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16/4/08

Sobre la "Igualdad"

Nuestro señor Presidente del Gobierno ha comenzado su legislatura demostrando lo "progre" que es, y lo ha hecho trastocando la distribución ministerial y poniendo más ministras que ministros. Mencionando por encima el insulto que supone (para los que tenemos una cierta conciencia ecológica) que el so mamón diga que va a luchar contra el cambio climático mientras se inventa la gilipollez de las desaladoras y fusiona el Ministerio de Medio Ambiente con el de Agricultura y Pesca, vamos a hablar de ese nuevo Ministerio creado, el de la Igualdad.
El conceptito se las trae, así que daremos un repaso rápido a la historia de la filosofía para saber de qué va el asunto:
En el lenguaje matemático, así, para empezar, el igual se utiliza constantemente. Que dos cosas son iguales en matemáticas significa que son totalmente intercambiables y que donde ponemos una podríamos colocar la otra. Es decir, si 2+2=4, entonces podemos decir tanto 4+1=5 como 2+2+1=5. Hasta aquí bien, ¿no?
Bajando al maravilloso mundo real de la filosofía y la abstracción, podemos decir que el tito Aristóteles fue el primero que para referirse a las personas humanas habló de "igualdad" y "desigualdad". Los hombres, decía, son "desiguales por naturaleza", refiriéndose a su naturaleza social (zoon politikon), pero son iguales biológicamente puesto que son de la misma especie (sustancia segunda, en jerga aristotélica).
Entonces, cómo no, llega la Santa Madre Iglesia, con el señor San Agustín, y comienza toda esta cosa de la igualdad abstracta de las almas que sirve para justificar una desigualdad social que, directamente, es ignorada (debieron saltarse el parrafito cuando tradujeron a Aristóteles). Dándole al botón de rebobinado nos saltamos toda la Edad Media y si me apuráis la moderna.
Revolución Francesa, ladies and gentlemen, y su antecedente, la Independendia de los Estados Unidos (Declaración de Independencia: "Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad"). Se habla de "Libertad", "Igualdad" y "Fraternidad", y en principio todo el mundo (sobre todo los jacobinos) tiene claro que aquello va de igualdad social, de cortarle la cabeza al rey y de mejorar la situación social de los desfavorecidos.
Como la cosa queda en revolución burguesa, se crea un derecho burgués en el que todos esos grandes y nobles conceptos son sólo papel mojado que legitima de forma romántica unas leyes que justifican el hecho y no lo modifican (sólo algunas leyes del período jacobino intentaron modificar el hecho). El tito Marx, y todos sus herederos, se dan cuenta de que esa idea de la igualdad social no era tan descabellada y siguen proponiéndola; tampoco se consigue mucho, ya que a finales del siglo XX cae el muro y sólo Cuba pervive.
Como se ve, hasta ese momento la Igualdad como concepto es algo básicamente relacionado con cuestiones de orden socio-económico, con diferencias entre ricos y pobres. Sin embargo, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX unas cuantas señoras se dan cuenta de que mucha igualdad y mucha historia, pero ellas no tienen derecho a votar, y entonces comienzan las reivindicaciones por la igualdad de género y los movimientos feministas.
Damos otro saltito y nos situamos en la actualidad. Pervive un sentimiento machista más o menos elevado, sigue habiendo determinadas desigualdades entre hombres y mujeres que perjudican a estas últimas (en tema de sueldos sobre todo) y nos enfrentamos a ese gran problema que es la violencia machista. Se sigue empleando, por otra parte, el concepto de Igualdad, pero ha cambiado completamente su acepción: ahora la Igualdad no se atribuye a cuestiones socio-económicas o raciales, sino de género, y además con un progresismo feminista hipócrita que no duda en calificar de machista (y lo es) que una mujer gane menos que un hombre pero que sin embargo se niega a ver al hombre como ser capaz de criar a los hijos (hay casos a patadas de madres totalmente irresponsables y en las situaciones más disparatadas que tienen la custodia de los niños ante la mirada atónita de los padres).
El último paso en este camino hacia Dios-si-es-que-existe-sabe-qué, enmarcado dentro de un extraño juego que parece encaminado a ocultar la lucha de clases bajo una tonta lucha de géneros (me parece a mí que cualquier comunista tiene claro que la mujer ha de ganar lo mismo que el hombre y que defenderá los derechos laborales de ambos sexos no en tanto que hombres o mujeres sino como explotados por el Capital), es la creación de este Ministerio mal-llamado de la Igualdad. La Igualdad, como concepto, significa la eliminación de diferencias económicas, raciales, sexuales, culturales o de cualquier otro tipo, por lo que para que este ministerio pudiese llamarse de Igualdad con honor, debería tener una cartera compartida por hombre y mujer, los viceministros deberían ser también hombre y mujer pero homosexuales (y por supuesto ir rotando en los puestos para conseguir todas las combinaciones), y habría que combinar orígenes sociales y culturales.
Como eso no lo van a hacer porque es prácticamente imposible, el hecho de llamar Ministerio de Igualdad a esa cosa que se han inventado (Más bien tendría que ser Ministerio para la Igualdad entre Mujeres y Hombres con Especial Hincapié en la Discriminación Positiva) obedece sólo a una cuestión demagógica y gilipollas que no servirá para nada.
He dicho.


