonado.
El miedo de todos a la crisis reside en el hecho de que absolutamente nadie sabe a qué puede agarrarse en un temporal fuerte, que viene para largo y del que parece no haber escapatoria: unos proponen seguir por la senda del peligro y otros volver para atrás hasta un punto que está demasiado lejos.
El gran problema es que nadie: ni PP ni PSOE, ni economistas ni periodistas, ni TVE1 ni la Sexta, ni EE.UU. ni China tiene la respuesta a este asunto porque la desorientación es total. Si cundiera el pánico, sería con toda la razón del mundo.

4) ¿Qué leer para completar este tostón?
De El futuro del Estado Capitalista, de Robert Jessop, el capítulo 3. Y, a partir de ahora, prensa y comentar el asunto.

Intentando explicar la crisis (II)

RESUMEN DE LO ANTERIOR
En el capítulo anterior, traté de identificar los rasgos fundamentales del modo de producción capitalista. Éstos eran: la especificidad histórica (hay elementos capitalistas cuyo origen es muy anterior, pero su organización es completamente nueva), la división antagónica de la sociedad que hace necesaria la existencia de organismos extraeconómicos que regulen la tensión social y su contradicción intrínseca a todos los niveles que hace que veamos al capitalismo como un sistema en crisis permanente.

-II-
EL ENBK


ENBK. Estado Nacional de Bienestar Keynesiano. Es un nombrecito un poco rarillo inventado por Robert Jessop (cuyo librito voy a tener de referencia ahora y más o menos en adelante) para explicar qué sucede desde que acaba la II Guerra Mundial hasta los años 70.
Antes, sin embargo, conviene que hablemos un poco de qué pasa con el capitalismo desde el siglo XIX hasta ahora porque, gracias a la terrible cultura pop, parece que eso que Marx definió sólo se puede encontrar en las novelas de Dickens. Pues no. Ahora lo vemos.
Evidentemente, en el largo siglo XIX (o sea, todo el siglo XIX y la partecita del XX que termina en 1918 con el fin de la I Guerra Mundial) las cosas estaban muy muy mal para los obreros (tal vez con reformas intermedias, pero nada serio). Pero claro, en 1917 los rusos se vuelven locos y hacen lo que ya iba siendo hora: la revolución. Y en el resto de Europa entra miedito, así que si quedaba alguna duda, ahora es evidente que hay que mejorar la situación de los trabajadores para evitar problemas y garantizarles el voto en las elecciones para que se tranquilicen. Evidentemente, no en todos los casos hubo una relación causal entre Revolución Bolchevique y llegada de la democracia representativa, pero sí hay que ver claramente que ésta última formó parte de los intentos del sistema por tranquilizar a las masas. Además, los imperios coloniales comenzaban a verse como la posibilidad de exportar la explotación para mejorar aquí las condiciones de los trabajadores.
Después los "felices" años 20, con el comienzo de la producción a gran escala (se produce mucho más de lo que se consume y eso genera stocks), la especulación bursátil (¿de qué nos suena esto?), y el final apoteósico del "Crack del 29". Llueven ricos, New Deal, fascismos en Europa como especial mecanismo de rescate que el capitalismo desarrolla, y la gran solución a todos los problemas económicos: la II Guerra Mundial.
Ya dijimos que lo importante del asunto es tenernos trabajando estúpidamente para producir plusvalor, y el Crack del 29 tuvo como origen la superproducción de mercancías que nadie podía comprar. La guerra es un negocio seguro porque creas una bomba y al momento la estampas contra algo y la destruyes, así que tienes que crear más bombas y además luego producir de nuevo todo aquello que destruyes.
Acaba la Guerra. Unos cuantos años un poco más jodidos, y de repente comienza el milagro del pleno empleo, el Estado de Bienestar con servicios públicos y demás. Luego veremos con detalle este período.
Años 70. La visible y descarada subida de los precios del petróleo. Revolución microelectrónica y caída de la URSS a la vuelta de la esquina, Margaret Thatcher, 11-S, Afganistán, Iraq y la crisis. Esto se verá con detalle en el capítulo próximo.
No sé si alguno verá a estas alturas clara la respuesta, pero si se sigue produciendo plusvalor, si sigue habiendo propiedad de los medios de producción contrapuesta a la propiedad de la fuerza de trabajo (que un proletario es eso, un fulano que tiene que trabajar para otro a cambio de un salario, y de eso hay hoy más que nunca), entonces esto sigue siendo capitalismo. "Entonces", puede decir alguien, "Marx se equivocó porque él dio una descripción de la sociedad que ha cambiado mucho". Pues no. Él no sabía lo que iba a pasar, claro, pero fue tan certero su análisis que consiguió dar con el esqueleto del sistema y dio los conceptos necesarios para explicar su cambio; en este caso, las "condiciones de trabajo socialmente necesarias". Es decir, que en el s.XIX era socialmente necesario tener a los proletarios viviendo en unas condiciones infrahumanas, trabajando en fábricas peligrosas y no darles derechos; y ahora lo socialmente necesario es que estemos en oficinas, currando con ordenadores, y que tengamos casa, perro, varios coches, electrodomésticos, vacaciones y seguridad social (aunque algunas de esas cosas van desapareciendo, claro). Por eso seguimos siendo proletarios.

