Enrique Bunbury, operado varias veces para conseguir parecerse a Jim Morrison, es, en realidad, lo más parecido que hay en el planeta a la Reina Sofia después de la propia Reina Sofía y, tal vez, de la infanta Cristina (si pintasen de nuevo Las Meninas, ella sería Maribárbola). Por tanto, voy a tomarme la libertad de confundirme habitualmente, llamando al uno como si fuera la otra y viceversa.
Bunbury, digo, ha hablado. Se ha publicado un libro sobre su increíble y emocionante vida de oligarca, del que la autora, Pilar Urbano, descubría cosas tan "impresionantes" como que le gusta ver la televisión y cosas por el estilo (es humana, señores, y medio tonta; ¿qué hace un medio tonto muchimillonario y ocioso?¡Pues ver la tele, coño!).
Además de ese tipo de tontunas que no le interesan a nadie, durante las entrevistas Bunbury soltó unas cuantas perlas que inmediatamente llegaron a oídos de republicanos y antimonárquicos en general. Hay cosas aquí, aquí, aquí, y aquí.
No sé por qué me sorprendo, la verdad. Como dijo Rod ayer (creo), esta señora no parará hasta que su marido acabe como su hermano.
Bunbury, digo, ha hablado. Se ha publicado un libro sobre su increíble y emocionante vida de oligarca, del que la autora, Pilar Urbano, descubría cosas tan "impresionantes" como que le gusta ver la televisión y cosas por el estilo (es humana, señores, y medio tonta; ¿qué hace un medio tonto muchimillonario y ocioso?¡Pues ver la tele, coño!).
Además de ese tipo de tontunas que no le interesan a nadie, durante las entrevistas Bunbury soltó unas cuantas perlas que inmediatamente llegaron a oídos de republicanos y antimonárquicos en general. Hay cosas aquí, aquí, aquí, y aquí.
No sé por qué me sorprendo, la verdad. Como dijo Rod ayer (creo), esta señora no parará hasta que su marido acabe como su hermano.