5/10/08

Violeta Santander, O.J. al revés

El caso de O.J. Simpson fue sonado en su momento. Se planteó la posibilidad de que hubiera un doble juicio: el mediático y el legal. Muchas veces desde entonces el legal debe ajustarse a los parámetros que marca el mediático, y otras, las menos, sucede lo mismo que con O.J. y el juicio mediático se impone al legal con toda la fuerza de los cátodos.

Lo que yo sabía del asunto:
Violeta Santander discute en la calle con su novio y él la pega/agrede. Por allí pasa Jesús Neira, que entra en la pelea viendo a Violeta en peligro (esto es un alarde de caballerosidad o heroísmo -dependiendo de los casos- que pocas veces se ve); el novio de Violeta ataca al defensor (algo "normal" si el hombre se mete en una situación así) y poco más sucede.
Neira se encuentra muy mal los días siguientes y va a varios médicos; todos le dicen que está estupendo hasta que uno da con el problema (parece que provocado por el golpe del otro). Para entonces ya es tarde; poco después, Neira está en coma.
Violeta Santander, cuando tiene que responder a las acusaciones contra su novio, niega todo, dice que su novio es un santo y no se preocupa por el hombre que, acertadamente o por error, sólo intentaba ayudarla en una situación que él veía de peligro.

Lo que yo no sabía:
El novio de Violeta Santander es/era drogadicto; ella (que de pequeña parece que sí sufrió malos tratos) y él discutían y él, tal vez en plena crisis de carencia, la agredió. Efectivamente Neira entró al ataque, efectivamente el novio de Violeta respondió y efectivamente el/los golpes recibidos pudieron ser la causa de la gravísima situación en la que Neira está ahora.
Sin embargo, Violeta Santander no se comportó (al menos no ayer en La Noria -mi madre estaba viendo el programa-) como yo tenía entendido. Ahora mismo ella está deseando que Neira se recupere y lamenta muchísimo que le sucediera aquello; al mismo tiempo, quiere hacer ver que ella no estaba siendo maltratada, sino que lo que sucedía era fruto de "la enfermedad" (Borroughs dixit).

El juicio mediático:
Resulta que Bibiana Aído, dando a su Ministerio para la Igualdad entre Mujeres y Hombres con Especial Hincapié en la Discriminación Positiva el tono que se merece, otorgó a Neira no sé qué medalla por su heroica intervención a favor de todas las mujeres maltratadas de este país.
Claro, ahora resulta que se sabe que ella no estaba siendo maltratada (la agresión física tenía un gravísimo porqué) y que Neira, aunque no podía saber nada de eso y simplemente intervino ante lo que él consideró un peligro, tuvo la mala suerte de que meterse en medio supusiese semejantes consecuencias (y no hay que olvidar la cantidad de médicos que le mandaron a paseo antes de que se descubriera el problema). Ante semjante situación, que plantea la duda de "qué es maltrato y qué no lo es" porque hasta ahora era la propia mujer la que lo decidía, Violeta Santander supone una gravísima excepción a la regla que debe ser suprimida.
Su novio ya ha sido condenado y juzgado por la prensa, así que da igual lo que pase después en el juicio legal: es culpable. En cuanto a ella, es intolerable que defienda a su novio (tal vez no todos consintiéramos que nuestra pareja nos agrediera durante una crisis de carencia, pero tampoco es incomprensible); hay que decir que está loca, que tiene el síndrome de Estocolmo, y que desacreditarla (los intereses políticos que hay detrás son muy importantes, claro).
La semana que viene aparecerán (por lo menos imagino que en Sé lo que hicísteis) imágenes del programa; es importante echar un vistazo, porque fue una auténtica encerrona para quitarle toda validez a su testimonio.