1) ¿Qué cojones es eso del ENBK y qué pinta en esta historia?
Como se ha podido comprobar en la exposición hecha hasta aquí, el capitalismo como forma de reproducción económica de la sociedad no funciona solo. Le hace falta apoyarse en otros elementos si quiere librarse de las barricadas y el Estado es uno de ellos.
Partiremos aquí de una visión del Estado como una relación social sujeta, como todas las relaciones sociales, a los cambios que se produzcan en su contexto. Si tú tienes un novio o novia que se va a vivir a Japón, vuestra relación funcionará de forma distinta a si vivís juntos o uno en Oviedo y otro en Sevilla; de la misma forma, pues si hay capitalismo incipiente, el Estado será absolutista, y si hay capitalismo desarrollado que intenta mantener a la gente contenta, el Estado será Nacional de Bienestar Keynesiano.
La forma de funcionamiento del capitalismo entre los años 40-50 y los 70 fue el desarrollo de la economía nacional orientando la producción al propio consumo; evidentemente, había algo de comercio internacional, pero la inmensa mayoría de las mercancías se consumían en el mercado interno. La idea era que toda persona que quisiera trabajar pudiera hacerlo y que con todos esos sueldos fuera posible consumir el total de los productos producidos (contando, claro, con que cada unidad familiar disponía de uno); para hacer redondo el plan, venía bien que el Estado nacional cubriera temporadas de paro con un subsidio apropiado y diera una serie de prestaciones públicas (sanidad, educación, transporte...) que permitieran destinar el conjunto del sueldo a la compra de bienes de consumo.
Evidentemente hay diferencias, porque esto no tuvo éxito igual en todos los países, pero en términos muy muy generales este es el sistema (algunos lo habréis vivido, así que no sé qué os puedo contar que no sepáis).

2) ¿Por qué cayó el ENBK?
Porque es insostenible a largo plazo. Hay que tener en cuenta que la dinámica de crecimiento del capitalismo es cosustancial a su propio mantenimiento. Si no hay beneficios, y si no los hay cada vez mayores, el sistema quiebra; si no vendes todo lo que produces o no ganas el suficiente dinero, no puedes pagar a todos los trabajadores, los echas, generas paro y reduces aún más el consumo. Cerrar el espacio económico al ámbito nacional funcionó mientras éste sirvió para absorber producción y crecimiento, pero terminó por quedarse pequeño. Entonces, la propia dinámica expansionista de la economía rompió las fronteras que se había impuesto y penetró en los mercados exteriores en busca de una salvación; la famosa "Crisis del petróleo" fue sólo la gota que colmó el vaso.
Es importante entender que fue el propio ENBK el que se deshizo desde dentro y dejó paso (tal vez se convirtió) en neoliberalismo. Más adelante veremos por qué.

3) Conclusión de todo esto
El capitalismo por si sólo sería devastador y provocaría revoluciones demasiado caras para el sistema. Su mejor forma de perpetuarse en el tiempo con una cierta tranquilidad es hacer uso de los elementos extraeconómicos que le son útiles, entre ellos el Estado.
ENBK es el nombrecito que un tipo inglés muy pesado da al tipo de Estado e incluso articulación social que funciona desde el final de la II Guerra Mundial hasta los años 70, cuando cae debido a las propias contradicciones internas a las que no puede seguir haciendo frente.

4) ¿Qué leer para completar este tostón?
Lamento decir que en este caso la lectura no se puede sacar de Internet ni es igual de entretenida. Se llama El futuro del Estado Capitalista, de Robert Jessop, y está editado en castellano por Catarata; para hoy, capítulos 1 y 2.

Intentando explicar la crisis (I)

¿DE QUÉ VA ESTO?
Cansado de los expertos de los que hablaba hace un par de días, y a riesgo de convertirme en uno y/o de que una que yo me sé me llame "resabido", he llegado a la conclusión de que, aunque sé tan poco del "¿Hacia dónde vamos?" como cualquiera, puedo responder con más sinceridad que ellos al "¿De dónde venimos?".
Que nadie se cree falsas ilusiones, por tanto, acerca de este atrevimiento: no tengo ni puñetera idea de cómo salir de la crisis. Ni siquiera los expertos más expertos la tienen (menos aún quienes fingen tenerla), así que no seré yo quien vaya a dar con la clave. Lo que sí puedo hacer es hablar con franqueza, porque ni Zapatero, ni Rajoy, ni ningún otro político de ningún otro país puede decir la verdad; eso sería muy poco inteligente por su parte porque sólo causaría temor, angustia y mayor inestabilidad política. Sin embargo, como esto lo leéis cuatro gatos y algunos compartís el ambiente de estudio de la crisis conmigo, yo puedo permitirme el lujo de ser sincero.
Para no saturar ni aburrir, y consciente de que pueden suscitarse preguntas y cuestiones en muchos momentos, voy a dividir la exposición en unas cuantas partes; si no hay cambios a posteriori, serán la caracterización del modo de producción capitalista, el capitalismo keynesiano (desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta la década de los 70), el capitalismo neoliberal, y las no soluciones de la crisis. Ya digo que esto es sólo el esqueleto; posteriormente, pueden ser necesarios subapartados o aparecer nuevos temas dignos de ser tratados. Todo depende de lo que suceda y de cómo de animado se ponga esto. Por supuesto, estáis invitados formalmente a remitir los textos a quien deseéis si lo veis apropiado.

-I-
EL MODO DE PRODUCCIÓN CAPITALISTA

Bueno, lo primero es recordar que hubo un señor muy listo y muy culto que decidió dedicar todo su esfuerzo intelectual, económico y vital a intentar explicar sistemáticamente qué carajo es esto del capitalismo. Hubo otro, al que normalmente se ignora, que recogió los apuntes más o menos desordenados de su amigo el loco, y, siguiendo sus instrucciones (hasta donde las había), publicó la obra completa. Esos señores eran, respectivamente, Karl Marx y Friedrich Engels, y ese libro es El Capital (Das Koñazo para los amigos).
Quien quiera saber realmente y desentrañar este sistema económico como si lo atravesara con la potencia de un microscopio, que se lea a nuestro amigo. No es fácil, lo aseguro, pero también doy fe de que es posible avanzar si uno se lo toma con calma y tiene la suerte de comenzar la lectura con un buen guía que ya se conozca el camino.
¿Qué voy a hacer aquí? Pues un brevisimo resumen del que voy a omitir toda la "ciencia" para quedarme con el grueso argumentativo que nos sirve. Si hay alguien que continúa leyendo a estas alturas, es que está obligado o que comparte hasta cierto punto la visión crítica de este mundo en que vivimos que Marx ofrece; por eso mismo, no me preocupa el hecho de ser un tanto superficial en la exposición, porque hasta cierto punto estoy tocando lugares comunes.
Creo que, resumiendo y simplificando como un electroduende, podríamos decir las siguientes cosas del capitalismo:

1) Es una forma de organización de la sociedad históricamente específica
Esto significa que, hasta donde podemos decir, el capitalismo no es ahistórico, es decir, no ha existido siempre. "Siempre" ha habido mercado, "siempre" ha habido producción de bienes y servicios, "siempre" ha habido moneda... Todo eso es cierto, pero nunca se había dado a un nivel comparable al que comienza a gestarse y manifestarse tímidamente a partir del siglo XV ni al que se muestra con descaro en el siglo XIX. ¿Cuáles son algunas de esas diferencias? Por ejemplo, una gran cantidad de productos no eran comprados sino autoproducidos, el comercio no abarcaba la totalidad geográfica que se materializa a partir del "descubrimiento" de América, el intercambio a través de dinero no era en absoluto el más frecuente, los mercados no eran el centro de abastecimiento de toda la población sino de una minoría... Y hay un detalle fundamental: la dinámica de crecimiento sistemático e indefinido. Podría haber un mercader muy rico que ganara simplemente con la compra-venta de productos, pero su ganancia era fruto de la especulación indiscriminada y no había una conciencia evidente de crecimiento económico constante.
Podemos decir, para intentar concluir (al menos en principio) con esta parte, que el capitalismo es una nueva forma de emplear y articular formas de relación e instituciones socioeconómicas con una trayectoria histórica previa. La política, la ciencia, la literatura, el arte, los avances técnicos... todo se pone al servicio y/o es utilizado por un mecanismo social que no sólo aparece y se expande como un terrible agujero negro sino que además es increíblemente camaleónico y, por tanto, capaz de sobrevivir a las trampas que produce su propio crecimiento.

2) Da lugar a diferenciaciones sociales evidentes
Las diferencias sociales existen desde muy pronto en la historia de la humanidad. Amos y esclavos, señores y vasallos, y, la más moderna, burgueses y proletarios. Esta última forma de división social tiene una serie de características básicas que es preciso mencionar:
a) La libertad formal. El esclavo y el vasallo no eran formalmente libres. El proletario lo es. Eso tiene sus ventajas, porque puede intentar reclamar su libertad, pero también sus inconvenientes, porque el burgués, amo y señor de esta nueva era, es eximido de ciertas responsabilidades (alimentación, cuidado...).
b) Propiedad de los medios de producción. En el sistema esclavista, el esclavo era un hombre cosificado puesto a disposición del amo con las mismas prestaciones que un buey o que un arado; sin embargo, los efectos prácticos del asunto eran que el esclavo, aunque salvajemente explotado, comía de la tierra que cultivaba o se hacía sus propias ropas con las telas de la casa. En el feudalismo, los vasallos pertenecían a la tierra sobre la que ejercía su gobierno el señor; en la práctica, el campesino tenía una economía de subsistencia que le permitía comer a él y pagar al señor los tributos pertinentes. En el capitalismo, sin embargo, el burgués es abiertamente dueño de los medios y el proletario no tiene nada; no hay obligaciones, sino un contrato entre individuos o sujetos formalmente iguales que plantean sus condiciones.
c) Relaciones conflictivas. Evidentemente, en una situación tan desigual lo más lógico es que aparezcan socialistas, comunistas y anarquistas dispuestos a colgar al burgués por los cojones y hacer la revolución. El sistema económico aprende poco a poco de sus propios errores y pone a esas instituciones preexistentes a su servicio: el Estado termina por ser "democrático" para que nos creamos que el voto sirve de algo, nos proporciona determinados servicios para asegurarse de que estamos lo suficientemente bien como para no quejarnos y subvenciona a los sindicatos para asegurarse que no intentarán hacer bien su trabajo.

3) Está plagado de contradicciones
En lo que hemos visto hasta ahora, ya hay dos contradicciones evidentes dentro del sistema: pobres contra ricos y enriquecimiento constante en un mundo de posibilidades finitas.
Explicaré un poco más esta última contradicción antes de seguir:
-Pensemos en una mercancía cualquiera. Un boli BIC, por ejemplo. Ese boli vale 1€. Da igual que en un chino de Lavapiés de lo vendan a 75 céntimos y en una papelería del Barrio de Salamanca a 1'25€, porque el resultado es que al final eso vale 1 lerel. Las oscilaciones de precios son normales, pero la realidad subyacente es que los valores son estables porque durante períodos muy largos de tiempo te cuesta lo mismo hacer un boli BIC te llames Ricardo, Carlos o Juan.
-De acuerdo, estamos metidos en el negocio de bolis BIC. Y tenemos una fábrica. Y fabricamos 100 bolis bic al día que vendemos, más allá de las oscilaciones de precio, a 100€. ¿De dónde sale la ganancia? Pues de que materiales, máquinas, gasto de energía y sueldos de los trabajadores nos cuestan 75€; los 25€ que quedan, para nosotros, que de algún lado tendremos que sacar el dinero para comer. No es ni bueno ni malo, sino una hijoputez, pero ahora no estamos con eso.
-El sueldo del trabajador no equivale al valor de las mercancías que ha producido sino que es lo justo y necesario para permitir que vuelva a trabajar al día siguiente. La diferencia entre lo que el empresario gana con la venta descontando los gastos habituales y el sueldo se llama plusvalor; eso es lo que permite el crecimiento del sistema. ¿En qué se traduce eso? En que no importa producir bolígrafos, camisas, zapatos, ordenadores, coches, cepillos de dientes o bombas; lo fundamental es que al final de la jugada paguemos al trabajador menos de lo que merecería para obtener de ello un beneficio. En resumen: el capitalismo, en realidad, sólo produce una resta llamada plusvalor y que implica beneficio para el burgués y explotación para el proletario.
-Volvamos a nuestro ejemplo: El caso es que no somos los únicos que fabricamos bolis. Y resulta que los cabrones de PILOT venden unos bolígrafos con goma para no joder los dedos por el mismo precio pero sólo gastan 60€. Así que tienen 15 pavos más que, como son cristianos convencidos y sinceros, no se gastan en sexo y drogas, sino en contactar con el gobierno taiwanés para mover allí su fábrica y con una empresa japonesa de microelectrónica que les va a poner un micrófono y algo de memoria para que el micro grabe el sonido de la clase. Si no queremos ir al paro, tenemos que ponernos las pilas.
-Dejando aparte lo de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, que es un caos mental lleno de formulitas que sería casi imposible explicar aquí, nos encontramos con que hay miles y miles de personas que en un montón de campos económicos distintos compiten por crecer económicamente porque es la única forma de no irse a la mierda; pero claro, quienes tienen que comprar tus productos no son sólo tus trabajadores, sino los trabajadores de las empresas a las que machacas, asi que si todas las demás quiebran no vas a tener compradores y quebrarás también. Eso por no hablar de las fuentes de energía y de materias primas finitas y actualmente situadas en niveles críticos ni de la contaminación que está mandando al planeta a tomar por el ojete.
Bueno, volvamos a las contradicciones. Resulta que tenemos ricos y pobres, un crecimiento que idealmente debería ser cada vez mayor en un mundo con posibilidades y recursos finitos, también una contradicción entre las utilidades particulares que cada uno da a cada cosa que compra y por otra la condición general de mercancía que iguala a todos los objetos como susceptibles de compra y venta, la contradicción entre el individuo como actor económico que busca su propio beneficio y como ciudadano miembro de un conjunto social al que debería preocuparle el bien común...
General e individual, concreto y abstrato, moral y pragmatismo... Estas contradicciones existen siempre, pero aquí son inherentes al sistema y sólo pueden ser disimuladas o sometidas durante un tiempo mediante el ejercicio de una brutal violencia social.

4) Conclusión de todo esto
La conclusión es simple: para plantear el debate en sus justos términos hay que dejarse de gilipolleces con lo de "la crisis". El capitalismo ES crisis. Y esta crisis es, de momento y para entendernos, uno de esos momentos difíciles en los que se hace visible que vivimos en un mundo de locos.
No nos debe extrañar el paro, ni el hambre en el Tercer Mundo, ni la subida del precio del pan, ni la II Guerra Mundial, ni la brutalidad israelí en Gaza. Todo, en el fondo, es lo mismo: plusvalor. Y tenernos a todos currando para nada con la única intención de obtener esa mierda, claro.

5) ¿Qué leer para completar este tostón?
Dejar de pensar, de Carlos Fernández Liria y Santiago Alba Rico.

9/2/09

El Arte de la Guerra

Dice Carl Von Clausewitz que "la guerra es la política por otros medios". Visto de otra forma, pero viene a ser lo mismo, la guerra es un mecanismo político que el sistema tiene a su disposición para salvar situaciones especialmente difíciles o para favorecer intereses especialmente importantes. Partiendo de esa base, y recogiendo noticias inquietantes que han aparecido últimamente, intentaré dar sentido a una estrategia política retorcida pero no imposible.

Las piezas del puzzle son las siguientes: (1)un ejército profesional formado fundamentalmente por nacionales de clase baja y por inmigrantes; (2) el cierre de la base estadounidense de Kirguizistán, que deja como única entrada en Afganistán una zona militarmente inestable (es decir, donde los talibanes la montan parda); (3) el incremento de tropas norteamericanas que Obama propone y que será idealmente imitado por otros países (entre ellos España); (4) el contexto de todo: la crisis económica.
Primero relacionemos las piezas (2) y (3). Si resulta que los yankis y el resto de tropas se van a ver obligadas a cambiar de ruta de entrada en Afganistán, arriesgándose con ello a sufrir más bajas, es evidentemente necesario aumentar el número de tropas. Demos un ejemplo numérico simple: en condiciones normales necesitamos 10 soldados, así que enviamos 15 contando con que caerán 5; si ahora caerán 10 y seguimos necesitando 10, habrá que aumentar el número de efectivos a 20. El argumento tiene la trampa de que el plan del aumento de tropas es previo al cierre de la base, así que no hay una relación de causalidad directa pero sí que refuerza la necesidad de aumentar el número de efectivos.
Ahora relacionemos (1) y (4). En una situación de crisis económica, el número de parados de larga duración, inmigrantes sin empleo y demás aumenta; incluso puede afectar a población con un nivel formativo superior al propio del típico de un soldado. ¿Quién no ve atractivo en esas condiciones la posibilidad de conseguir un sueldo fijo y convertirse en funcionario gracias a las Fuerzas Armadas? En EE.UU. hace mucho tiempo que esas son las motivaciones de quienes se alistan y dos amigos míos han comenzado el periodo de instrucción siguiendo ese mismo razonamiento.
Demos el todo: ante una situación económica que va a peor cada semana, una buena forma de liquidar paro es aumentar el número de efectivos del ejército; si además los envías a una zona francamente peligrosa (como es el caso), entonces no sólo tienes que contar con los que envías, sino también con los que mueren y con los necesarios relevos para tener a los supervivientes y a su familias contentos. Pensemos en un grupo de 60000 hombres; esos 60000 no pueden estar allí indefinidamente, y en España los relevos se producen aproximadamente cada 4 meses, así que nos ponemos en 240000 anuales. Incluso 8 meses de descanso para 4 en el exterior podrían ser pocos, y en ese caso la cifra aumentaría más. Pongamos que actualmente, entre heridos crónicos, soldados que lo dejan porque no aguantan la presión del combate y muertos, con cada envío caen 1000; pues 4000 se van con cada año de operación en el exterior.
La nueva coyuntura económica aumentará sin duda el número de alistamientos, pero la nueva situación política incrementará también el número de bajas, así que todo está dispuesto en la teoría para poner en marcha una maquinaria de guerra que camufle los niveles de paro, prevenga el conflicto social matando indirectamente o sometiendo a presión al material humano conflictivo, y dé a la economía un negocio seguro de producción de plusvalor gracias a la veloz creación y destrucción de mercancías (en este caso, material bélico de toda clase).
La II Guerra Mundial fue el sengriento mercado que nos permitió salir de la Crisis del 29; Afganistán, Iraq o el enfrentamiento indirecto con Rusia en la secuela mala de la Guerra Fría podrían ser ese mercado actualmente.
¿La diferencia? Que el potencial destructivo de esta crisis y esta guerra es infinitamente mayor.

8/2/09

Un poquito de contrainformación

Pues resulta que Chávez vuelve a la carga con su reforma constitucional, aunque tal vez con menos posibilidades de éxito después de haber quemado un cartucho con el intento de reforma anterior; un sutil cambio en la forma que implica el mismo contenido: puesto que la revolución en Venezuela es impensable sin Chávez, y puesto que el pueblo desea que la revolución continúe, lo apropiado es que el pueblo pueda reelegir a Chávez.
Podría contar más cosas yo mismo, pero he descubierto un vídeo mucho más apropiado:

Juan Carlos, ten en cuenta ese acto de proselitismo político cuando tengas que calificarme [guiño-guiño].

4/2/09

Profesión: experto

Es un fenómeno extraordinario, único y peligroso. Es la solución definitiva para acabar con el paro. Es una de las claves que explican la estulticia en la que naufraga el mundo en estos tiempos, y, como todas esas claves, viene de la televisión.
Escoja usted un programa. "Serio" o "semiserio", si me apura, incluso una bazofía como Gran Hermano, y observe; encontrará, al menos, un experto. ¿Licenciado? En el mejor de los casos, en alguna cosa (Periodismo, Psicología, Administración y Dirección de Empresas...); en el más frecuente, en nada. Su hermano/padre/primo/amigo del alma trabaja allí.
La función del experto es precisamente hacer de sí mismo: expertear. Sea cambio climático, problemas en la justicia, crímenes sexuales, tráfico de drogas o física cuántica, el experto está allí no sólo para dar su opinión sino para contar la verdad.
El experto lo sabe todo y lee la Wikipedia todos los días. El experto lee al menos dos periódicos gratuitos todas las mañanas (y tiene que ir a dos estaciones distintas sólo para ello), y acumula una pila de prensa convencional que no ha leído en casa (el título del periódico variará en función de su ideología).
El experto sabe que es sólo eso, y que jamás podrá añadir un complemento a ese nombre. E-X-P-E-R-T-O. Con todas sus letras, en mayúscula y negrita. Cuanto más lo resalte, más claro quedará que es mentira.
Dará su opinión haciendo notar inmediatamente que no tiene ni puta idea pero, como es "el experto", todo el mundo aceptará su opinión. Y la repetirá. Y entonces Rato será el mejor Ministro de Economía que ha tenido España, el libro de Educación para la Ciudadanía de Carlos y Pedro Fernández Liria y Luis Alegre estará recomendado por el Ministerio de Educación, lo mejor para la economía será flexibilizar el despido porque lo ha dicho Dragó, y en la Edad Media el populacho tenía los valores más nobles que cualquiera haya podido imaginar porque Juan Manuel de Prada así lo afirma.

Pues así va el país. Y el mundo. ¿Y qué dirán los expertos?

1/2/09

Midnight Nation

Puede que me olvide del cumpleaños de Tarcel, pero eso es porque soy un desastre; prueba de que no es nada demasiado grave es que el otro dia recordé nuestras andanzas en aquella tienda de prensa, ahora cerrada, donde vendían comics por fascículos. De eso hace ya muchos años (los precios están en euros y en pesetas), pero lo recuerdo como si fuera ayer. Y es evidente que digo la verdad porque, aunque con un taco de retraso, me he leído esta joyita en 12 entregas que Tarcel compró por curiosidad y que le cautivó durante un tiempo. No sé si él llegó a leerla al completo, pero yo desde luego no he podido parar un instante. ¡Qué vicio!

¿La historia? David Grey es un poli de Los Ángeles como todos los polis de Los Ángeles; curtido en broncas, ingenioso a lo Marlowe (aunque nadie le quita a Chandler el primer puesto), comprometido con la causa y duro con los puños. Aunque tenía motivos para quejarse, sus problemas comienzan realmente cuando Los Caminantes, unos tipos muy feos y peligrosos que desmiembran a las personas y comen niños, le roban el alma.
Entonces David queda atrapado en Entremundos; es un espectro que vaga por el mundo, ignorado por el resto de personas pero acompañado por los demás pobladores de ese extraño Purgatorio. En su viaje desde L.A. hasta Nueva York (capital de Entremundos) le acompaña Laurel, una enigmática mujer con un cuerpo de infarto (yo creo que es el primer dibujo que realmente me pone) que es capaz de dejarte en el suelo de un mamporro tanto verbal como físico.
Por supuesto eso no es todo, pero es un cómic que hay que leer, así que no doy más detalles.

Sí quiero detenerme, sin embargo, en las sensaciones que transmite la obra. A pesar de lo fantástico del argumento, el cómic está cargado de un realismo social difícil de digerir; la exclusión social, la marginalidad, la pobreza, la vida al borde y en el abismo, el miedo, la desesperación... son elementos presentes constantemente que muestran la cara menos amable pero más real de los Estados Unidos. Además, en los últimos números aumenta la carga existencialista, con una rica argumentación acerca del mundo y la naturaleza del Dios que podría permitirse una creación semejante.

Se trata, en resumen, de una obra muy recomendable, que se puede leer en un ratito y que, si alguien lo desea, puedo mandar por e-mail.

*Por dar un detalle friki, el guionista del cómic (J. Michael Straczynski) lo es también de la última peli de Clint Eastwood (El Intercambio).